sábado, 25 de octubre de 2008

Disculpas por el comentario del SFC

Me han llegado algunas críticas por creer que he sido irrespetuoso con las personas que sufren el Síndrome de Fatiga Crónica y Fibromialgia. Pido disculpas aunque el término "fatiga crónica" me atrae por la frecuencia en la gente lo comenta. Sin duda son dos enfermedades desconocidas en su origen pero que pueden pueden resultar muy invalidantes. En el niño creo que hay que ser muy cauto antes de diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica. La variedad de síntomas en el niño menor de 11 años por cualquier causa es inmensa y marcarlo con una "etiqueta" que puede ser errónea puede marcar su vida para siempre.

Los que estén interesados en el Síndrome de Fatiga Crónica pueden leer aquí que en EEUU se va a emprender un gran estudio para intentar aclarar el origen de esta misteriosa enfermedad.

viernes, 24 de octubre de 2008

Síndrome de fatiga crónica en niños menores de 11 años de edad

Cada vez la pediatría es más complicada. Desde Inglaterra nos llega la noticia de un trabajo publicado en una revista pediátrica de prestigio. Los síntomas, al parecer, son parecidos a los del adulto con fatiga, dolores, dificultad en el movimiento, ansiedad, antecedentes familiares y otros síntomas. En conjunto, los menores de 12 años tenían una incapacidad elevada, bajo rendimiento escolar, síntomas marcados de fatiga crónica, ansiedad y dolor.

Confieso que siempre he sido un poco escéptico respecto a este síndrome. Conozco a algún afectado, de baja por este motivo, pero con capacidad de armar algún jolgorio si es menester. Yo creo que también estoy afecto de fatiga crónica. Los síntomas que tengo se parecen mucho a los descritos por la Asociación Americana de Médicos de Familia; pulsen aquí y los verán. En la foto me pueden ver hecho papilla a los 10 minutos de llegar al hospital. Curiosamente los síntomas me desaparecen los sábados, domingos y fiestas de guardar.

jueves, 23 de octubre de 2008

Más urbanidad y más mano dura

Ayer por la tarde fui a dar una charla a la renovada Librería Claret, que ha promovido una serie de actividades por este motivo. Nada menos me tocaba hablar en el acto inaugural del Espacio Familia y Valores, y escogí el título "Un pediatra y la disciplina en un mundo caótico". Como había fútbol por la tele, no se llenó en absoluto. Otra vez será.

En el transcurso de la charla, he defendido la necesidad de la disciplina y del regreso de la autoridad a las escuelas y a la convivencia ciudadana. No puede ser que vivamos con miedo a salir a la calle y que no inculquemos a los jóvenes las normas de urbanidad. Pulsen aquí y verán que delicia si todos las practicáramos.

Otro de los puntos que he tratado ha sido un hecho que vengo observando desde hace tiempo: el beneficio de la relación "cómplice" entre madre e hija. El hombre no tiene las mismas oportunidades para entablar esta relación de complicidad tan especial. Los padres no puede ser amigos de sus hijos pero mantener una buena relación es fundamental como factor protector de riesgos como embarazo o consumo de drogas.

Así que voy a parecer un poco facha: más autoridad en casa, más autoridad en el colegio, más autoridad en la calle/lugares públicos y mejor funcionamiento de la Justicia. Así sea.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Es muy tímido...

La timidez del niño es preocupante para muchos padres. Es un rasgo del temperamento que provoca que a algunos niños les asusten mucho las situaciones nuevas y las personas desconocidas. Antes de decidirse a participar en alguna actividad con otros niños, se mantienen al margen, observando y esperando. Si se les fuerza a probar algo nuevo, se retraen y se resisten, y cuando se les presenta a una persona desconocida, se pegan literalmente a las faldas de su madre. Para los padres que les gustaría la independencia y la sociabilidad de sus hijos, esta forma de comportarse les resulta frustrante. Pero si se intenta forzar o ridiculizar al niño, sólo conseguirán que se sienta todavía más inseguro.

