martes, 28 de mayo de 2013

Bulimia, un rayo de esperanza

La bulimia es similar a la anorexia pero más secreta. En el caso de la bulimia, el/la se da grandes atracones de comida (come en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como provocación del vómito o un ejercicio físico extremo para evitar subir de peso. Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos difíciles de evitar). Los criterios para el diagnóstico requieren que una persona recurra a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano. Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida "basura") y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia los alimentos no están cocidos o aún están congelados, y llegan a sacar comida tirada ya a la basura. Se ven incapaces de parar de comer y solo lo hacen cuando están tan llenos que no pueden seguir comiendo. La mayoría recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico enérgico para perder peso. Su autoestima es muy baja. Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar por encima de él. Por ese motivo, suelen pasar desapercibidas. El tratamiento es complejo y largo pero acaba de parecer un rayo de esperanza para estos enfermos. 

En en la reunión anual de la American Psychiatric Association (APA) se presentó este trabajo preliminar: McElroy S, et al "Lisdexamfetamine dimesylate safety and efficacy on binge eating days/episodes and behavior in adults with moderate to severe binge eating disorder" APA 2013; Abstract NR4-25". En él, el autor mostraba que un grupo de personas bulímicas mejoraban de una forma marcada cuando tomaban un medicamento destinado a tratar a pacientes con TDAH. Como siempre, faltan más estudios para que demuestren esta buena nueva.