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domingo, 14 de abril de 2013

Se pone muy nervioso y se bloquea

La timidez es la tendencia a sentirse tenso, preocupado o torpe en las relaciones, especialmente con personas poco conocidas o, en otras palabras, es una sensación de bloqueo para actuar en presencia de otra persona. Es un miedo crónico a hacer algo que procede de la falta de confianza en sí mismo y en los demás. El tímido no se presenta tal como es por miedo a crear una opinión desfavorable de su persona creyendo que el otro cree que es como él piensa y no lo es en la realidad. 

Aunque la timidez transitoria por situaciones diversas es universal, aproximadamente el 30-40 % de los niños en edad escolar y los adultos se describen a sí mismos como tímidos. La timidez suele aparecer entre los cinco y siete años.  Existe un pico en la adolescencia en el que el 60% de las niñas y el 48 % de los niños se describen así mismos como tímidos y va disminuyendo con la edad aunque muchos siguen considerándose como tales (el 75% de los estudiantes universitarios que dicen que eran tímidos de pequeños continúan identificándose a sí mismos como personas tímidas).

La timidez continuada hasta la edad adulta crea barreras en la relación con los demás e insatisfacción con uno mismo. Los adultos tímidos tienden a ser más solitarios y menos felices que los que no lo son. Sin embargo, la timidez en la infancia no predice la presencia de trastornos psicológicos futuros y debe considerase como parte de los límites normales de las diferencias variaciones de la personalidad y del comportamiento social. La timidez puede ser debida a fracasos o desencadenarse después de ellos.

Una de las mayores dificultades de la persona tímida es que es muy a menudo le es imposible ocultar su timidez frentes a los demás. Los signos de timidez típicos son dificultades al hablar, tartamudeo, rubor, temblores, sudoración de las manos que, a su vez, le vuelven más incapaz para afrontar una conversación o situación concreta. 

Todos nos ponemos nerviosos en situaciones nuevas pero los tímidos más. La experta psicóloga Ana Martinez sabe como tratar al niño y al joven tímidos. 

lunes, 25 de marzo de 2013

El adolescente pasa períodos de hipocondría o ansiedad por la salud

Las personas que se preocupan en exceso por su salud son reales y que pueden provocar un gran malestar y se dice de ellos que son  “hipocondríacos/as”. La ansiedad por la salud es un trastorno psicológico en que la persona piensa que tiene una enfermedad a partir de la interpretación errónea de determinadas sensaciones o percepciones.

Los "síntomas" aparecen por diferentes motivos, como pueden ser: los cambios corporales normales, el estrés y la preocupación. Cuando una persona está preocupada o siente “estrés”, puede experimentar algunos síntomas físicos que son producto del propio estrés. Por ejemplo, una persona puede tener dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensaciones de hormigueo en los dedos. La persona puede malinterpretar estos síntomas y pensar que está “gravemente enfermo/a”. Estos pensamientos hacen que la persona se preocupe y la preocupación por sí misma hace que aumenten los síntomas físicos, entre en un círculo vicioso del que es difícil salir y tenga sensaciones o pensamientos como: " tengo dolores en/ de ....”, "me puedo morir”, “¿es un ataque cardíaco?”, “no podré estudiar” “tengo meningitis”, “estoy enfermo”, "no estoy bien" y otras muchas. En el adolescente hay algunos factores que favorecen ser hipocondríaco como:
  1. Sociales y culturales relacionados con una excesiva y errónea información médica sobre las enfermedades
  2. Prestar excesiva atención a los síntomas físicos
  3. Creencias erróneas acerca de lo que es estar sano o estar enfermo (por ejemplo: “Una persona sana no tiene síntomas físicos”
  4. Falta de habilidades para afrontar sucesos estresantes como, por ejemplo,  no saber defender su postura delante de los demás o, por el contrario,  no saber reconocer sus propias necesidades ni buscar estímulos positivos o no saber relajarse 
La ansiedad por la salud es tratable y tiene buena respuesta si se hace con un psicólogo experto. Si su hij@ tiene muchas  molestias físicas que no responden a ninguna causa orgánica, es muy aconsejable hacer hablar con un experto. En mi consulta lo primero que hago es descartar que no tenga una enfermedad física y si todo es normal recomiendo a los padres una evaluación por un especialista como Ana Martínez (Centre ITAE)

domingo, 17 de febrero de 2013

"EL MIEDO AL MIEDO" (III)

