Ya lo comenté un una entrada anterior. A su paso por la adolescencia hay un fenómeno desesperante para los padres: su hij@ tiene "fatiga crónica", se derrumba en el sofá cual boxeador noqueado. Una apatía y lentitud de movimientos se apodera de ellos. se les llama para comer o cenar y responden una y otra vez las frases que encabezan este artículo. Sin embargo, de vez cuando, saltan como posesos y tienen una actividad frenética: le han llamado los amigotes para dar un garbeo.En la consulta he aprendido que la actividad física de los niños disminuye a medida que entran en la adolescencia. Un estudio reciente publicado ha corroborado mis sospechas. La actividad física de los jóvenes va declinando entre los 9 y los 15 años. Para saberlo los investigadores han recurrido a la tecnología de los acelerómetros para medir el movimiento. Durante una semana a 1000 niño repartidos entre los 9 y 15 años se les medía su actividad física dos veces cada año. Los resultados han sido demoledores. Por ejemplo, el 100% de los chicos y chicas de 9 años hacían una hora de ejercicio moderado- vigoroso por día o en los fines de semana. A los 15 años sólo el 31% lo hacían cada día y el 17% los fines de semana.
Yo voy peor, no hago nada. Pero dentro de poco me compraré una Nintendo Wii Fitness para jugar al tenis, golf, etc. Me voy a poner cachas... si llego a usarla.