sábado, 5 de mayo de 2007

Pregunta del millón...... la erupción de los primeros dientes ¿duele, no duele, un poco o mucho? Anímese a responder.

Aclaro que no tengo el millón. Ya me gustaría, ya. Pero soy un cenizo. Con un grupo de colegas jugamos cada semana a la primitiva pero no nos ha tocado ni una vez. Yo creo que es un buen ejercicio de auto disciplina y de auto flagelación para ayudar a superar las frustraciones. Bernard Shaw decía: "El dinero no hace la felicidad, pero mucho ya es otra cosa". Muchos de mis lectores deben estar como yo; no saben todavía lo que es "la otra cosa". No se desanimen, hay que disfrutar de las cosas pequeñas.
Me he enrollado como una persiana respecto a la pregunta del millón respecto a si la erupción de los primeros dientes es molesto o no para el bebé. ¿Creen que les duele, que lo pasan mal, que puede dar fiebre o diarreas? Anden, no sean vagos y denme su opinión. Yo les prometo que les daré la mía.

viernes, 4 de mayo de 2007

Sean unos abogados de "postín" en su casa con una sola ley

Sí, sí. Aprenda a ser abogado en 30 segundos. El método más rápido para prevenir litigios, malos rollos y disputas paterno-filiales. Tome el siguiente artículo del Código Civil. Enmárquelo, haga pegatinas, empapele toda la casa con el siguiente texto desde la más tierna infancia.
Artículo 155
Los hijos deben:

1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre.
2. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.


¿Se atreven?. A ver quién es el guapo se atreve a pedir a su hijo que contribuya "al levantamiento de las cargas" cuando quiere tener el móvil de última generación, "MP 50", DVD, ordenador de mil megas, una moto..........

jueves, 3 de mayo de 2007

Homenaje a Carmen y Nani

Quizás puedan pensar con una sombra de duda: ¿son sus amantes?¿son parientes?¿Que serán? porque hacerles un homenaje......ha de ser un lío muy serio ¿no?
No se preocupen; ni amantes, ni parientes. Son las dos fantásticas colaboradoras, enfermeras, que tengo en la consulta del hospital. Me han soportado durante día tras día, año tras año. Ni una queja. Siempre de buen humor, dispuestas a ayudar a todo el mundo.Resuelven los problemas en un santiamén. Les doy el latazo, cual abuelete, preguntando cosas que ya le he preguntado mil veces (¿tendré que ver algo con un tal Alzheimer?; ahora no recuerdo muy bien quién es pero me suena).

No sólo me soportan a mí. También a los médicos que trabajan aquí. Pero lo más importante es que parecen pertenecer al Santoral (cuando mirábamos los santos ponia, por ejemplo: Santa Pepa; virgen y mártir). Ellas ,vírgenes no creo que lo sean porque tienen hijos pero mártires.....ufffff, soportan no sólo a las puñetitas de cada médico sino a los pacientes-en general, bien educados- algunos cuya mala educación supera a la mala educación. Groseros, insoportables y "para eso pago el seguro" como si fueran jeques de un imperio.

Este trabajo tan duro y, poco reconocido, merece toda mi admiración y agradecimiento. Trabajan sin descanso. Por lo tanto, he escogido esta bonita canción ganadora de todos los Grammys, Eurovisiones, número 1 del BillBoard durante décadas para reflejar sus esfuerzos y como himno de nuestra consulta.

miércoles, 2 de mayo de 2007

"Torpedos" entre papás en la consulta

Lo habitual es que las revisiones de los niños se hagan acompañados de la madre, abuela/os, madre- abuela/os. Debo reconocer que muchos padres intentan venir a la visita acompañando a la mamá pero, por diversos motivos, su presencia en mi consulta es más bien ocasional. A veces acuden los dos y en algonos casos disparan las divergencias subterráneas en forma de “torpedo a la línea de flotación”. La mamá comenta todos los avatares que le ocurren a su hij@ : no come, no para de toser, no obedece, no duerme……”. El papá quiere suavizar los posibles síntomas alarmantes diciendo: “Hombre, yo creo que no está tan malo no hay oara tanto”. La mamá dirige una mirada fulminante a su marido y con voz imperativa exclama: “¡Tú calla que nunca estas en casa!” . Y, naturalmente, el marido calla.

martes, 1 de mayo de 2007

¿Por dónde se resfrían los bebés: por la boca o por los pies?

