jueves, 22 de octubre de 2009

¿Qué hemos hecho mal?

Muchos padres nos hacemos esta pregunta; sobretodo cuando tenemos o hemos tenido problemas con los hijos. Los “expertos” y yo –teóricamente- entre ellos, no hacen más que pontificar que los padres son los grandes culpables de los problemas generados por los hijos. Craso error. Hay dos tipos de problemas en los hijos: en primer lugar, los que son resultado del escenario descrito por Jordi Royo, "Los rebeldes del bienestar". En segundo lugar, están los generados por enfermedades mentales, genéticas en su mayoría, conocidas o todavía desconocidas con unas manifestaciones externas desde lo más sutil hasta lo más grave. Un caso bien sencillo es mi familia. Somos 5 hermanos de los mismos padres y nos criaron en un ambiente rural sin tecnología alguna; de ellos 4 hemos “progresado adecuadamente” y, desgraciadamente, la pequeña decidió no vivir más hace poco tiempo cuando ya estaba en la cuarentena.

Soy un firme convencido que la separación entre psiquiatría y neurología fue un desastre y a pesar de las aportaciones de la psiquiatría es ahora cuando la neuropsiquiatría, en versión moderna las llamadas neurociencias, ayudada por la tecnología de neuroimagen, bioquímica, genética y biología molecular están dando soluciones a trastornos que de otra manera hubieran quedado en el cajón de las psicosis.

Yo también me pregunto: ¿Qué he hecho mal en mi vida para que algunas cosas hayan salido tan torcidas? Intento desculpabilizarme pero, en ocasiones, hay algo interior que me lo impide. Sin embargo, desde aquí animo a los padres que están en mi grupo a que piensen que ellos no son culpables de nada. Han hecho todo lo que han podido en ese equilibrio que forja la personalidad de una persona: nature (genética) o nurture (ambiente) y no les quepa la menor duda de que la culpable es la nature porque ellos han proporcionado todo su amor y cuidados a sus hijos.

10 comentarios:

Paco Elvira dijo...

Sabias palabras Santi. Creo que tanto en la relación con nuestros hijos como ante lo que queremos conseguir de la vida hemos de darlo todo, como un deportista que lucha, corre o pedalea hasta la extenuación, pero una vez llegados a este extremo, hemos hecho todo lo que está en nuestras manos y no tenemos por que culparnos, aunque a veces sea difícil.
Ánimo y un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Para reflexionar este post. Mi hijo es pequeño, pero sí que te planteas en todo momento, elección del cole, de sus actividades, criterios de educación etc el intentar no equivocarte o hacerlo lo menos posible. Creo que ya sólo el preocuparte por eso supone un 50% de acierto, después... hay que tener suerte con la criatura...
Un saludo.
Marta

Ana Cámara dijo...

Hoy pone el listón muy alto, gracias por enseñar.

Un saludo.

Anónimo dijo...

siento discernir, pero el mundo laboral al cual me dedico me confirma que en parte tiene razón, pero que hay padres,que para reafirmar el amor necesitan tener hijos. Pues bién algunos de ellos son mal tratados, padecen abusos sexuales i otra vejaciones.No creo que esto sea fruto de la genética, creo que son hijos no deseados.

Anónimo dijo...

HIJOS, PSIQUIATRIA Y VIDA

En mi vida, y lo intento transmitir a mis pacientes, es importante recordar, a menudo, aquel poema de Kalhil Gibran:

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tu eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.

Por lo que se refiere a la psiquiatría, partimos de la base de que ha sido la ciencienta de las especialidades médicas hasta el ultimo cuarto del pasado siglo. Y ha avanzado la psiquiatría desde su adscripción a las neurociencias. Pero algo distingue la psiquiatría de la neurología. En la primera, además del conocimeinto de neurotransmisores y neuroimagen, existe la idea de que hay algo más, esta "nurture" que está en nuestras vidas. Y aquí entramos en aspectos trascendentes a los que la neurología, de entrada entrada, no atiende.
Y ppara colomo, añádase que España es ya el último país de la Unión Europea en que no existe la especialidad de Psiquiatría del Niño y del Adolescente. Anunció su creación el ministro Bernat Soria (respetado hombre de ciencia a quien la política le venía grande), y fué cesado a las pocas horas...
¿Creemos en las meigas? Haberlas, haylas.

Josep Cornellà i Canals
Doctor en Medicina
Girona

Anónimo dijo...

Doc,
Esta vez (la primera) no estoy de acuerdo. Los padres que dejan ver la TV a sus hijos hasta altas horas, programas idiotas que idiotizan, no les fomentan la lectura, les dejan con quien pueden para irse de marcha, les dan mal ejemplo, no se esfuerzan en interesarse por su educación, etc...
Lo vemos cada día doc. No se que % hay de responsables y de irresponsables pero le aseguro que haberlos haylos.

Saludos,

juan

Enric dijo...

Poques coses a afegir. Només llegir-ho un cop i un altre i pensar en tot el que es diu.
Massa sentiments de culpa i responsabilitats a sobre nostre. Molt savi els que ens diu. Gràcies doctor.

PRIMA EVA dijo...

Hola Santi. Casi lloro al leer tu "post" (a estas horas). Yo estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que esta idea tuya debería ser aceptada. Pero es difícil, sobretodo para los que sufren las consecuencias. Hoy no tengo tiempo para explayarme. Un gran amigo se está muriendo en la otra punta del mundo y mañana me voy "p'allá". Es lo que hay. En esto, y en lo otro, es lo que hay.

Camino dijo...

Pues yo le voy a poner un "pero" a su reflexión de hoy, interesante como de costumbre.
Creo que el hecho de reflexionar "Qué hemos hecho mal?" es una sana costumbre, y ayuda a dar pequeños cambios de rumbo para rectificar aquello que pensamos que puede estar mal.
Anímenos a reflexionar doctor, que eso nos ayuda a prosperar.

Armandilio dijo...

No creo que pueda generalizarse la afirmación de "todos los niños que salen torcidos lo son por su naturaleza", porque no creo que sea cierto.

Estoy de acuerdo en que la mayoría de padres hacen por sus hijos lo que creen que es mejor, sin embargo hay demasiadas actuaciones ejercidas por los padres que pueden afectar para bien o para mal.
Un niño que recibe una educación demasiado permisiva, casi sin educar, cuyas libertades apaguen a las de sus padres y sus seres cercanos crecerá probablemente "torcido", un niño que recibe una educación totalitaria, con un control extremo, atado casi de manos y pies, podría probablemente "torcerse" cuando en la adolescencia sienta la libertad en la palma de sus manos.
La sociedad es lustrosa y brillante, sin embargo no todas las manzanas que brillan están buenas por dentro (hablo de nuestra sociedad), y una manzana podrida afecta a los gusanos que en ella habitan.