La mejor solución es dejar que el niño vaya a su propio ritmo. Hay que darle el tiempo necesario para que se adapte a las situaciones nuevas y no se le debe "achuchar" ni dejar de coger sus manos cuando parece necesitar apoyo. Los papás han de aceptar al niño tal como es y recordar que, probablemente, también ellos fueron tímidos en la infancia. Apoyar al niño evita que los demás lo ridiculicen y adquirirá mayor seguridad en sí mismo. Por ejemplo, Robert de Niro fue uno de estos niños tímidos y la verdad es que lo ha superado bastante bien, ¿no creen?

Una buena forma para que el pequeño vaya venciendo su timidez es ayudarle a mejorar su autoestima. ¿Saben cómo hacerlo?

martes, 21 de octubre de 2008

¿Su hijo es remilgado? Deje comer al "nene" solito

Asombroso, el bebé duplica el peso a los 5-6 meses y lo triplica al año. Durante este período crece unos 25 cm y duplica la talla a los cuatro años. A partir de los seis meses se mantiene sentado y a los nueve es capaz de mantenerse sentado, coger un objeto y llevárselo a la boca. ¿Qué quiere decir eso? Que un niño a partir de los nueve meses de edad ya tiene capacidad de empezar a alimentarse por sí mismo (con limitaciones, por supuesto).

Durante el primer año de vida, el cambio de su alimentación también es asombroso. Al nacer sólo toma leche, a partir de los 6-7 meses los cereales sin gluten y luego, progresivamente, alimentación semisólida (papillas, purés) hasta que antes del año puede comer trozos de alimentos sólidos. Una de las desgracias más grandes de la era moderna” que han ocurrido es la aparición de batidoras, trituradoras, minipimers y robots. ¿Por qué? En nuestro país nos hemos ido acostumbrando a introducir la alimentación complementaria del bebé siempre triturada; la comida fina y sin grumos. Como resultado, el bebé hasta el año de edad identifica >“cuchara = comida fina”. Si se le intenta dar el alimento con grumos, lo suele rechazar, no lo acepta o incluso lo vomita. En un pasado no muy lejano los padres sólo podían prensar la comida con un tenedor o un pasapurés. El resultado era que el niño se acostumbraba a comer con “grumos” y no había problemas en la aceptación progresiva de los alimentos. Con vigilancia adecuada no hay que tener miedo a que el niño se “atragante”.

De forma progresiva se le puede introducir la comida más compacta. A partir de los nueve meses es conveniente sentarlo con los padres en la mesa y ponerle un plato de plástico con trocitos blandos de comida. Cubrir el suelo, alrededor suyo, con hojas de periódicos, por ejemplo, puede servir para recoger la comida que no sepa o no pueda coger. Incluso, si lo cree necesario le pone un "chubasquero" de plástico fino para que salga indemne de la posible "tomatina". Al principio tendrá poca precisión, pero irá aprendiendo. También es recomendable eliminar los biberones con tetina blanda, tanto para tomar papillas como para beber agua o leche a partir de de los 9 meses. El bebé es capaz de sostener un vaso con pitorro y beber solo o con ayuda.

Este período de la vida es muy importante y si los padres "no tienen narices" el bebé no pasa á de succionar a masticar. Se han de armar de valor para qhe lo haga progresivamente y sin miedos.

lunes, 20 de octubre de 2008

Cómo saber el deporte adecuado para su hijo

Los padres tenemos tendencia a idealizar las capacidades de nuestros hijos. No digamos ya los abuelos que ven dar una patadita al balón a su nieto de dos años y exclaman convencidos: "Éste será como Messi". Pasados unos añitos ni Messi "ni "; se apoltronará delante de la TV o como mucho practicará un deporte -Dios lo quiera- y si está entre los elegidos llegará a ser una figura. En que en el aspecto intelectual el "pájaro" en cuestión llegará hasta donde pueda con estudios, trabajo y buena orientación. Si va mal en los estudios hay especialistas que pueden evaluar su potencial y evitar el camino hacia el fracaso o a un estilo de vida con el que no será feliz.

