Este artículo es alarmante. En un estudio canadiense en niños entre 7 y 12 semanas, el 46, 6 % de los bebés tenía una asimetría craneal por cambiarlos poco de posición durante el día. Muchos pediatras no nos cansamos de insistir en ese aspecto pero los padres "se angustian si el niño llora al cambiarlo de postura" durante el día y la noche. Mejor dicho, si llora al ponerlo boca abajo, posición a la que se han de acostumbrar estando despiertos, los padres no toleran el llanto y lo ponen boca arriba. Al tener tendencia a ladear la cabeza hacia un lado ésta se deforma.
Para evitar la plagiocefalia también es importante cambiarlos de posición en los coches de paseo, en las sillitas del automóvil y cambiar la cuna de sitio en diferentes lugares de la habitación para que miren bien todo su entorno. para más información de la plagiocefalia al pulsar aquí.
La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles y su Normalización con los demás países de la Unión Europea.
Manifiesta
Que el tiempo es un bien único e insustituible, al que debemos dar el máximo valor.
Que debemos respetar el tiempo de los demás porque vale tanto como el nuestro.
Que la puntualidad ha de ser un principio ético que guíe nuestra conducta.
Que para hacer un mejor uso del tiempo es imprescindible que en España cambiemos nuestros horarios.
Que los padres y madres deben disponer de tiempo para convivir y dialogar con sus hijos, interesarse por sus sentimientos y sus problemas, y ofrecerles un sólido apego.
Que es necesario disponer de tiempo para dormir, porque dormir bien es vivir mejor.
Que es necesario educar a la juventud en valores tales como la solidaridad, la tolerancia, el respeto, el esfuerzo y la igualdad entre la mujer y el hombre, además de subrayarles la importancia de hacer un buen uso del tiempo.
Que a las personas se les ha de valorar por sus resultados, ya que las horas de presencia no garantizan una mayor eficiencia.
Que las jornadas laborales prolongadas perjudican la calidad de vida de los empleados y no son rentables para las empresas.
Que la relación entre la dirección y el personal colaborador ha de estar sustentada en conseguir resultados y basarse en la confianza y el compromiso, y no sólo en el cumplimiento estricto del horario.
Que las iniciativas de racionalización y flexibilización de horarios permiten a los empleados atender adecuadamente su vida privada, con lo que se encuentran con más motivación y más lealtad a su empresa.
Que los horarios comerciales deben ser flexibles en beneficio de todos, sin perjuicio de que los trabajadores del sector dispongan de su tiempo de descanso y de ocio.
Que la radio, la televisión y los espectáculos deben ajustar su programación a unos horarios racionales.
Reivindica
Una profunda modificación de los horarios en España, que nos ayude a ser más felices, a tener más calidad de vida, y a ser más productivos y competitivos.
Exige a nuestros representantes y poderes públicos:
Que lleven a cabo las medidas ejecutivas y legislativas necesarias para llevar a la práctica las reivindicaciones expuestas.
Recuerda:
Que la necesidad de unos horarios racionales tiene como objetivos prioritarios:
Conciliar nuestra vida personal, familiar y laboral.
Permitir la corresponsabilidad en el reparto de tareas domésticas y atención a la familia.
Favorecer la igualdad entre la mujer y el hombre.
Mejorar nuestra calidad de vida.
Aumentar la productividad.
Dormir el tiempo suficiente.
Fomentar la salud.
Disminuir la siniestralidad.
Apoyar el rendimiento escolar.
Facilitar la globalización.
Y, en definitiva, dar mayor valor al tiempo.
Todo esto pasa, ineludiblemente, por racionalizar nuestros horarios, hacerlos más humanos y más europeos.
E invita a la ciudadanía a que hagan suyo este Manifiesto, lo firmen y lo difundan.
Muchas gracias.
ARHOE
Hay niños que sudan de forma excesiva durante la noche sin que haya exceso de temperatura ambiental o de abrigo. Llegan a empapar la ropa, las sábanas e incluso el colchón. Algunos se despiertan por la incomodidad de estar mojados pero la mayoría siguen durmiendo tranquilamente. La sudoración nocturna no provocada por calor ambiental se ha estudiado más en los adultos y , aunque se ha considerado como una alteración incómoda menor, puede ser debida a trastornos como premenopausia, ansiedad, medicamentos, apnea obstructiva del sueño, reflujo gastroesofágico o a enfermedades graves como infecciones, cáncer o trastornos autoinmunes.
