
Hay un libro editado por ediciones del Prado titulado "Del hecho al dicho" escrito por Antonio Doval que es un documentado análisis del origen y el sentido de las frases hechas, dichos, modismos, frases célebres y expresiones proverbiales de la lengua castellana. Me lo ha regalado mi hija que es una experta y pulidísima traductora de autores alemanes al español por difíciles que sean de entender/comprender y solicitada por las mejores editoriales. (¡Oooooooolé!). Ella se pasa más horas delante del ordenador que yo. Si alguien desea una impecable traducción del alemán al español acudan a ella por lo bien que lo hace, no porque sea mi hija.
Con este libro, publicado en 1995, me lo estoy pasando de coña y "voy a saber más latín que el Maluco". No he leído al pobre Stieg Larsson pero estoy seguro de que no me hago el sueco. Stieg Larsson -periodista de investigación, como su personaje- no ha podido disfrutar del éxito. Falleció en el 2004 de un ataque al corazón, a los 50 años, tras entregar el tercer volumen de la serie y poco antes de que se publicara el primero. Hoy, su mujer prepara un libro en el que denuncia cómo el padre y el hermano del fallecido se han quedado todos los derechos de autor "porque no estábamos casados ni registrados por motivos de seguridad, ante las amenazas de extrema derecha que Stieg recibía". Ella trabajaba y él escribía. Ahora ella se queda sin un duro y los parientes de Larsson se han hecho el sueco -nunca mejor dicho- o le han hecho una mamola.
¡Cuántos ciruelos conocemos usted y yo!. Con esta frase se alude a los personajes de origen humilde conocido, pero que, una vez encumbrados, pretenden descender de un linaje de rancio abolengo o al menos ocultan su humilde cuna. El la foto no no soy yo, es "El Pocero", artífice de Seseña población que quiso ser y no fue.