¿Qué se puede hacer ante las crisis de ansiedad? Curar o mejorar las crisis de ansiedad no es una tarea fácil, y requiere de un buen tratamiento especializado en la mayoría de las ocasiones. No obstante, el primer paso para conseguir controlarlas y erradicarlas, es entender cómo funcionan. En general, se pueden ofrecer unas cuantas pautas que pueden ayudar. 
  • Ante todo es importante ser consciente del papel que juega la mala interpretación de nuestros síntomas físicos, es decir, de la lectura amenazante que hacemos de ellos en el inicio y el mantenimiento de las crisis de ansiedad. 
  • Para vencer el miedo a los síntomas, nos debemos exponer a ellos, y comprobar que, en realidad, si no los malinterpretamos y los vemos como lo que son (síntomas que, aunque desagradables, inofensivos), nuestra alarma del miedo estará injustificada. Por lo tanto. no habrá motivo alguno para la aparición de la alarma  y, por tanto, los síntomas irán desapareciendo de una forma más rápida de la esperada. 
  • Cuanto más miedo le tengamos a los síntomas, más crecerán. Cuanto menos importancia les demos menos más rápido se irán.
En las terapias se enseñan técnicas para aprender a consolidar este mecanismo que se han descrito. No obstante, es importante saber que si las crisis de ansiedad no son un episodios aislados, es crucial consultar cuanto antes a un profesional especializado, ya que el mejor tratamiento es la terapia cognitivo-conductual y en caso necesario, combinarla con tratamiento psicofarmacológico. Para más información contactar con Ana Martínez del Centro ITAE.

sábado, 16 de febrero de 2013

"EL MIEDO AL MIEDO" (II)

En una crisis de ansiedad, el sistema de alarma del miedo se pone en marcha cuando no hay un peligro real, generando unos síntomas que causan malestar. Se entra en un círculo vicioso que provoca sensaciones corporales desagradables pero NO PELIGROSAS, así como unos pensamientos catastróficos acerca de lo que puede suceder.

La importancia de los pensamientos es enorme porque se provoca que un círculo vicioso que va girando en un sentido defectuoso. Realiza una mala  interpretación de las sensaciones corporales normales, sobretodo de aquellas relacionadas con la ansiedad y el estrés. Vamos a poner un ejemplo: si estamos cruzando la calle y de repente vemos un coche que se acerca a toda velocidad, nuestro cerebro interpreta dicha situación como peligrosa, con lo cual activará todos los recursos necesarios para que pueda llegar a tiempo a la acera. ¿Cómo? Acelerando la tasa cardíaca, incrementando el ritmo de la respiración, tensando los músculos, entre otros. Cuando lleguemos a la acera y hayamos superado el peligro, probablemente sentiremos: palpitaciones, sudoración, tensión muscular, sensación de ahogo…es decir, los mismos síntomas o parecidos, a los de las crisis. ¿La diferencia? La interpretación que realizamos de los síntomas, y el miedo a que nos lleven a algo malo: infarto, desmayo, etc... En las crisis, como los síntomas no están “justificados” y aparecen sin más, nos asustan y ponen en marcha todo el proceso. 
El círculo de la ansiedad

Cuanto más negativamente interpretemos los síntomas, más malestar sentiremos, y más consecuencias negativas tendrán a nivel emocional (inseguridad en uno mismo, aumento de dependencia), y conductual (evitando situaciones por el miedo a que se generen crisis, y necesidad de ir acompañados, etc…).
Por gentileza de Ana Martinez del Centro ITAE.

martes, 12 de febrero de 2013

“EL MIEDO AL MIEDO” (I)

Vuelvo a hablar de la ansiedad y sus crisis. Éstas caracterizan por la presencia repentina de un miedo o malestar intenso sin motivo aparente. Dicho miedo viene acompañado de unas sensaciones físicas desagradables, las más comunas de las cuales son: palpitaciones, sensación de ahogo, dolor en el pecho, mareo y sensación de inestabilidad, sudoración, hormigueo, náuseas y molestias abdominales, miedo a morir, y miedo a perder el control, entre otros. Dichos síntomas, se inician de forma brusca y alcanzan su máxima expresión a los 10 minutos. Cuando las crisis de ansiedad aparecen de manera repetitiva, es cuando hablamos de Trastorno de pánico.

Las crisis de ansiedad, no tienen una única causa. Pueden ser varias e incluso a veces, pasan inadvertidas. Precisamente, las crisis son molestas, entre otros, porque surgen sin que tenga que existir un motivo aparente. Las crisis, pueden aparecer ante cualquier cambio en las sensaciones corporales que la persona detecte y que le causen preocupación. Una vez se ha padecido una crisis, aumenta notablemente el miedo a padecer otra, lo cual provoca que estemos más atentos a cualquier cambio corporal, lo que aumenta a su vez, la probabilidad de tener más crisis.