Hasta no hace muchos años, la mayoría de los padres y abuelos creían que era “porque el niño estaba débil o anémico”. Ahora sabemos que no es así. Casi un 12% de los niños sudan por la noche profusamente, siendo más frecuente en los niños que en las niñas y son más propensos los que tienen enfermedades respiratorias (rinitis, amigdalitis, apneas del sueño), dermatitis atópica, los de carácter difícil y los que presentan trastornos del sueños como insomnio o parasomnias. También es verdad que en la mayoría de los casos, no se puede atribuir a ninguna causa específica.
Si su hij@ se empapa de sudor por la noche consulte al pediatra para descartar las causas que les he expuesto aunque en la mayoría de las ocasiones no es importante aunque incómodo.
En los adultos llanto significa dolor, sufrimiento aunque, en ocasiones, las emociones las expresamos llorando de alegría como explosión después de una gran tensión vivida (buena o mala), no hay más que ver a los atletas cómo lloran tras un éxito conseguido con un gran esfuerzo -la emoción y alegría hacen llorar-; es un llanto bueno.
En el recién nacido siempre que llora "no sufre" -nos puede decir que está incómodo, creencia habitual de muchos padres de hoy en día. El llanto de un bebé puede ser debido a muchos motivos y no por dolor. Este "miedo" a que el bebé llore está llevando a muchos padres a tener que pagar unos tratamientos astronómicos por un problema cada vez más habitual: la plagiocefalia. Los bebés adoptan posturas cómodas y que le permitan estar en contacto visual permanente con su madre o cuidador. Si no se le cambia de posición, la cabeza se va deformando de tal manera que puede requerir una ortesis (casco). La prevención de la plagiocefalia es muy sencilla pero se está convirtiendo en una epidemia silenciosa y costosa para los padres y la sanidad. Para evitarla no hay más que cambiar la postura de la cabeza del niño de un lado a otro, ponerle un cojín especial mientras duerme o ponerlo boca abajo mientras esta despierto. ¡Ah! aquí viene el drama, si al bebé no se le acostumbra un poco a estar boca abajo, rechaza esta posición y llora - como "sufre" y los padres no pueden "verlo sufrir". Lo vuelven a poner boca arriba y girará su cabeza hacia el lado más cómodo para él, deformándose.
He reproducido, en parte, un texto que escribí hace un año a propósito de la deformación posicional de la cabeza del bebé (plagiocefalia). No ha perdido para nada su vigencia. La Academia Americana de Pediatría acaba de publicar una recomendaciones respecto a la prevención de la plagiocefalia
La Academia Americana de Pediatría (AAP), revolucionó la forma de dormir de los bebés en 1992 recomendando que éstos debían ser colocados en cualquier posición que no fuera boca abajo para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). La medida fue efectiva pero también originó muchas angustias, desconcierto entre los padres y trastornos en el propio bebé como la deformación de su cabeza por la presión al estar en una posición determinada (plagiocefalia). Ahora, han publicado un nuevo y detallado informe con una serie de recomendaciones, básicamente las mismas, pero insistiendo mucho en crear un ambiente de sueño seguro que pueda reducir el riesgo de SMSL, sofocación, compresión y asfixia.
En síntesis, recomienda poner a los bebés a dormir boca arriba -acostarlos de lado es inseguro- en un moisés o cuna con un colchón firme, de calidad -tipo Ecuskids- y en la misma habitación que los padres pero no compartir la cama, la lactancia materna, administrar las vacunas de rutina, ofrecer el chupete a la hora de las siestas y al acostarse, retirar de la cuna los objetos o ropa suaves -almohadas, objetos blandos, peluches, mantas y protectores para la cuna, no poner posicionadores para colocar su cuerpo de costado, no usar los monitores o dispositivos comercializados para reducir el riesgo de SMSL, evitar el calor excesivo en la habitación y la exposición al humo del tabaco –no dormir en la habitación de un fumador.
Finalmente, aunque por elemental y conocido no siempre se hace, recomiendan un buen control del embarazo evitando las drogas, alcohol y tabaco durante el mismo y tras el parto.
Los futuros padres se quedan anonadados cuando han de escoger lo estrictamente necesario para cuidar a su bebé. Esa expectación es máxima cuando se trata del primero. El “bombardeo” de las casas comerciales de puericultura es inmenso y no digamos las miríadas de recomendaciones de productos para cuidar la piel. Es lógico que los padres deseen comprar lo mejor y suelen guiarse, en sus compras, por los anuncios publicitarios, las recomendaciones de las revistas dedicadas a “ser padres”, libros de puericultura, navegar por Internet para hacer “comparativas” de calidades y precios de los diferentes productos y oír las discordantes recomendaciones de suegros, familiares y amigos.