En materia deportiva en el Centro Médico Sant Joan de Déu (de medicina privada situado en un edificio adyacente al Hospital), se ha puesto en funcionamiento la Unidad de Biomecánica de la Marcha y Análisis del Movimiento dirigido por la Dra. Cabrera, conocida por colocar la primera mano biónica a una chica. Cuando ésta me lo presentó el título me pareció de "una claridad meridiana y de una sofisticación arrebatadora". ¿Cómo le digo yo a una mamá que su hijo lo han de visitar en la Unidad de Biomecánica de la Marcha y Análisis del Movimiento si me parece que tiene los pies planos? Lógicamente la mamá me preguntará: ¿"es un podólogo"? y entonces tendré que empezar una disertación sobre la Unidad de Biomecánica de la Marcha y Análisis del Movimiento. Menudo rollo. Últimamente algunos centros - no lo digo por éste- tienden a poner nombres rimbombantes: el más sonado el el de la clínica barcelonesa CIMA (Centro Internacional de Medicina Avanzada). Todavía no he logrado averiguar por qué es "internacional" y que "medicina avanzada" debe hacer para ser superior a otro centros reconocidos.

Del título de la Unidad susodicha se infiere que es algo más que un centro de podología. Se realiza un minucioso estudio de los movimientos, posturas y coordinación de movimientos que pueden resultar cruciales en muchas enfermedades neuromusculares, óseas, etc. Pero además y, aquí viene lo interesante, realiza un estudio orientativo de la capacidad para los deportes. A modo de ejemplo hay papís que por el hecho de pertenecer a un club el "nene" tiene que jugar a tenis porque el papá también lo hace. Si el pobre niño es desgarbado y torpón se le hará un triste favor obligándole a dar a pelota con una raqueta día tras día. Su autoestima se irá por los suelos. A otro pobre niño llamado posteriormente Dr.Santi le ofrecieron jugar a hockey sobre yerba en un club histórico: Junior CF. Periódicamente iban calificando las cualidades de los jugadores y no salía del voluntarioso (misericordioso para no herir mi orgullo)

Así que ya lo saben. Si quieren saber las aptitudes deportivas orientativas de su hij@ pueden hacerle un examen en esta nueva unidad pidiendo hora al 93 600 9763. Les aseguro que la doctora es una buena profesional.

domingo, 19 de octubre de 2008

¿Cuántos televisores hay en su casa?

Hoy he asistido a una mesa redonda del Congreso Nacional de Pediatría sobre el niño y los medios de comunicación El tema era apasionante por la cantidad de aristas que tienen el niño y los medios de comunicación. Muchas son solucionables y no tienen peligro pero para otras no tenemos solución ni respuesta.

Uno de los ponentes ha estado muy brillante, Jesús Marchamalo, periodista y experto entre infancia y televisión. Evidentemente nuestra TV no goza de buena salud. Los programas más vistos son deleznables, y los culturales o educativos los ve menos del 8% del público. Durante el transcurso de su interesante charla, ha explicado una curiosa anécdota: Cuando se dirigió a un director de una TV para proponerle un programa educativo, éste le contestó: "Yo tengo que vender publicidad y no programas".

La mayoría de la publicidad dirigida a su hijo trata dos temas: las chuches y los juguetes. Asimismo, están perfectamente calculados los momentos en que esos anuncios tienen más impacto en la inocente cabecita del niño.

No tenga televisores. Con uno en el salón, basta.