Reproducido por deferencia de la psicóloga Ana Martinez del Centre ITAE. 

sábado, 26 de enero de 2013

Qué le ocurre al niño perfeccionista (II)

Continuando con una entrada anterior, es importante conocer los rasgos más comunes relacionados con el “perfeccionismo”:  
  • Necesidad de Control: El perfeccionismo es un intento de conseguir el control de la vida diaria, que surge de la errónea convicción de que teniéndolo todo controlado, evitarán ser vulnerables a los cambios, a la inseguridad personal y al cuestionamiento de su conducta. Dicha necesidad de control se plasma mediante conductas de organización y orden, meticulosidad, atención en los detalles, y una vida rutinaria sin lugar para el azar. ¿Qué se puede hacer?: exponerse repetidamente y de forma controlada a situaciones “imperfectas” que producen ansiedad, frustración o incomodidad, hasta que éstas dejen de ser un problema para el individuo, y saber establecer prioridades.  
  • Evitación: Las personas perfeccionistas elevan tanto sus objetivos que involuntariamente los convierten en inalcanzables. Ello provoca que la persona se angustie y paralice también la consecución de objetivos más modestos. La evitación puede llevarse a cabo mediante diferentes vías: postergar tareas, abandono prematuro de tareas, pensamientos inhibidores, incapacidad de abandonar una tarea, y lentitud en la revisión de cada detalle. ¿Qué se puede hacer?: combatir el aplazamiento de tareas dividiéndolas en sub-tareas más manejables, bajar el listón de las tareas que se desean conseguir, o establecer un tiempo límite para cada actividad, pasado el cual deberán abandonar la tarea.  
  • Preocupación e indecisión: Algo de ansiedad y preocupación es fundamental para llevar a cabo las actividades. El problema radica en cuando esta ansiedad y preocupación es excesiva. Algunos perfeccionistas tienen problemas de indecisión. El temor a perder lo que se quiere o simplemente la necesidad de no cambiar las cosas les impide decidirse. La indecisión y la duda suelen conducir a la infelicidad. ¿Qué se puede hacer?: “mover ficha” y empezar a tomar pequeñas decisiones del día a día, o usar la detención del pensamiento y cuando no se pueda dejar de dar vueltas a un pensamiento dar un golpe fuerte en la mesa y decir en voz alta “basta ya”. 
En ocasiones, puede resultar muy difícil cambiar un estilo perfeccionista y el malestar generado supera el nivel “normal” de estrés, llegando a convertirse en síntomas de ansiedad o bajo estado anímico. En estos casos, lo más recomendable es recibir ayuda de un profesional que pueda reconducir nuestros pensamientos, emociones y conductas, para aprender a interpretar la realidad de manera más adaptativa y conseguir así bienestar emocional. Para ello nada mejor que consultar con la especialista Ana Martínez del Centro ITAE.

jueves, 24 de enero de 2013

El niño perfeccionista: vigilar que no lo pase mal y ayudarle (I)

Algunos jóvenes intentan hacer lo mejor posible todo lo que llevan a cabo, desde actividades de ocio hasta las tareas relacionadas con el hogar, los estudios, etc. Esto es positivo, ya que esta motivación supone un desarrollo y una evolución en la persona. El problema radica en cuando dicha motivación por hacer las cosas muy bien se convierte en la obsesión de hacer las cosas perfectas, de ser perfectos.

El perfeccionismo es un rasgo de personalidad que aparece gracias a la interacción de tres aspectos: un gran deseo de mejora, un afán por alcanzar metas excesivamente elevadas, y por una importante preocupación por lo que los demás piensen de uno mismo. La persona perfeccionista suele ser muy crítica consigo misma y nunca se siente satisfecha del todo. Se concentra en todos los aspectos en los que falla, pero no en aquello que logra. Así mismo, tiende a experimentar toda tarea como una prueba que reflejará su competencia y valía ante sí mismo o los demás, por tanto, no es sorprendente que, en ocasiones, tenga una baja autoestima; la más pequeña crítica negativa será una evidencia de “lo poco que vale” y de lo lejos que está de alcanzar la perfección.

El perfeccionismo está presente en la mayoría de personas que padecen síntomas de ansiedad y estrés, actuando como factor de predisposición para estos problemas. La persona perfeccionista realiza cada tarea personalmente, le es difícil delegar, y nunca consideran que aquello que han hecho está suficientemente bien, siempre le falta algún detalle. Este alto nivel de autoexigencia supone una presión constante en la vida. Ello, junto a otros factores de personalidad (hiper-responsabilidad, necesidad de control, baja autoestima, etc.) y eventos vitales (cambios de rutina, presión, discusiones, etc.), se convierte en un excelente caldo de cultivo para desarrollar ansiedad, estrés o estados de ánimos deprimidos.

Si alguno de sus hijos son perfeccionistas, lo están pasando mal; vale la pena consultar con Ana Martinez del Centro ITAE.

jueves, 10 de enero de 2013

Crisis de pánico en los jóvenes

No es habitual, pero en poco tiempo he visto en la consulta dos jóvenes, uno de cada sexo, con síntomas que se ajustan a esta entidad y que, luego, ha sido confirmada por un especialista. 