Al final, tras arduos esfuerzos y sesudos estudios de mercado, se deciden a comprar “lo mejor” para su vástago: ropa, cuna, cambiador, bañera, pañales, productos de higiene y un largo etcétera de utensilios pero nadie, o casi nadie, le ha hablado del colchón. ¿Por qué es importante? Pues por una sencilla razón, el recién nacido suele dormir una media de 16 horas al día. Y, la mayoría de ellas, las hace tumbado sobre una superficie que, lógicamente, debe ser de calidad. Instituciones oficiales, como la Academia Americana de Pediatría, tienen una serie de recomendaciones muy escuetas y poco o mal conocidas, por cierto, sobre cómo debe ser la cuna, el colchón y la postura para dormir del bebé.
En una charla que doy, titulada: “Padre primerizos, ¿cómo sobrevivir el primer mes?” les hablo de estos temas y paso muy por encima sobre la postura para dormir, el chupete y la muerte súbita del lactante. Acabo de recibir información de una empresa dedicada a colchones para bebés de diferentes edades y he quedado gratamente sorprendido por su seriedad. Próximamente, les informaré de algunas de sus características ya que no se parecen en nada a los comercializados hasta ahora.
Hace un tiempo el el foro EnFemenino apareció una pregunta que yo siempre hago a los padres cuando veo a un bebé con la cabeza deformada por colocarla en posición inadecuada e invariable (plagiocefalia). La pregunta era: Para los que tienen pareja, de qué lado de la cama duermen? y originó una catarata de respuestas considerable, algunas de ellas divertidísimas. Para evitar errores de colocación, y sin precisar un GPS, se lo pregunto a ustedes considerando la cabecera como punto de referencia. La siguiente pregunta, más difícil de responder, es: ¿Porqué duermen así? y, por último, ¿Cuando van a otra cama en un hotel, apartamento o casa rural duermen en el mismo lado que en casa?
El bebé suele dormir al lado de la madre y, al ponerlo boca arriba, girará su cabeza hacia ella. A la larga ésta se puede deformar dando lugar a un problema que puede llegar a ser muy grave. Ya he hablado muchas veces de este tema pero pero me intriga los que hacen los padres. En mi caso, mi mujer yo lo hacemos igual en todas partes y si estoy en una cama de matrimonio en un hotel de un congreso (¡sólo!, no me sean malpensados) me coloco en el lado derecho. ¿Qué hacen ustedes?
En este blog ya había advertido del fenómeno que titula la entrada. Siempre que los padres me dicen que come muy mal o han de luchar para que coma, inmediatamente les pregunto ¿se duerme bien y/o no da problemas por la noche? La respuesta suele coincidir; los remolones para comer lo suelen ser también para irse a dormir.
El insomnio por comportamiento (behavioral insomnia) es muy frecuente (entre el 6 y el 30% de los niños entre 6 y 36 meses) se llama así al que tiene dificultades para dormir, no se quiere ir adormir o permanece despierto reclamando a los padres. Es debido a unos malos hábitos al acostarse promovidos por los padres que siguen las “órdenes de sus hijos”. En esta interacción anormal entre padres e hijo intervienen el temperamento del niño y el estilo de autoridad paterno. Si la “batalla” para acostarse dura tiempo el niño se acuesta más tarde y todos están de peor humor al día siguiente al estar más cansados por haber pasado una mala noche. Es frecuente que el niño se despierte por la noche y vaya a la habitación de los padres y se meta en su cama.
Las dificultades para que el niño coma lo adecuado y a su hora varían desde motivos justificados por padecer un retraso mental o trastornos psicológicos graves hasta los más habituales como escaso apetito constitucional, picoteo entre comidas, selección de alimentos, alargamiento de tiempo para comer, rechazo a comer si no se le distrae, negarse a comer solo y otros muchos. Todas estas dificultades se dan en más de un tercio de los niños menores de 5 años.
Ambos fenómenos, la dificultad para dormir y para comer en el mismo niño y en la misma familia no se había demostrado científicamente hasta la aparición de esta investigación de unos pediatras de Israel. Alrededor del 30% de los niños tenían ambos problemas. Las razones para explicar la asociación la detallan en su publicación pero es evidente que la actitud de los padres frente a estas situaciones parece mostrar que no están seguros de sí mismos ni de su forma de actuar.