¿Pregunta estrambótica?. No, es muy frecuente entre papás y familiares. Ignoro desde cuando se inició la tradición de regalar "peúcos" a los bebés al nacer como regalo. Sin duda mucha gente cree que el bebé debe llevar los pies "tapaditos para que no se resfríe". A partir de ahí la protección de los pies se convierte en un gasto astronómico para los papás. Zapatitos o botitas "pregateo, posgateo, con cordones, con velcro, antideslizantes, con refuerzos, blandos, duros, deportivos, no deportivos". Supongo que pronto dispondremos de modelos 4x4 o Spiderman. El nino no se resfría por los pies. Es cierto que las partes más alejadas del cuerpo tienten tendencia a estar más frías pero eso no es la causa de refriados.

Cuando el nene empieza a desplazarse, gatear o andar se le compran zapatos "para que no se haga daño, no resbale, no se enfríe y le proteja sus delicados piececitos" y para que no se deforme el pié. Nada de esto sirve excepto si el niño tiene un defecto ortopédico. El pié se va conformando con el crecimiento. Un famoso traumatólogo inglés decía: ¿Verdad que cuando un bebé empieza a arrastrarse, gatear o andar no le pone nada en las manos?; pues tampoco le ha de poner nada en los pies.

Moraleja: si a su bebé quiere comprarle zapatitos han de ser anchos, blandos y baratos (crecen rápido = comprar a menudo). Como lo barato es raro, sólo le queda escoger los anchos y blandos. Y si no le pone nada, es gratis.

lunes, 30 de abril de 2007

Ayer tuve un mal día; lo siento

Hace cuatro días me compré un flamante ordenador nuevo. Nada pirateado. Todo auténtico. Me lo instalaron y funcionaba de maravilla. Pero, mecachis en la mar, vean lo que pasó .Normalmente no soy así. Y en la consulta tengo una paciencia increíble. Después he reflexionado. ¿Realmente vale la pena enfadarse tanto?. Sinceramente, en mi caso estaba justificado porque acababa de preparar una conferencia sobre niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y se me borró toda. Tuve un ataque de "hiperactividad", lo siento.

domingo, 29 de abril de 2007

Infancia digital o generación pantalla

En un día normal, el 75% de los lactantes ve la TV y el 32%, vídeos/DVD, durante un promedio aproximado de 1 hora y 20 minutos. Los nuevos medios están también accediendo a los niños pequeños: el 27% de los niños de 5 a 6 años utilizaun ordenador (durante 50 min por término medio) en un día laboral. Muchos niños pequeños (1/5 de los niños de 0 a 2 años y > 1/3 de los de 3 a 6 años) tienen también TV en su habitación. El motivo para que la tengan es que de esta forma dejan libres otros aparatos de TV en la casa y los demás miembros de la familia pueden ver sus programas favoritos (54%). Este es un estudio aparecido en la revista de pediatría de más prestigio del mundo. Sabemos que la TV en el dormitorio de los niños-adolescentes es devastadora, crea conflictos con la familia y reduce el rendimiento escolar.

Moraleja: ni se les ocurra poner una TV, ordenador, consola, vídeo, DVD o aparato electrónico fijo en la habitación de sus niños-adolescentes.

sábado, 28 de abril de 2007

L@s "tocapelotas"

No son una "rara avis" en la especie humana. Muchos pensarán que me refiero a los adultos. No, porque de esos hay miríadas. Me refiero al mundo infanto-juvenil.

