Mostrando entradas con la etiqueta placebo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta placebo. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de marzo de 2012

Patatas fritas contra el mareo

Frecuentemente los pediatras nos encontramos con remedios insólitos pero que funcionan. Hace mucho les hablé de un producto comercializado por una familia, saltándose la normativa de la FDA, llamado Obecalp (placebo, al revés) para dar a los niños con molestias para "engañarlos" con algo inocuo y saber si el dolor, por ejemplo, era real. Se armó la marimorena por razones éticas y todavía se vende por Internet.

El tratamiento propuesto es una sorpresa que me llevé en la consulta el otro día. Muchos adultos y niños se marean yendo en coche e incluso llegan a vomitar auque sea en trayectos cortos. No se ha avanzado mucho en la medicación contra el mareo y sequimos usando lo de toda la vida. Pues bien, un niño de la consulta tenía estos mareos pero los padres, por casualidad, descubrieron que si le daban patatas fritas dejaba de marearse. Ni que decir tiene que el niño en cuanto sube al coche dice que se marea y se "casca" su bolsa de patatas tranquilamente. Ya lleva un tiempo y los padres están encantados porque ni tienen que parar ni les ensucia el coche con los vómitos y, además, no está gordo. 

Por supuesto que las patatas no actúan sobre el mareo pero deben tener efecto placebo. El problema está en saber cuando se dejará de marear el niño... ¡Ah! Tampoco sé la marca.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Decepción para los fervorosos de la equinácea en los resfriados

La Equinácea (Echinacea angustifolia) es raiz de una hierba perenne de unos 45 cm de altura. Tiene muchos componentes activos y se le han atribuido cantidad de propiedades farmacológicas como inmunoestimulante, antiinflamatoria y cicatrizante recomendándose en enfermedades como: resfriado común, tos seca, bronquitis, fiebre, infecciones genitourinarias, hiperplasia prostática benigna, estomatitis, faringitis, lesiones cutáneas, quemaduras. y, tradicionalmente se ha utilizado para el tratamiento de la gripe. Los pueblos indígenas de América del Norte utilizan la equinácea para numerosas enfermedades, y se ha utilizado terapéuticamente durante casi un siglo en Alemania, donde desde hace mucho tiempo la medicina basada en plantas sido una práctica generalizada.

Hasta la fecha se han hecho muchos estudios han tratado de responder a la pregunta de si la equinácea es realmente eficaz como se afirma.. Como ocurre en demasiadas ocasiones los primeros estudios mostraron su efectividad pero daba la casualidad de que la mayoría estaban patrocinados por los fabricantes y la calidad de los mismos era muy dudosa.

Según el estudio Echinacea for Treating the Common Cold. A Randomized Trial publicado en AnnIntern Med 2010;153:769-777. Subvencionado por el NIH , sin ánimo de lucro por parte de los autores y sin conflictos de intereses, planteó un estudio con unos 700 pacientes de entre doce y ochenta años con síntomas de resfriado con diferentes estrategias: De manera aleatoria, durante 5 días, unos recibieron la equinácea directamente, otros a ciegas (no sabían lo que tomaban), otros placebo y otros no recibieron tratamiento. En general, la duración del resfriado mejoró ligeramente -  alrededor de medio día ( no es coña) con la equinácea comparada con los otros tratamientos. Esta pequeña diferencia no se consideró estadística; eso quiere decir que duró lo mismo para todas las estrategias y que "su efecto beneficioso" es "muy pequeño" en el el resfriado común

Por lo tanto, para los locos de la equinácea, ésta no sirve para nada frente al resfriado común . Otra cosa es que les guste usarlo como placebo. El efecto placebo es muy importante para mejorar los síntomas de síntomas de enfermedades que no tienen tratamiento. Y además, permite, soportar la enfermedad estoicamente y la curación se podruce por madios naturales; las propias defensas del individuo.

lunes, 7 de julio de 2008

Obecalp, léalo al revés

Menudo pitote se está armando en la comunidad médica, especialmente la pediátrica, con el "invento" de la familia Buettner.

A estos padres de tres niños se les ocurrió crear este producto «para esos casos en que un niño necesita algo más que un beso para encontrarse mejor» sabiendo que «no hace absolutamente nada. Es el milagroso poder de la mente quien logra todo». Si lo lee al revés, verá que no es más que un placebo: una pastilla de azúcar con sabor a frambuesa en un envase parecido a un medicamento.

Recién comercializado en EEUU desde hace un mes ahora lo hará en Inglaterra. Los listos Buettner han conseguido que se venda sin receta en parafarmacias, supermercados e Internet. La FDA (la agencia del medicamento americana) no ha podido intervenir ya que se ha clasificado como producto alimentario. Por esta maravilla la gente está dispuesta a pagar unos cuatro euros por un envase de 50 pastillas masticables. Dentro de poco saldrá con otros sabores y en jarabe.

La polémica a ha surgido por problemas éticos al fomentar el "engaño" al niño medicalizando cada vez más nuestras vidas. Según los expertos en ética, los problemas pueden ser numerosos: pérdida de confianza de los hijos en sus progenitores, dar el mensaje subliminal de que van a recibir pastillas ante cualquier dolor o problema, impedir que el niño desarrolle sus propios mecanismos de aprendizaje para enfrentarse a nuevos problemas, el posible retraso en acudir al pediatra cuando se trate de algo importante o convertir el cariño en una medicina. Pero al airear tanto esta discusión no hacen más que hacer propaganda a Obecalp.

¿Qué es el efecto placebo? El fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar con un tratamiento ficticio, aparentemente porque el enfermo cree que funciona. En medicina, suele tener utilidad para diagnosticar ciertos procesos psíquicos o psicosomáticos. El uso de sustancias sin actividad terapéutica real es frecuente en la investigación clínica de medicamentos. Se utilizan de forma controlada en los ensayos con el fin de evaluar la eficacia de los fármacos. A pesar de su falsedad, el potencial terapéutico de estos remedios es un hecho conocido. Dos investigaciones recientes en niños con hiperactividad y con migraña demuestran que pueden resultar casi tan efectivos como los fármacos convencionales.

Muchos médicos usan el efecto placebo de la receta aun a sabiendas de que el paciente no lo necesita. Muchos pediatras se ven obligados ante el acoso o agobio de los padres algunos medicamentos solo para que no les mareen más como vitaminas, "abreapetitos" o gotas para el "cólico".

En España no tendrá éxito esta chorrada americana. Aquí la gente ya compra medicamentos homeopáticos directamente en la farmacia sin pasar por el médico y, en el fondo, es lo mismo efecto placebo. Los laboratorios homeopáticos se están forrando pero desacreditan a los auténticos médicos homeópatas -por los que tengo mucho respeto- ya que encauzan la venta de sus productos hacia un síntoma determinado. Como no entran por la seguridad social el negocio es redondo. ¿Les suena Colikind, por ejemplo?

En nuestro hospital recomendamos una técnica de relajación -creo que cosecha propia- para muchos problemas y "dolores" del niño y funciona. Gratis.