Como mañana es fiesta en Barcelona, ayer tomé el AVE y me planté Madrid por motivos de trabajo. A mi llegada ya me esperaba mi hija y fuimos a dos sitios sagrados para mí: el primero, El Salón del Limpiabotas en la calle Goya 6-8 (Centro Comercial el Jardín de Serrano) en donde dió un lustre inusitado a mis sucios zapatos don Roberto Orquera -manitas de oro- y el segundo, el restaurante La Alpargatería en la calle Hermosilla 6. Soberbio. A propósito del yantar tengo algunas temas para hablar en este blog y hoy lo haré de dos trastornos de la conducta alimentaria desconocidos por el público. Desde hace ya algún tiempo, la anorexia y la bulimia no son los únicos trastornos alimentarios existentes.
El primero se refiere a una entidad descrita en 1968 por Roger Broughton en la revista Science (159: 1070-1078) en la que los afectados, mientras duermen, se levantan van a la cocina y devoran cantidad ingente de alimentos. Tras el atracón se van a la cama y siguen durmiendo como lirones. Al despertarse se despiertan sin recordar nada.. Es conocido como síndrome de ingesta nocturna relacionada con el sueño. Es una parasomnia.
El segundo es completamente diferente denominado Síndrome del Comedor Nocturno que se descubrió al ver que individuos obesos experimentaban una inapetencia, o falta de apetito en las primeras horas del día, ¿Cómo era posible algo así? Pues por la sencilla razón de que estas personas tenían un impulso incontrolado de recurrir al refrigerador unas horas después de haber cenado. Es decir, durante el día no sentían hambre y por la noche experimentaban deseos compulsivos de comer que los llevaba a concentrar las calorías en las últimas horas del día.
Esta gran ingesta de comida por la noche, hace que el organismo de los afectados concentre sus esfuerzos en digerir los alimentos y provoca un insomnio constante en las personas que, a su vez, los impulsa a comer. Así, se crea un círculo vicioso, que sólo se puede solucionar disminuyendo el estrés psicológico y controlando los impulsos de las personas. Éste trastorno suele ser más frecuente en las personas obesas, pudiendo ser la ingesta de gran cantidad de alimentos, con alto aporte calórico por la noche, la causa de un aumento de peso.
El diagnóstico se hace en plan detective porque la persona concentra más del 25% de las calorías del día en horas de la noche, de manera repetitiva, en horas después de la cena, Además se suelen saltar el desayuno y comer muy poco en las primeras horas de la mañana. Asimismo, encuentran alterado su reloj biológico, duermen poco por la noche y experimentan otras conductas compulsivas, así como ansiedad y estrés.
El estilo de vida actual puede ocasionar estos desórdenes en nuestra dieta, pero el problema surge cuando perdemos el control y, de manera repetitiva, comemos en abundancia por la noche, dormimos mal, o el estrés condiciona la alimentación diaria.
Para dar un poco de coña marinera al tema, les presento este vídeo en en que se ve a ese renacuajo en el que es difícil saber si está durmiendo mientras come o duerme mientras está comiendo. Es lo que me ocurre a mí cuando llego a casa tras largas jornadas de trabajo.
Al rebufo de la entrevista a Carlos González en el Diari de Terrassa, que comenté hace dos días, y de la catarata de comentarios aparecidos voy a hacer alguno más. En ella se da entender que los métodos conductistas "son malos". Siempre procuro huir de las calificaciones y etiquetas que plantean una disyuntiva de bondad o maldad (esto es bueno o esto es malo) porque todo es bueno y malo según el sentido común y la intencionalidad. En la entrevista, con todas las limitaciones de la brevedad, se pasa de refilón sobre una cuestión candente: ¿hay hay que dejar llorar al bebé? En una de la preguntas que le hacen responde. Un padre debe preguntarse "¿quiero dejar llorar a mi hijo?". Mi respuesta es "no" porque yo no dejaría llorar ni a mi hijo ni a mi esposa, ni a mi padre, ni a mis hermanas... yo no dejaría llorar a nadie, ni a mis enemigos. Gran parte del pensamiento de Carlos González está fundamentado en los otro pediatra, el Dr. Benjamin Spock, que revolucionó el cuidado del bebé y el niño con uno de los libros más vendidos de la historia. «El libro del sentido del común del cuidado de bebés y niños» publicado en 1969. Sus ideas acerca del cuidado infantil permitieron a varias generaciones de padres ser más flexibles y afectuosos con sus hijos, y tratarlos como individuos, en un contexto en que la sabiduría tradicional propugnaba el uso de la disciplina. Estoy totalmente de acuerdo con él pero, esta esta afirmación hay que matizarla porque, según en que situaciones no dejar llorar al niño puede conducir a ninos con trastornos físicos -luego me explico- o al insoportable niño mimado.
