Estas afirmaciones no tienen ningún sentido pero las oigo a menudo en la consulta especialmente en niños que están alrededor de los "terribles dos" o más mayorcitos. Excepto en una enfermedad excepcional o una situación forzosa de torturas todos, absolutamente todos los humanos comemos y dormimos. Mejor o peor pero lo hacemos. El alpinista duerme colgado de una cuerda y el vagabundo en el suelo de la calle a la intemperie. Acomodarse a dormir no hay nadie que se resista y más de tres días no podemos mantenernos despiertos. Con la comida ocurre algo parecido. Podemos estar un tiempo considerable sin comer pero pocos días a sin beber. El cuerpo humano sano “es una máquina perfecta” sabe cuando y cuánto necesita dormir así como la cantidad y variedad de comida para mantenerse a punto. Los mecanismos de regulación del agua son sofisticadísimos.Las necesidades basales de una persona vienen determinadas por su genética-metabolismo y por el crecimiento y ejercicio. Hay personas, afortunadas ellas, que comen lo que quieren y no tienen tendencia a engordar y a otras, desgraciadamente, como a un servidor les ocurre lo contrario. Con el sueño ocurre lo mismo. La regulación de estar despierto o dormido lo marca el cerebro y no es igual para todo el mundo siendo los periodos de sueño y vigilia variables de una a otra paersona. Con los niños ocurre lo mismo pero con una progresión diferente. Cuando es bebé duerme mucho y come mucho. A medida que va creciendo va disminuyendo la frecuencia de las comidas y de los periodos de sueño.
Pero comer, beber y dormir a pesar de ser unos mecanismos tan perfectos se pueden modificar por el entorno, temperamento y estilos de vida. Los países más ricos tienen más gordos a sus habitantes. Un sencillo ejemplo es China, de una vida austera y rural están cambiando rápidamente a un estilo de vida occidental. Resultado los niños ya empiezan a estar obesos.
A los residentes del hospital les insisto hasta marearlos que si los padres un pequeño paciente se quejan de que "no me come nada" pregunten, con todo detalle, el ritual al llevarlo a dormir. Es frecuentísimo ver como el "mal comedor" necesita irse a dormir acompañado o se duerme en el sofá o por la noche se levanta de su cama y cual "comando nocturno" se mete en la cama de sus padres. En resumen, el que come mal suele tener malos hábitos al irse a dormir.