PD. Don Jesús es, además, experto en relojes y me ha enseñado uno que no había visto nunca aunque conocía la marca: Pita. Es la marca exclusiva de un relojero de Barcelona.

sábado, 18 de octubre de 2008

Un asesino con enuresis

Una de mis áreas de interés dentro de la pediatría es la enuresis nocturna. Releyendo este libro me ha llamado la atención este párrafo terrible.

“Fui de un correccional a otro muchas veces por escaparme de casa y robar. Recuerdo uno. Tenía los riñones flojos y mojaba la cama todas las noches. Me humillaba mucho pero no podía remediarlo. La gobernanta me pegaba muy fuerte, me insultaba y se burlaba de mí delante de los demás chicos. Venía a todas horas durante la noche para ver si había mojado la cama. Me despertaba con violencia y me pegaba llena de furia con un gran cinturón de cuero negro, me agarraba por el pelo para sacarme de la cama, me llevaba a rastras hasta el cuarto de baño, me metía en la bañera, abría el grifo de agua fría y me ordenaba que me lavara, yo y las sábanas. Las noches eran mi pesadilla. Luego le pareció muy divertido ponerme una especie de pomada en el pene. Quemaba como fuego. Más tarde la despidieron del empleo. Pero eso no me hizo nunca cambiar de idea, de lo que me hubiera gustado hacerle a ella y a toda la gente que se burlaba de mí.”

A sangre fría.Truman Capote

viernes, 17 de octubre de 2008

Muchos papás desconocen el término "los terribles dos"

En Junio de 2008 les prometí que les hablaría de los "terribles dos" - "terrible two", termino muy popular en EEUU. Los dos años de edad son un periodo que se conoce como la pequeña adolescencia. Una fase de contestación y rebeldía que pone a prueba la paciencia de muchos padres. Entre los 18 meses y los tres años, los niños suelen entrar en una fase que exige a los padres paciencia y firmeza. Se vuelven testarudos y adoptan posiciones de cuestionamiento y desafío. Así, pasan a ser más ruidosos, más movidos, impulsivos y negativos. Estos cambios hacen que algunos padres incluso lleguen a conclusiones erróneas, como que su hijo tiene los síntomas de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

La realidad es que los “terribles” dos años son una fase normal en el desarrollo del niño. Es el periodo en que la palabra favorita del niño será “no”. Su comportamiento no indica maldad ni aversión a sus padres, sino un primer intento de afirmar su independencia. De hecho, el niño descubre su poder para rechazar lo que le proponen.

Este comportamiento es mas leve o más intenso en función del temperamento del niño y de la educación que le han proporcionado. El temperamento viene determinado genéticamente: muchos niños resultan ser “difíciles” ya desde bebés, no aceptan cosas nuevas, reaccionan de forma exagerada y su conducta es impredecible. Ser excesivamente estrictos con ellos o tener expectativas poco realistas puede empeorar la situación.

A veces los padres experimentan frustración y desconcierto ante una actitud tan negativa. Llegan a sentirse dominados por un renacuajo de dos años que no atiende a razones. Pero si los padres saben que éste es un comportamiento normal y no es debido a ningún error que estén cometiendo ellos, la situación se vuelve más llevadera. Y si adoptan unas actitudes y normas adecuadas, este periodo terrible se puede reducir a un año.

Una buena estrategia es darle varias opciones para hacer una misma cosa, de manera que se interese en lo que ha de hacer y se implique en la acción. Por ejemplo, darle a elegir entre baño o ducha, escoger un libro, juguetes para bañarse o ir al parque, la fruta que quiere para merendar, los zapatos que quiere ponerse, los cereales que prefiere para el desayuno y cosas por el estilo. En otras ocasiones, se puede plantear una sola opción, pero con variantes (¿quieres hacerlo deprisa o despacio? ¿lo haces tú o lo hago yo?). En cambio, no ha de haber negociación posible en temas de seguridad o higiene (baño, ir a la guardería, acostarse...) y no hay que preguntar si sólo hay una respuesta posible.

