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jueves, 31 de marzo de 2011

Excusa inteligente

En el mundo occidental, dormir con los padres de los niños es menos común que en otras culturas, pero ha ganado en popularidad en los últimos años. En los Estados Unidos la tasa de bebés de siete meses o más edad, que dormía con padres pasó de 5,5 por ciento en 1993 a 12,8 por ciento en 2000. Uno de los expertos líderes británicos en salud mental, Margot Sunderland directora de educación del Centro de Salud Mental para Niños en Londres, ha aconsejado a los padres que rechacen años de convencionalismo y permitan a sus hijos dormir en cama con ellos hasta la edad de cinco años ya que dice que esta práctica conocida como “colecho”, hace que los niños crezcan como adultos calmados y saludables.

En algunos niños los hábitos incorrectos también pueden dar quebraderos de cabeza a los padres y el periodo de colecho se alarga hasta el infinito. Ayer visité a una niña bastante mayor, de unos 8 años, que duerme con su madre, divorciada, y le he preguntado porqué no dormía en su cuarto. Su respuesta ha sido directa y demoledora: "Porque tengo mamitis". ¡Ooooolé!

P.S. Hay otro tipo de mamitis  pero solo afecta a las vacas y puede llegar a causar pérdidas económicas a los ganaderos ¿ A que no lo sabían?

martes, 27 de julio de 2010

Dormir con los padres, desastre veraniego

Con la llegada de las vacaciones - ya se están casi acabando ¡sólo queda un mes!- las rutinas y los hábitos se rompen con una facilidad pasmosa. Un hito importante para muchos padres es la heroicidad de conseguir que un niño de más de dos años duerma en su cama y en su propio dormitorio. No me meto, para no salir trasquilado, en la manera cómo han de hacerlo para que se duerma en su cama.

Después de haber conseguido el descanso nocturno y reparador de dormir la pareja sola en su dormitorio y el piltrafilla en el destinado para él la noche puede convertirse de nuevo en un infierno al romperse los débiles habitos durante un corto periodo estival. Sucede que muchas parejas van a veranear a un hotel o a un apartamento compartido con amigos o familiares. Al no haber suficiente espacio vital en piltrafilla ha de dormir en una cama supletoria al lado de los padres o, por lo menos, en la misma habitación. Ahí se fragua el desastre, el piltrafilla ha conseguido sin saber cómo ni porqué dormir al lado de sus padres bien acompañado. ¡Chollo para el nene! y los pobres padres, ignorantes no saben lo que les espera a la vuelta a casa.

El piltrafilla que ha dormido de coña acompañado de sus padres al volver a su hogar y al intentar meterlo en su cama -cosa que hacía antes de irse de veraneo- se niega en redondo y arma la de dios es cristo para seguir durmiendo con los padres. No quiere dormir solo en su habitación.

Para prevenir una situación tan penosa y guerrera se le ha de repetir al piltrafilla cada día la misma cantinela: "Cuando volvamos a casa irás a dormir a tu cuarto como hacías antes". Los padres, asombrados, me preguntan. "¿Eso es capaz de entenderlo?" y yo les respondo: " por supuesto, es más listo de lo que ustedes creen", pero les insisto en cómo han de decir la frase "irás a dormir a tu cuarto" en vez de "¿querrás volver a dormir en tu cuarto?". La diferencia entre las dos frases es abismal. ¿La captan?