En los adultos llanto significa dolor, sufrimiento aunque, en ocasiones, las emociones las expresamos llorando de alegrían como explosión despues de una gran tensión vivida (buena o mala), no hay más que ver a los atletas cómo lloran tras un éxito conseguido con un gran esfuerzo -la emoción y alegría hacen llorar-; es un llanto bueno.
En el recién nacido siempre que llora "no sufre" -nos puede decir que está incómodo, creencia habitual de muchos padres de hoy en día. El llanto de un bebé puede ser debido a muchos motivos y no por dolor. Este "miedo" a que el bebé llore está llevando a muchos padres a tener que pagar unos tratamientos astronómicos por un problema cada vez más habitual: la plagiocefalia. Los bebés adoptan posturas cómodas y que le permitan estar en contacto visual permanente con su madre o cuidador. Si no se le cambia de posición, la cabeza se va deformando de tal manera que puede requerir una ortesis. La prevención de la plagiocefalia es muy sencilla pero se está convirtiendo en una epidemia silenciosa y costosa para los padres. Para evitarla no hay más que cambiar la postura de la cabeza del niño de un lado a otro, ponerle un cojín especial mientras duerme o ponerlo boca abajo mientras esta despierto. ¡Ah! aquí viene el drama, al bebé no se le acostumbra un poco estar boca abajo rechaza esta posición y llora - como "sufre" y los padres no pueden "verlo sufrir" lo vuelven a poner boca arriba y girará su cabeza hacia el lado más cómodo para él.
Éste es el título de un libro editado por libros Cúpula que, quizás, ha pasado desapercibido para muchos padres y "maestros", "popes", "gurús", "charlatanes", "enteradillos", "metecucharas", "radicalistas", "intolerantes" o, simplemente "cortitos de mente". Es un libro sencillo, rápido de leer y práctico: ayuda a identificar los problemas y promueve soluciones sencillas Está firmado por la Clínica de Sueño infantil Millpond. Es una lástima que muchos padres no lo conozcan y se enzarzen en discusiones inútiles que dividen a nuestro país en defensores o detractores del tal o cual método. El sentido común, poco frecuente, impregna este libro.
En un periódico, mi admirado Francesc de Carreras, titulaba un artículo suyo “Que nadie se equivoque” subrayando la tendencia cada vez más frecuente de descalificar o dejar en inferioridad al o a los interlocutores. Todo, incluida la medicina, lo que hoy es blanco mañana puede ser negro y, respecto al sueño del niño se han escrito ríos por muchas personas que se inmiscuyen en temas "pasionales" sin que impere la razón. He buscado pero no he encontrado, trabajos científicos que hablen de los trastornos del sueño en el bebé en tribus de otras civilizaciones. ¿No existen? ¿Los padres son más pacientes o más felices? ¿Chihosa?
Con la llegada de las vacaciones - ya se están casi acabando ¡sólo queda un mes!- las rutinas y los hábitos se rompen con una facilidad pasmosa. Un hito importante para muchos padres es la heroicidad de conseguir que un niño de más de dos años duerma en su cama y en su propio dormitorio. No me meto, para no salir trasquilado, en la manera cómo han de hacerlo para que se duerma en su cama.
Después de haber conseguido el descanso nocturno y reparador de dormir la pareja sola en su dormitorio y el piltrafilla en el destinado para él la noche puede convertirse de nuevo en un infierno al romperse los débiles habitos durante un corto periodo estival. Sucede que muchas parejas van a veranear a un hotel o a un apartamento compartido con amigos o familiares. Al no haber suficiente espacio vital en piltrafilla ha de dormir en una cama supletoria al lado de los padres o, por lo menos, en la misma habitación. Ahí se fragua el desastre, el piltrafilla ha conseguido sin saber cómo ni porqué dormir al lado de sus padres bien acompañado. ¡Chollo para el nene! y los pobres padres, ignorantes no saben lo que les espera a la vuelta a casa.
El piltrafilla que ha dormido de coña acompañado de sus padres al volver a su hogar y al intentar meterlo en su cama -cosa que hacía antes de irse de veraneo- se niega en redondo y arma la de dios es cristo para seguir durmiendo con los padres. No quiere dormir solo en su habitación.