Conviene facilitarle el paso de una actividad a otra de forma gradual y avisándole antes de lo que tendrá que hacer más adelante. La amabilidad y la precisión son esenciales al responder a un niño cuando pregunta. Si la pregunta es dudosa, se le puede pedir un tiempo para pensarlo. Si la respuesta es claramente un no, vale la pena añadir una pequeña explicación del motivo.

Durante su segundo año de vida, el niño pasa de la tranquilidad y la docilidad a las travesuras, a las pataletas y a ser imprevisible. Está en plena búsqueda de independencia y autoafirmación, es egocéntrico y posesivo y tiene una idea muy limitada del bien y el mal. No se comporta mal deliberadamente, sino que actúa según sus impulsos. Con su rebeldía, está retando a los padres para saber hasta dónde puede llegar. Por todo ello, es el momento ideal para establecer algunas normas básicas de conducta que le enseñen a distinguir lo que está bien de lo que está mal.Lo más importante en esta fase es comprender qué significa “no” para el niño. Como tiene poca capacidad de expresar su pensamiento, se debe interpretar como un “¿ahora tengo que hacer esto?” o “¿de verdad quieres que lo haga?”. Con el tiempo, el ser humano aprende a articular negativas más educadas, matizadas y respetuosas, pero a los dos años la única objeción que puede expresarse es decir que no. Por ello, no hay que castigarle por el uso de esa palabra. A esa edad, se castigan o reprenden las acciones, no las palabras.

Lo mismo hay que hacer cuando el niño crece y empieza a aprender palabrotas cuyo significado ignora y que usa porque sabe que repercuten en el entorno. Lo mejor es ignorarlas. Discutir o corregirlo sólo consigue prolongar este periodo.

jueves, 16 de octubre de 2008

Algunos mitos del calzado infantil

Recomendaciones de la American Academy of Orthopaedic Surgeons.

Los niños no necesitan zapatos hasta que comienzan a caminar, entre los 12 y 15 meses, hasta entonces necesitan sólo calcetines o escarpines de lana para proteger los pies al gatear y para mantener los pies calientes. Cuando el niño/a comienza a ponerse de pié y a caminar el zapato es un protector contra las heridas. Una vez haya aprendido a usarlos se le puede dejar andar otra vez descalzo dentro de la casa.

Cómprele zapatos cuando comienza a sostenerse de pié o a caminar, recuerde que hay tiendas especializadas en calzado para niños y ofrecen una gran variedad de tamaños y estilos y en general se aseguran que se le adapten bien al pié. Nunca obligue al niño/a a usar un par de zapatos con los que no esté cómodo o le molesten.

Compre zapatos suaves, blandos con mucho espacio, como por ejemplo zapatos deportivos que son ideales para niños/as de toda edad. Asegúrese que haya suficiente espacio en la puntera para permitir que el pie crezca y que el/la niño/a puede mover los dedos dentro del calzado (el pie puede llegar a crecer el ancho de un dedo cada tres a seis meses, aunque esto varía de un niño a otro)

Si el/la niño/a se quita los zapatos frecuentemente, tal vez le sean incómodos, asegúrese que los zapatos no le ajustan demasiado, fíjese si hay zonas rojas en los pies, si aparecen callos o ampollas y acuérdese de medir los pies frecuentemente por si necesita zapatos más grandes.

Recuerde que el primer objetivo del usar los zapatos es evitar heridas, son pocas las veces en que se corrigen deformidades de pies por medio del calzado. En general para tratar problemas graves se utiliza yeso, soportes metálicos o cirugía. Consulte al pediatra o al ortopeda infantil si nota algún problema.

Las botas se atan por el tobillo, y se recomienda utilizarlas en aquellos niños/as que se sacan constantemente los zapatos, sin embargo, contrariamente a lo que se cree, este calzado no es mejor que el zapato más bajo.