martes, 9 de marzo de 2010

La moto me abandonó

Ayer por la tarde, hacia las 17 h., no habían llamadas telefónicas, la circulación estaba parada y ya imaginaba, por las noticias de la radio, que la consulta había finalizado. Intenté subir a mi escúter pero se resistió; sus ruedas patinaban sobre el hielo y tuve que volver a casa andando. Suerte que vivo a un kilómetro y medio de la consulta pero ir resbalando por el hielo y con bloques de nieve cayendo de los árboles sobre mi cabeza, hizo que la distancia se me hiciera eterna. Mi figura culibaja y paticorta junto con su barriga cervecera se tambaleaba sobre la nieve y el hielo temiendo por mis huesos -no por la cabeza ya que llevaba el casco de la moto puesto. Un día les explicaré lo que le ocurrió a mi amigo Sir Joseph Gaspá, el pediatra filósofo en una nevada.

Reventado, con los pies chorreando, y con un poco de frío me senté frente a mis ordenadores para repasar la actualidad y ver el correo electrónico. Había, entre ellos, un mensaje de una madre ejemplar a la que estoy seguro que no le importará que ponga su nombre, Pilar Rius, con el famoso vídeo de la canción Imagine de John Lennon interpretada por un coro afectado de sordera. Yo les pongo otra versión.

Llegar a casa y ver un vídeo así me quitó la mala "uva" que tenía por la incomodidad del desplazamiento andando, con frío y mojado. ¡Dios mío!, ¿cómo era capaz de quejarme por una chorrada cuando ese coro maravilloso cantaba sin oír nada? Aunque me queje soy un privilegiado pero, en ocasiones, pequeñeces como ésta ayudan a centrar la cabeza y darte cuenta de ello. Lo he pasado muy mal en mi vida y, aunque profesionalmente me ha sonreído, me ha dado muchos palos grandes y dolorosos.

7 comentarios:

marta dijo...

Es verdad Doc, hay veces que nos quejamos de situaciones y ves otras...
Yo cada cuatro meses voy a consulta a su hospital con mi hijo, supongo que no ser médico hace que me afecte de otra manera, y la verdad, salgo de allí dando gracias a todos los dioses.

Esther dijo...

Un vídeo precioso, emociona y te hace dar gracias a la vida :-)
Mi marido y yo siempre nos hemos considerado unos afortunados, pese a que nuestro pequeño de 2 años visita el hospital varias veces por semana desde que nació. Tenemos mucha suerte, ya que es un niño feliz, y no sufre :-)
Ayer fué un día caótico, pero cuando a la hora de irse a la cama mis dos peques se abrazaron a mí hasta quedarse dormidos, se me pasaron todos los males. De repente olvidé lo mal que lo había pasado al ir a buscar a los niños al colegio, cuando el coche se deslizaba por la nieve sin control, y el apagón eléctrico que nos hizo quedarnos sin calefacción, baño, ni cena caliente. Suerte que siempre tenemos a mano fruta, leche y cereales...

Anónimo dijo...

Si le sirve de consuelo, a mí ayer me abondonó el bus y tuve que ir caminando desde el trabajo (Enric Granados/ Còrsega) hasta casa (somos casi vecinos de usted). Llegué con los pies empapados, congelada por el frio y temiendo todo el camino romperme la crisma por culpa de un resbalón... Pero al llegar a casa me estaba esperando mi hijo de 2 años que me gritaba desde la ventana de su habitación: cuidado mami, no rellisquis!, mi marido que se había quedado en casa en previsión de como se iba a poner el panorama por la nevada, (tiene la suerte de que puede hacer parte de su trabajo por teléfono), y mi hija de 9 meses que ya estaba sentada en la trona esperando su papilla y que me recibió con una sonrisa enorme. Así que, como a usted, me desapareció el mal humor de golpe, y desde luego pensé, que soy muy, muy afortunada.
Saludos, marisa

mamá R.N dijo...

dr.santi, nosotros también tenemos suerte de tenerte a ti :)

Pilar dijo...

Querido Santi,
Gracias por tus "alabanzas". Yo también pienso que a pesar que nuestras pequeñas o grandes desgracias en la vida, somos unos privilegiados por poder disfrutar de momentos y circunstancias en la vida que otros no pueden.
La nevada de ayer fue bastante agobiante, andando o mejor dicho patinando desde "Canculapi" hasta casa con un niño a cada mano y con la obligatoria parada en el parque para poder ser bombardeada sin piedad por una lluvia de bolas de nieve.
Me encanta poder dar la vuelta a la tortilla en situaciones un poco complicadas y ayer conseguí disfrutar como una niña de mis hijos y de su buena puntería con la nieve.
Puede que el resultado sea un resfriado de campeonato, pero eso es algo que te tocará a ti solucionarlo!!!..jajaja.
Con cariño
Pilar "Los Rius"

Anónimo dijo...

Un video, precioso que nos hace reflexionar sobre la capacidad de superación del ser humano y de lo que se puede conseguir a pesar de una discapacidad. Como madre por partida doble y discapacitada todos los "diferentes" imaginamos cada día un mundo mejor.

Cristina dijo...

Precioso.
Gracias.