Esta variedad de niñ@s se caracterizan por estar casi siempre con una salud excelente y se ponen enfermon cuando la familia ha preparado un evento importante con gran premeditación, ilusión y esfuerzo. Ejemplos mil. Justamente ayer, inicio del puente del 1º de mayo, varias de las visitas que tuve que hacer en la consulta fueron "dramáticas". Padres que han reservado para ir a Euro Disney, viajes para ver a familiares en otros países, cruceros en barco invitando los abuelos, planeado excursiones con mapas, GPS y cálculos trigonométricos...... Cuando ya está todo hecho, incluso las maletas, patapám, el/la nen@ se ponen malos. "Por favor, doctor, véalo...." suplican. Y los veo, claro. Los papás entran con cara tensa, mirándome fijamente y esperando mi sentencia de juez inapelable. Por sus mentes ansiosas esperan el veredicto: "podrá viajar" o "no podrá viajar". Si la sentencia es absolutoria aunque con tratamiento, estalla la alegría. Ayer, sin embargo, condené a una niña con una madre maravillosa a no poder ir a Italia para ver a los abuelos.

La verdad es que decidir la condena o absolución no es nada fácil. Por eso admiro a algunos jueces. Mi gran suerte es tener a una clientela estupenda. Tenemos "feeling" (eso es para chulear) y no me preocupan las consecuencias médicas. Sólo en una ocasión las "pasé canutas". Unos abuelos habían invitado a toda la familia una semana a Cuba (todo pagado). Uno de los nietos, veterano de mi consulta y fuerte como un toro, empezó a tener dolor de barriga en el lado del apéndice cada vez más intenso. Lo vi a la 15 horas y el avión salía al día siguiente por la mañana. Al explorarlo los signos de apendicitis eran moderados. La mamá estuvo dándome el parte durante toda la tarde-noche. Fué mejorando y pudo viajar.

La apendicitis, en muchas ocasiones no es fácil de diagnosticar. Por eso, puede llegar a perforarse durante su inflamación. Mi paciente pudo viajar pero ¿y si hubiera tenido una apendicitis en el avión?.

Moraleja: papás, ánimo algún día vuestr@ hij@ será un "tocapelotas"


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viernes, 27 de abril de 2007

Hermosas y simpáticas jóvenes pacientes mías

Hoy por la tarde ha sido un día ajetreado en la consulta. A partir de mañana es "puente" y a mí siempre me da la impresión de que todo el mundo se va. Pero no, yo me quedo a trabajar. Digo esto porque cuando se acercan estos períodos vacacionales parece que se acabe el mundo y se ha de venir a revisar al niñ@ como sea.

En la última visita vinieron dos hermanas adolescentes (la tercera estaba fuera) para una revisión médica y ponerles una vacuna. Tengo un método especial para que el pinchazo y la inyección sean lo menos dolorosos posibles. Un día se lo explicaré. Venían con su madre y eran la monda lironda de simpáticas y agraciadas. La más joven, con un cuerpazo de miedo, me insistía en que tenía unas pantorrillas horribles y un culo con "cartucheras enormes". Entre ellas se compinchaban y era divertidísimo.

Las chicas maduran mucho antes que los chicos. Por eso, en la actualidad copan los primeros puestos de todas las carreras y empleos sin fuerza física. Los hombres somos unos zoquetes y durante la adolescencia más.