Para prevenir una situación tan penosa y guerrera se le ha de repetir al piltrafilla cada día la misma cantinela: "Cuando volvamos a casa irás a dormir a tu cuarto como hacías antes". Los padres, asombrados, me preguntan. "¿Eso es capaz de entenderlo?" y yo les respondo: " por supuesto, es más listo de lo que ustedes creen", pero les insisto en cómo han de decir la frase "irás a dormir a tu cuarto" en vez de "¿querrás volver a dormir en tu cuarto?". La diferencia entre las dos frases es abismal. ¿La captan?
Sí, lo vuelvo a repetir, algunos padres son unos cagados por no atreverse a poner al bebé boca abajo cuando esta despierto porque "sufre y llora" y la culpa es de los pediatras por no insistir en que lo hagan. La epidemia de plagiocefalia no cesa por culpa de ellos. Doctor, ¿que significa esa palabra tan rara? La plagiocefalia (del griego Ppagio = oblicuo y kefale = cabeza) es un trastorno caracterizado por la deformación asimétrica (aplastamiento lateral) del cráneo y, aunque puede ser debida a causas diversas como malformaciones cerebrales, compresiones excesivas dentro del útero o por tortícolis (espasmo o rigidez de los músculos del cuello) la causa actual más frecuente es la plagiocefalia posicional por una mala postura, poca estimulación y pocos cambios en la posición del bebé dando lugar a una cabeza en forma de paralelogramo con un aplanamiento de un lado. En la foto se ve perfecto como, además de la desalineación de las orejas, hay una asimetría facial y un abombamiento de la frente.
El 18 de febrero de 2009 ya llamé la atención sobre este potencial grave problema y fácilmente prevenible junto con el Sr. David Verde, actual director de la webInfocefalia. Otros medios de comunicación se hicieron eco de nuestro lema "Dormido boca arriba, despierto boca abajo". Sin embargo, el resultado es desalentador porque las plagiocefaliasposturales que tienen una prevención sencillísima y un tratamiento costosísimo siguen apareciendo de una forma escandalosa. Creo, sinceramente, que el Ministerio de Sanidad y las consejerías de Sanidad deberían promover una campaña publicitaria efectiva.
Los tres primeros meses son cruciales y aunque al poner al niño boca abajo cuando esté despierto llore un poco ,"no sufre". Le puede "cabrear" tener que hacer gimnasia pero no se puede ahogar ni darle un patatús. No se caguen en sus prendas interiores si el bebé llora: su cabeza se lo agradecerá y su bolsillo también porque no tendrán que pagar el tratamiento.
"Si alguien tiene algo que decir que hable ahora o calle para siempre", es la famosa frase que se empleaba -digo empleaba porque ahora no se casa ni dios y con la crisis económica menos- en las bodas religiosas. A mí ese estribillo me encanta: es de una solemnidad apabullante y "acojona" al personal.
Antes de acostarse los niños de más de 4-5 años intentan alargar el contacto con múltiples llamadas con problemas que se han dejado en el baúl de los recuerdos: "tengo pipí", "tengo miedo", "no te he contado una cosa", "mami, ¡agua!", "en el cole me han dicho...", etc. No hay manera de cortar este tira y afloja con padres "comprensivos" y no quieren que sus hijos "sufran un trauma psicológico".
En la consulta alecciono a los padres y al "pájaro quejica" en cuestión y comento a ambos que esa noche empezaremos mi método. La frase se la repito una y otra vez al niño-padres para que esa misma noche empiecen. Los pasos a seguir son:
Poner un despertador que indique la hora de ir a su cuarto
Acompañarlo, hacer las rutinas de leer un cuento o rezar
Al acabar decir mi sentencia: Recuerda lo que ha dicho el Dr. Santi: "Voy a salir de la habitación, si has de decirme algo dímelo ahora porque en cuanto salga ya no te contestaré ni te hablaré hasta mañana"
Si se muestra "chulín" y dice "me escaparé de la habitación" la respuesta a de ser drástica y escueta: "no, no has de salir y si lo haces te devolveré a tu cama y si te vuelves a escapar cerraré la puerta". Como hay muchas casas que ya no tienen llave en los dormitorios los "papis" no tendrán más remedio que aguantar tras la puerta o montar un avisador de que ésta se abre.
Si ambos padres "los tienen bien puestos" resolver esta situación es "pan comido". Si no los tienen... mal asunto.