Las crisis de pánico se caracterizan por episodios bruscos e inesperados, sin causa aparente, de miedo intenso a perder el control, o a que algo horrible va a suceder o incluso miedo a morir, acompañados de síntomas como: dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, sudoración  temblores, sensación de mareo e inestabilidad, hormigueo, nauseas y malestar abdominal. Por lo general, las crisis duran entre 10 minutos y media hora. En casi todos los casos las personas que sufren un episodio sufrirán algunos más, ocasionando una gran limitación en el desarrollo de las actividades diarias debido a la ansiedad que causan y al miedo a padecer nuevos episodios y a sus implicaciones. 

Las crisis de pánico o ansiedad son reales y acusadas. El paciente no finge y esta ansiedad puede afectar seriamente a su vida y a las personas de su entorno. Aunque puede mejorar ocasionalmente, no suele desaparecer a menos que reciba un tratamiento adecuado y específico. La combinación de psicoterapia y medicamentos (existen varios eficaces) previene crisis posteriores y hace que estas sean cada vez menos frecuentes e intensas. Algunas llegan a desaparecer por completo.

Estoy trabajando con Ana Martinez, psicóloga del Centre Itae, en la Unidad de Timidez de niños y jóvenes con un protocolo muy útil y efectivo para mejorar su calidad de vida y la tranquilidad de sus padres. Estamos muy animados.

sábado, 6 de octubre de 2012

Chic@s que autolesionan

No conocemos con exactitud la llamada auto-lesión no suicida (self-injury) en niños menores de 11 años. Un reciente estudio muestra que, en conjunto, el 9% de las niñas y el 7% de los niños se auto lesionaban su piel con cortes, quemaduras, insertando objetos puntiagudos o golpeándose a sí mismos.

A pesar de que los datos se han de tomar con cautela resulta escalofriante que niños de 7 años ya empiecen a autolesionarse por su angustia psicológica. Hemos de estar atentos a estas manifestaciones de desconsuelo tan sutiles que ellos justifican como accidentales o fortuitas.

jueves, 14 de junio de 2012

Nomofobia, otra fuente de pacientes para los psicólogos y psiquiatras

¿La fobia a no tener los teléfonos móviles (no mobile-phone phobia, en inglés) será una nueva enfermedad en el futuro? Seguro, con la tendencia que tenemos a medicalizarlo todo será carnaza para especialistas en trastornos de la mente.

La nomofobia parece afectar a casi dos tercios (66%) de las persona que usan móviles; un 11% más que hace un año. Por lo visto, hasta hay personas que sufren ataques de pánico si no tienen su teléfono a mano. Y no sólo eso, pierden una cantidad de tiempo enorme para localizarlos, llegando tarde al trabajo, a la escuela o volviendo a casa para recogerlo si lo ha olvidado. Para muchos ya es más importante que su pareja; pueden vivir sin ella o no le hacen caso pero no sin móvil. Como era de esperar, esta "nueva enfermedad" es más frecuente en jóvenes por su permanente necesidad de estar conectados. Los más nomofóbicos están entre los 18 y 24 años (77%) y le sigue un grupo algo "más madurito" entre 25 y 34 años.  

¡Ojo al parche! Retirar el móvil a un adolescente es el peor castigo que puede recibir. Tengan cuidado en poner los puntos sobre las íes antes de entregarles uno. Si lo castigan sin él puede tener un arrebato de rabia/cólera e incluso llegar a agredirles. 

Los que somos más veteranos y olvidadizos nos levantamos cada mañana con el "síndrome del explorador" ¿Saben cual es?

miércoles, 25 de enero de 2012

El Trastorno Obsesivo Compulsivo en el niño (TOC) se diagnostica poco

El TOC o trastorno obsesivo compulsivo es un trastorno de la ansiedad que en muchas ocasiones no se diagnostica o los padres creen  que es algo normal, “son manías del niño” y, que de no tratarse correctamente, puede ser un problema para toda la vida. En los niños suele empezar entre los 7 y los 10 años, y es algo que les causa mucha ansiedad y vergüenza, sobre todo en el ámbito escolar, donde las relaciones sociales se ven interferidas y son muy importantes para estas edades. A pesar de sus esfuerzos, no puede controlar las compulsiones. En el TOC lo más característico es el tener síntomas únicos o asociados de:

1.- Obsesiones: son ideas, imágenes mentales o impulsos que el niño o adolescente tiene de forma recurrente, vuelven una y otra vez, y no puede evitarlo. Le producen mucha ansiedad y en muchas ocasiones reconoce que son producto de su propia mente, no reales, e intenta suprimirlas o ignorarlas. Las más frecuentes son:

  • Temor a contaminarse o ensuciarse
  •  Ideas agresivas o de contenido sexual
  • Temor a causar daño o a que otros les pase algo (padres, familiares, hermanos…)
  • Necesidad de que todo sea simétrico
  • Escrupulosidad excesiva

2.- Compulsiones: son comportamientos repetitivos como el lavado de manos, ordenar cosas, apagar y encender la luz… o bien acciones mentales como rezar, contar, recitar… que el niño se siente obligado a realizar en respuesta a la obsesión. Estas compulsiones tienen el objetivo de reducir el estrés que provocan las obsesiones o bien evitar que “pase algo malo”, aunque suelen ser acciones excesivas o no relacionadas con la obsesión. las más frecuentes son:

  • Necesidad de lavarse (más del 85% de los niños)
  • Repetir algo hasta que salgo bien (el 51% de niños)
  • Asegurarse (hasta el 41% de los niños)
  • Tocar
  • Contar objetos hasta un número determinado
  • Ordenar
  • Rezar
  • Acumularlo todo sin tirar nada
Los rituales en niños de hasta 10 años, son habituales y normales (dormir, ir al baño, comer, etc.). Si con la edad no desaparecen pueden empezar a considerarse un problema y se deben distinguir de la rigidez de las compulsiones del TOC, que son patológicas. Desde hace poco se lo ha relacionado con una infección por estreptococo (causante de anginas) que formaría parte de un nuevo grupo de enfermedades llamado PANDAS

El tratamiento se basa en combinar fármacos antidepresivos (fluoxetina, fluvoxamina, setralina o paroxetina) y terapia psicológica cognitivo-conductual (Exposición y Prevención de Respuesta). Véanlo en el siguiente vídeo.

sábado, 3 de julio de 2010

La medicina de la sonrisa: Los Pallapupas

En el año 2000 -¡qué lejos queda ya!- nacieron los Pallapupas y nuestro hospital recibió al primero de ellos en un paso pionero, como en muchos otros, para humanizar la salud y mejorar la estancia de los niños hospitalizados. Y no sólo eso; con su alegría contagiosa hacen reír a todos aquellos que pasan por su lado incluidos médicos y personal del hospital.

La función del Pallapupas no sólo se recude a entretener al niño sino a proporcionarle una disminución de la tensión y angustia del enfermo y sus familiares. Es curioso que su trabajo empieza como una actividad médica ya que por la mañana hacen una reunión con el responsable de enfermería para saber a qué niños visitar, su edad, la enfermedad que tienen , evolución de la misma y otra información que sea relevante para adaptarse y personalizar su actuación, única e improvisada, para las necesidades del niño. En ocasiones ha de ser duro animar a un niño con una enfermedad grave o con un estado de ánimo bajo.

Su trabajo no se reduce sólo a eso sino que en el 2004 pusieron en marcha el Programa Quirófano en el que para acompañar, ayudar y relajar a los niños y familiares antes, durante y después de una intervención quirúrgica. El niño va al quirófano en un viaje mágico lleno de aventuras y emociones ya que entran hasta la sala de preanestesia y en la de reanimación posquirúrgica para un despertar agradable. Si la anestesia es local, están dentro del quirófano durante toda la operación para relajar al niño.

Los Pallapupas se han ido agrandando por su gran corazón: han atendido a 250.000 personas, son 29 profesionales que ya trabajan en 16 centros hospitalarios. Gracias y felicidades Pallapupas.

lunes, 17 de mayo de 2010

Un dolor en el tórax que asusta a los papás: Síndrome de captura precordial

Es muy poco conocido incluso por los pediatras pero se describió en 1955 como el Síndrome de Captura Precordial (Precordial catch, a neglected syndrome of precordial pain. Miller and Texidor, JAMA 1955;159:1364-5). Los padres alarmados por las noticias que salen en la prensa ante los casos de muerte súbita en jóvenes, cuando hacen ejercicio, intentan que a su hijo lo vean urgentemente.

El síndrome de captura precordial es un dolor repentino, agudo, punzante (como aguja), en la parte anterior o lateral del tórax, sin aviso previo que se produce en reposo, encorvado o mirando la TV y que se suele localizar en un área de 1 o 2 yemas de dedos por debajo del pezón. Aumenta (o mejora, a veces) con inspiración profunda y dura entre 30 segundos y 3 min. Puede ocurrir desde un episodio único hasta una vez a la semana. Desaparece totalmente de forma brusca y por completo. Aunque no hay cambios físicos ni otros síntomas en el momento de la crisis no es imaginario, el dolor es real y no se puede relacionar con nada (comidas, sueño, deporte. Para soportar el dolor la mayoría de los afectados respira superficialmente mientras dura, hasta que desaparece o ha de cambiar de postura. Raras veces esta respiración superficial provoca un mareo por hipoventilación sostenida. La causa del síndrome es desconocida; el dolor no es cardíaco y puede originarse en la pleura parietal o por compresión nerviosa por las costillas o cartílagos.