En el "frontispicio" de mi página web - humilde donde las haya- he puesto mi lema: "Cuidando de dos generaciones". Es cierto. Ya visito a los hij@s de padres que vi nacer. Lo que ocurre es que el cambio físico es brutal; yo menguo lastimosamente pero cuando veo a algunas de ellas ¡Dios mío, que cambio!. Una vez estaba en una boda y llamaron a los testigos. Entre ellos subió una chica rubia, alta, elegante, espectacular. Todo el mundo se fijó en ella ¿Quién sería semejante monumento? Ya en el banquete, con la mayoría de asistentes sentados, ella se levantó y cruzó todo el salón. Todos los rabillos del ojo la seguían disimuladamente. Se acercó a mi y me plantó dos besos diciendo: "Hola, Santi, ¿no me conoces?" Balbuceé lo que pude. "Tú eres mi pediatra". ¡Toma!. Nunca hubiera imaginado -ni recordaba- haber tenido entre mis manos semejante hermosura.

jueves, 26 de abril de 2007

Crisis de angustia (¿ira?) e hipertensión por galletas, magdalenas, chocolate, palitos, y juguetes duros

¿Se trata de una nueva enfermedad?. ¿Qué combinación más curiosa, pensarán ustedes? Pues no es una enfermedad y ocurre con mucha frecuencia. Verán, hay muchos padres con mucha pachorra. Nada les inmuta. Parecen pertenecer a movimientos pacifistas. Y consienten todo lo que les pide el nene; quiere una chuche, pues una chuche; quiere un juguete, pues un juguete; quiere el periódico, pues el periódico para que nene lo destroce antes de que lo lea el papá. Así, hasta el infinito.

Esto no me preocupa. En casa los papás tienen derecho a hacer lo que quieran con el comportamiento del nene. Pero en mi consulta, me ponen malo. Pero malo, malo de verdad. ¿Porqué? pensarán ustedes. Pues porque hacen lo mismo que en su casa. Los traen con galletas, magdalenas, palitos de pan, dulces de chocolate pringosos, bebidas de tetra brik, etc. Pero no es solo eso. Además vienen con su juguetito metálico preferido. Hasta aquí todo correcto pero cuando entran en la consulta la combinación papás-nene es de lo más explosiva.

Los papás le dan al nene antes o después de la exploración las galletas, las magdalenas o los palitos. Inmediatamente después el suelo de mi consulta está lleno de migas minúsculas o mi mesa pringada de chocolate. Si es antes de la exploración no les puedo mirar la boca porque es un amasijo de saliva con harina. Otros, después de la exploración muchos papis sacan la bolsa “de alimentos” y se los dan. El nene “torpe como el solo“ abre la bolsa y su contenido se desparrama cual siembra en un campo. Me gustaría que, como mucho, estuviera como este renacuajo.

La cosa no queda aquí. Los papis, comprensivos ellos, dicen “mire, mire lo que hace doctor, es más travieso….” . Y al final de la visita se van tan contentos con todo mi despacho hecho una cuadra.

Más, para cambiarle los pañales ¡lo sientan con el culo al aire encima de mi mesa de despacho! así, a pelo. Menos mal que no suelen orinar o defecar en ese momento.

Y lo último, lo que pone mi coronaria casi con una angina de pecho. El nene, entre 10 y 18 meses, sentado en el regazo amoroso de uno de los papás empieza a mamporrear mi mesa de despacho con un juguete metálico como si fuera la tuneladora del AVE. Yo que sé lo que me costó esa mesa, no tengo más remedio que son sonreír (¿) y exclamar: “¡como se divierte el nene ¿eh?!. Pero los padres, obtusos, no lo captan. El niño sigue picando cual minero a ver si sale petróleo. Mi corazón está a punto de estallar, no por el niño-al fin y al cabo hace lo correcto para su edad-, sino por unos papaitos que me gustaría que me invitaran a su casa y me llevaría un cochecito metálico para ir mamporreando todos los muebles de su casa.

Moraleja: si va a la consulta de Santi no lleve provisiones, bebidas ni objetos contundentes. En la Clínica Mayo de Arizona hay un letrero que reza así: Prohibido entrar con armas de fuego. Yo soy más pacífico pero más de un día le daría un capón en la coronilla a uno de esos papaítos.