Como yo ya soy un tanto veterano me inicié en la TVE con series como Surfside 6 (Surfside Six) un "teleflim" que trataba de una agencia de detectives ubicada en un bote-residencia de Miami Beach, con las actuaciones de Troy Donahue, Van Williams y Kenny Madison y recuerdo que después de citar a los personajes acababa con "y... Margarita Sierra como Cha Cha O'Brien". Yo era un adolescente y Van Williams era mi ídolo. ¿Qué se habrá hecho de él, ya que el pobre Troy Donauhe, el guaperas de tupé rubio tuvo una carrera muy irregular?. Otra serie que me impactó fue la de Perry Mason. Los enfrentamientos entre éste (Raymond Burr) y Hamilton Burger (William Talman), el fiscal del distrito, eran épicos y el pobre fiscal siempre perdía. A partir de ahí las películas de juicios me pirran y siempre recuerdo y digo a veces la frase del fiscal Burger cuando acababa de hablar en pleno juicio: "Es su turno, Mason".
La jerga de los abogados en los juicios de las películas americanas me subyuga "¡Protesto!" - yo no sé porqué protesta- y el juez responde o "no ha lugar o admitida". Si no ha lugar el letrado casi siempre dice una frase que mis pacientes adolescentes conocen bien: "se lo preguntaré de otra manera...".
Durante la entrevista con los jóvenes siempre les pregunto: ¿A qué hora te vas a dormir?" muchos me responden "mmm... hacia las once o las doce " y entonces empleo la famosa frase "te lo preguntaré de otra manera": ¿a qué hora deberías estar durmiendo? inocentemente me contestan: " a las 10-10:30". Entonces empleo mi estocada admiradora final: "O sea que ¿desde las 10: 30 hasta las 12 estás estudiando?" y los dejo desarmados porque me responden: "no, veo la tele".
El viernes, la última visita fue con una mamá muy atractiva y sus dos hijas, la mayor de 13 años es un rayo y rápida de respuesta; cuando se vio un poco desarbolada por la pregunta me respondió con aplomo: "no, me lo paso ordenando mis cosas". ¡Chapeau!.
He escrito en bastantes ocasiones de que la televisión no es el mejor instrumento educativo y de estimulación para los pequeños. Lo cierto es que, en períodos cortos de tiempo puede ser una forma de distraerlos ya que ven colorines y no entienden lo que sale por la pantalla ¡para lo que hay que ver!. Yo me compré una Wii de segunda mano -colocada estratégicamente al lado de mi ordenador con el que escribo este blog- con la esperanza de mover mi esqueleto pero ¡héte aquí! que he aprendido a jugar a bolos y tenis sentado en mi silla en pequeños períodos de descanso. Hace dos días me llegó también otro programa de segunda mano y más sofisticado: Grand Slam Tennis. Éste parece más difícil jugarlo sentado en la silla de trabajo pero ya les informaré si consigo ganar a Federer sin mover el culo (perdón).
Como se ha dicho hasta la saciedad de la tele es que es "mu mala" en niños menor de 2 años pero me ha llegado este curioso vídeo el el que verán a un niño pequeño intentando no perderse el programa que su hermano ve con poco entusiasmo. No hay que dejar que el bebé se duerma en el sofá pero este caso es un poco especial; demuestra un aguante numantino entre tumbarse definitivamente para dormir o resistir con todas sus fuerzas. ¡Cuantos conductores de vehículos están en la misma situación pero no se paran para descansar un rato! Este "pájaro" no tendrá que tomar pastillas para dormir y muestra un equilibrio de un artista del Cirque du Soleil.
Muchos padres o no se lo creen o desconocen el poder del "sonido blanco". Ya lo puse una vez y hoy cuelgo este vídeo al que le sobran comentarios. Hay otras muchas fuentes de sonido blanco aparte de este secador de pelo. A ver si me cuentan alguna más.
El llanto y "cólico" me apasionan. No creo en que sean debidos a "gases" ni a dolor de barriga como cree la mayoría. Se venden cantidad de productos, incluidos los homeopáticos, con el fin de paliar el "sufrimiento" del bebé y, en general sólo tienen efecto placebo.