Aparece a partir de los 6 años, pero es más frecuente en adolescentes y desaparece por completo a partir de los 20 años de edad. A pesar de lo aparatoso y angustiante (yo lo padecí en mis tiempos mozos) porque el que lo tiene piensa que es un ataque cardíaco, es inofensivo y no tiene tratamiento específico.

martes, 4 de agosto de 2009

Alarma en el tren

Ayer tomé el AVE rumbo a la capital para perderme por tierras sin mar. Pasado Zaragoza-Delicias en los los altavoces del tren resonaron estas palabras: "si hay un médico a bordo diríjase urgentemente al coche restaurante", me levanté como un rayo y mientras intentaba pasar por entre la multitud de gente por el pasillo y mochilas amontonadas la voz repitió la misma alarma ¿habría alguien con un infarto? ¿el conductor se había puesto enfermo?. Llegué resoplando al lugar de los hechos. Había tenido que recorrer 18 coches -como lo llaman en la Renfe, yo siempre había dicho vagones- me encontré con una mujer sentada, acompañada de su esposo, llorando con sensación de que no podía respirar.

Siendo pediatra he visto muchos adolescente y pude hacer un diagnóstico rápido bastante común en ellos:crisis de pánico, ansiedad o disnea.Rápidamente solicité a una camarera del restaurante que me diera una bolsa de plástico fina y no muy grande. Se la puse el la cara de la señora y le pedí que la sujetara con las dos manos tapando boca y nariz y respirara dentro de ella. Mientras, volví a recorrer los 18 coches porque en mi neceser llevaba una cápsula de alprazolam; la cogí y volví a recorrer el AVE en sentido inverso. La señora estaba mejor y llegamos a Atocha. Tras parar hice otra maratón para recoger mis maletas y mi ordenador. Al bajar al andén los pude despedir estando ella completamente tranquila. La ansiedad deja de ser una reacción normal, para convertirse en patológica, si aparece en ausencia de unas causas lógicas. La palabra ansiedad deriva de la palabra latina, anxia, con el mismo significado. Es sinónimo de "angustia", con el mismo origen (y ambas del griego "angor", constricción) y el significado de malestar indeterminado que se acompaña de respiración anhelante. Precisamente el trastorno de la respiración (llamado disnea suspirosa) suele ser la más frecuente manifestación física ligada a la ansiedad.

Doctor, ¿por qué le puso la bolsa? En los ataques de pánico y ansiedad casi siempre suelen ir acompañados de sensación de falta de aire. Lo que en medicina se denomina como "disnea". Hecho que va acompañado con un aumento en la profundidad y frecuencia de la respiración (llamada hiperventilación) y la persona siente como si se asfixiara y respira muy rápidamente. Si este proceso, es intenso y dura demasiado, puede ser grave para el paciente. En la respiración normal el oxígeno (O2) que respiramos pasa de los pulmones a la hemoglobina de los glóbulos rojos en sangre. Mientras, el C02 pasa de los tejidos a los glóbulos rojos y de ahí a los pulmones para expulsarse. Todo está en equilibrio. Sin embargo en una hiperventilación que tiene como causa una sensación subjetiva de falta de aire, cuando en realidad no le falta oxígeno, este equilibrio se pierde. Parecería que si respira más rápido entra más O2 y expulsa más CO2, pero no es así. El CO2 en hiperventilación se expulsa muchísimo más y lo que ocurre es que la sangre tiene un ligerísimo aumento de la concentración de O2 y una disminución considerable de la de CO2. Éste determina, en parte el pH de la sangre y en una hiperventilación, la disminción de CO2 hace que aumente el pH volviéndose alcalino. A esta situación se la denomina alcalosis respiratoria que puede ser muy peligrosa, ya que produce mareos, temblores, sudoración, hormigueos y calambres. Si el ataque no se controla antes de un determinado tiempo o no se le pone una bolsa en la cara para que respire a través de ella, podría llegar, en el último extremo, a sufrir convulsiones.

Les he pegado este rollo para que vean lo útil que puede ser para una situación urgente una vulgar bolsa de plástico.

PS. El jefe de tren me tomó los datos y me comentó que posiblemente tendrían un detalle conmigo. Es de agradecer aunque no hice nada especial.

martes, 17 de marzo de 2009

Acoso en la escuela ¿todos somos cobardes?

Asistí conferencia a Iñaki Piñuel del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo de Madrid y confieso que salí preocupado de la magnitud del problema. Recuerda a un título de una película de Elia Kazan "La ley del silencio". El título de la misma es un poco largo pero muy expresivo "La violencia y sus manifestaciones silenciosas entre jóvenes: estrategias preventivas". Demoledora.