Cuando se recomendó el cambio de postura para dormir del bebé hacia arriba o de lado, inmediatamente me di cuenta de que iba a causar problemas en la cabeza del niño. Por ese motivo publiqué una carta en Anales Españoles de Pediatría alertando a todos los pediatras sobre las deformaciones que se producían en la cabeza por una mala postura (Pastor GómezAM, García-Tornel S: Posición para dormir y deformidades por compresión: alerta a los pediatras extrahospitalarios. AnEspPediatr 1997; 46: 313-314). La carta pasó desapercibida pero el tiempo me ha dado la razón. La deformación del cráneo del bebé, llamada plagiocefalia, por dormir boca arriba ha aumentado de forma exponencial. En la imagen que les muestro, con una visión desde arriba de la forma de la cabeza, se ve perfectamente como los pabellones auriculares quedan asimétricos así como el perímetro. A los papis que vienen a la consulta saben que les inculco el poner a su bebé boca abajo siempre que puedan; por lo menos 15 minutos tres veces cuando está despierto.
Al principio este cambio no le gusta nada al bebé y hay padres pánfilos que no se atreven a ponerlo boca abajo porque llora y "sufre, el pobrecito". Las consecuencias de una mala postura pueden llegar a ser desastrosas requiriendo tratamiento ortésico con un casco especial. Ahora los americanos se han dado cuenta de la magnitud del problema y están promoviendo la campaña "Tummy time" que, en resumen, es que se cambie frecuentemente la postura del niño y se le coloque boca abajo cuando esté despierto.
Pero doctor, si es domingo, ¿qué hace usted levantado a estas hora?. ¿Acaba de llegar a casa? Es usted un un bandarra: todo un ejemplo para sus jóvenes pacientes, bandarra, más que bandarra. ¡Cáspita!, no se ponga así. Es cierto que he pecado de gula y ahora lo estoy haciendo de pasión "desenfrenada". No siga, doctor, o llamo a la policía. Traquilos, obtendré el perdón divino.
No, no se asusten, ayer estrené una fonda -fuí por vez primera,- en Barcelona. Después de llenar el buche con picoteo y un arroz con bogavante llegué a casa a las 0:45. Abluciones y al catre. Como siempre, mi despertador biológico y mis ganas de ver las carreras de Moto GP -en Shanghai, donde llueve a cántaros- han hecho el resto. ¿Es usted un "motero"? Pues no, soy un humilde trabajador que disfruta con cosas pequeñas.
Por cierto, esto me hace recordar dos cosas. La primera, una anéctota del hermano de mister "Moustache", el odontólogo tan divertido que cuando viene una paciente horriblemente pesada (LST) le dice con todo el gracejo y sin que ella se enfade: "Señora, cuando la veo a usted orino sangre". Pues bien, su padre - un pediatra muy trabajador y recto- salía de casa a las 8 de la mañana, para visitar a sus pacientes y en el recibidor se encontró a su hijo-el cual llegaba de una noche loca. "¿A esta hora llegas a casa?", "No papá, justo salía para ir al cole, te acompaño".
La otra, la hora en que salen los jóvenes a dar un "voltio". Cuando nos dirigíamos al restaurante Barcelona estaba despoblada. "No puede ser que tanta gente haya salido de puente", pensé. No habían salido, estaban agazapados en sus casas. Al volver ya había una riada de jóvenes por las calles.
Personalmente creo que deberían cerrarse los locales de ocio a la 1:30 a.m. e implantar un toque de queda para los menores de 16 años. Cierto que no se irían a casa pero por los menos no molestarían a los vecinos.
Sin duda hay nombres comerciales que se convierten en genéricos como "celo- cinta adhesiva", "gilet- instrumento cortante ligero", "postit-papel adhesivo", "turmix-batidora fija", "minipimer-batidora móvil". Curiosamente también ocurre con las personas. He tenido la suerte de trabajar codo con codo, en cuidados intensivos del hospital, con el ahora famoso Dr. Eduard Estivill. Su éxito editorial y personal está fundamentado en ser un médico de primera línea y un experto en el tema. Además, es una persona a la que el éxito no se le ha subido a la cabeza y sigue siendo tan sencillo y afable como cuando éramos más jovencitos. El "método estivill" se ha hecho famoso de una forma meteórica. Tiene sus partidarios y sus detractores pero eso sí, casi todo el mundo lo conoce. A veces la gente llega a simplificar tanto que en la consulta o en conversaciones dicen "ya he hecho el estivill". Ayer por la tarde vino una mamá divertidísima y me comentó que tras las vacaciones navideñas la niña se había "desmandado un poco" al dormir y para arreglarlo le había dado un "estivillazo" sin problemas y la niña contenta como unas pascuas.
Ignoro si Sir Edward sabe que si se populariza el "estivillazo" puede acabar esta palabreja en el diccionario de la Real Academia de la Lengua como una definición de una forma de disciplina.