MOBBING escolar en la Era del Conocimiento Habla...habla sin decir ni "mu".

Después de oírle y haciendo reflexiones con otros asistentes da la impresión de que estamos ante la caída del Imperio Romano. La falta de respeto y orden, el libertinaje, la ley de la selva y la crisis económica están dando un fenómeno muy preocupante. El aumento constante de hijos denunciados por sus padres y la creciente desprotección del profesorado crea un sufrimiento constante de padres, profesores y alumnos. La dignidad de la persona se va perdiendo y muchos se ven abocados a la indefensión.

La anestesia e indiferencia de la sociedad nos está llevando al síndrome de negación- "en nuestro colegio no hay maltrato", " es sólo un caso aislado, "son cosas de niños" o "ha sido una broma" reflejan esta ley del silencio o síndrome de negación. El mobbing es la violencia psicológica o verbal del todos contra uno y el bulliyg es el "matonismo", la agresión física.

La escuela debe ser un lugar seguro para los alumnos para aprender en pleno proceso de formación. El acoso escolar forma parte del mensaje que ahora reciben los jóvenes "sálvese quien pueda" porque nadie le va a ayudar. El mobbing, acoso psicológico, escolar es una lacra que se va extendiendo como una mancha de aceite. Frente al mobbing escolar hay un pacto de silencio; todos callan y, en las condiciones tecnológicas actuales, el e-mobbing y el e-bullying son refuerzos al acoso, violencia y hostigamiento.

El mobbing o acoso escolar es el maltrato deliberado verbal o de modos que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterle, amilanarle, intimidarle, amenazarle u obtener algo mediante chantaje y que atentan contra la dignidad del niño y sus derechos.

El maltrato físico es menos frecuente, aunque más aparente, que el acoso psicológico y el conferenciante demostró que éste es el causante del estrés postraumático infantil (EPI). Muchos niños tienen secuelas permanentes como trastornos de ansiedad, depresión y el 53% quedan con un EPI permanente. El niño acosado cambia de carácter y, de rebote, se le castiga más o se le cambia de escuela o se le envía al psicólogo. A sus padres se les señala con el dedo por no haber sabido criarlo.

Un 60% de los niños que participan en conductas de acoso cometerá un delito antes de los 24 años. Otro día seguiré si recibo respuestas interesadas en el tema. A mí cuando iba al cole me pusieron un mote que me fastidió en su época pero que todavía recuerdo. En mis tiempos había un acoso más llevadero; en los de hoy puede llevar a masacres como las que estamos viendo en las escuelas.

viernes, 24 de octubre de 2008

Síndrome de fatiga crónica en niños menores de 11 años de edad

Cada vez la pediatría es más complicada. Desde Inglaterra nos llega la noticia de un trabajo publicado en una revista pediátrica de prestigio. Los síntomas, al parecer, son parecidos a los del adulto con fatiga, dolores, dificultad en el movimiento, ansiedad, antecedentes familiares y otros síntomas. En conjunto, los menores de 12 años tenían una incapacidad elevada, bajo rendimiento escolar, síntomas marcados de fatiga crónica, ansiedad y dolor.

Confieso que siempre he sido un poco escéptico respecto a este síndrome. Conozco a algún afectado, de baja por este motivo, pero con capacidad de armar algún jolgorio si es menester. Yo creo que también estoy afecto de fatiga crónica. Los síntomas que tengo se parecen mucho a los descritos por la Asociación Americana de Médicos de Familia; pulsen aquí y los verán. En la foto me pueden ver hecho papilla a los 10 minutos de llegar al hospital. Curiosamente los síntomas me desaparecen los sábados, domingos y fiestas de guardar.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Mareos, dolores de cabeza y barriga, y cansancio. Diagnóstico: exámenes

Parece mentira; el curso escolar ya se está acabando. Dentro de pocos días los afortunados estudiantes podrán "veranear" mientras que los currantes tenemos sólo "vacaciones" marcadas por el trabajo. Estos días es frecuente ver a niños y jóvenes con mareos, dolor de cabeza, abdominalgias, cansancio, insomnio, mal humor... Vamos; todo un panorama nada agradable.

Con los exámenes llega un estado anímico especial. La preocupación es la intranquilidad que produce algo que sucede o va a suceder. A medida que se acerca, ese algo puede convertirse en ansiedad y, en algunos casos, en miedo. Jugarse parte del futuro en una prueba requiere una gran concentración, y eso sume a muchas personas en un "estado de nervios". El día del examen algunos se encuentran mal: dolores de barriga y cabeza, taquicardia, tensión muscular, sudoración fría en las manos, boca seca y ganas de orinar a menudo. En pocas palabras, son síntomas de ansiedad frente a los exámenes. Es la llamada ansiedad de ejecución.

Este tipo de ansiedad es el que experimenta una persona cuando le preocupa cómo va a rendir (hacer algo), sobre todo cuando se trata de algo muy importante. Por ejemplo, presentarse a una prueba de selección para formar parte de un equipo, un casting o una organización. Todo el mundo -adultos y niños- experimentan alguna ansiedad antes de un examen. De hecho, una pequeña dosis de ansiedad puede ser positiva, al mantenerte centrado en la tarea y concentrado. Pero cuando los síntomas son muy intensos, afectan a la conducta, a la concentración, y al rendimiento intelectual. Con tanta presión el cerebro se bloquea y muchos se "quedan en blanco". Esto ocurre, en ocasiones, cuando ha habido malas experiencias anteriores. Cualquiera puede sentir ansiedad ante los exámenes, pero aquellas personas que quieren contestar bien a todas las preguntas son más propensas a sentirse de ese modo. Esto recibe el nombre de perfeccionismo. Los niños que se preocupan mucho también pueden ponerse ansiosos a última hora. A los niños perfeccionistas y que tienden a preocuparse más de la cuenta les cuesta mucho aceptar sus propios errores o no sacar una calificacion perfecta. Esto crea una gran presión sobre ellos.

No hay recetas mágicas para tratar este tipo de ansiedad. Aunque las recomendaciones generales suelen ser conocidas, no todo el mundo las sigue:

  • buena preparación con técnicas de estudio adecuadas antes de los exámenes
  • acostarse temprano y despertarse pronto para estudiar. Los esfuerzos nocturnos para el estudio desgastan el cerebro
  • no tomar medicamentos "tranquilizantes"; enlentecen la actividad cerebral. Un casos especiales, en pacientes míos, les doy un medicamento (beta bloqueante) que quita estas sensaciones sin afectar al "cerebro"
  • no pensar en otros exámenes; lo pasado, pasado está
  • antes de entrar al examen, evitar a los sabiondos y prepotentes para no tener sensación de inseguridad
  • leer las preguntas pausadamente y comprenderlas bien
  • intentar ser positivo como ya dije hace tiempo; aplicar el eslogan de Obama "yes, we can", que traducido significa "sí, podemos"; en este caso aludo al "sí, yo puedo".
  • técnicas de relajación: respirar hondo, andar o mover las piernas como nos recomiendan al viajar en avión. La relajación oxigena el cerebro y lo desbloquea
  • no hacer preguntas al salir del examen, y decirse a sí mismo "he hecho todo lo que he podido"
En mi época estudiantil, muchos llevaban estampas con una plegaria escrita con todo primor y fervor que rezaba así: "Virgen Santa, Virgen Pura haz que apruebe esta asignatura". Y es que la inspiración divina también influía lo suyo. Lo que ocurre es que la Virgen, en ocasiones respondía con dulzura: "estudia más caradura".

martes, 22 de abril de 2008

¿Come picoteando?

Algunos papás y jóvenes comen picoteando. No hay una ciencia exacta de cómo se ha de comer y de las cantidades para tener una dieta equilibrada. El cuerpo humano es muy sabio y si todo está en orden sabe muy bien lo que necesita para vivir bien. Todos somos un poco caprichosos respecto al tipo y cantidad de comida. Curiosamente el estado emocional influye poderosamente a la hora de comer de tal forma que unas personas tienen tendencia a comer mucho más y otras pierden el apetito. Los problemas emocionales pueden causar trastornos alimentarios que pasan desapercibidos porque no son los típicos como la anorexia o bulimia y los adultos y los niños solucionan sus problemas de ansiedad o depresión con la comida.

Para saber si los papás o sus hijos están en esta rueda ansiedad-comer o ansiedad-no comer pueden reflexionar sobre estas frases. Parece un juego de palabras pero no lo es:


Siempre cuando como no me preocupo
Siempre como cuando me siento triste
Siempre como cuando me siento ansioso o nervioso
Siempre como cuando estoy enfadado
Siempre como cuando estoy aburrido
Siempre como para atrasar cosa que debería estar haciendo
Siempre como cuando estoy asustado
No como porque me preocupa tener demasiada grasa
Después de comer me encuentro a disgusto
Creo que no seré popular o bien aceptado entre mis compañeros si peso mucho
Creo que seré más aceptado si peso poco
Me gusta saltarme las comidas
Me apasiona dominar las dietas

Una manera de calmar la ansiedad es el picoteo. Visitas constantes a la cocina y "picar " es una forma bastante habitual de subir de peso sin ser aceptado por los interesados. Parte de la obesidad infantil es por picoteo constante. Curiosamente los papás no lo reconocen: "No lo entendemos, no come tanto para estar con ese peso". Efectivamente, el niño come bien pero fuera de las comidas en como una gallinita en un corral. ¿Usted picotea si está nervioso o, por el contrario, pierde el apetito?