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martes, 3 de julio de 2012

La medicina no avanza contra el mareo


Astronauta recién vomitado
Cartel Buenafuente









Si pulsan aquí verán un listado de los últimos avances en medicina. Espectaculares, asombrosos. Sin embargo, no se ha avanzado nada en el mareo; ni con células madre, ni con biotecnología, ni  con nanotecnología, ni con biología molecular, no con "ná de ná".

El mareo o cinestosis cuando se viaja es el precio que han de pagar algunos para desplazarse. En  el pack del mareo puede estar incuido el vómito o no. En un suplemento dedicado a viajes turísticos de un conocido periódico se vuelven a dar consejos para evitar el mareo y, de paso, aunciar un producto de la maricastaña. Hasta Andreu Buenafuente ha diseñado el cartel conmemorativo de sus 60 años de su existencia. La conocida Biodramina no es más que dimenhidrinato (una sal compuesta de primer antihistamínico comercializado -difenhidramina- y un derivado de la teofilina). Curiosamente, la difenhidramina fue inventada en 1943 por el Dr. George Rieveschl y en 1946, se convirtió en el primer medicamento antihistamínico aprobado por la Food and Drug Administration de EE.UU. (FDA) .

Han pasado 65 años y seguimos igual. Junto a la foto del conocido medicamento les pongo otra de un astronauta con su cara invisible por habar vomitado en su casco.

viernes, 20 de marzo de 2009

Un pequeño favor...los vivos se lo agradecerán

Estimado Dr. Santi,
Te comunicamos que has sido uno de los ganadores de la Promoción Sorpresa de ideas4all
¡Enhorabuena!

Acabo de recibir esta nota y estoy muy contento aunque todavía estoy lejos de mi objetivo: lograr que delante de los vehículos a motor -coches, motos, camiones, autocares- lleven una luz delantera que se encienda cuando el conductor lo está está frenando. ¡Cuantas veces nos hemos encontrado un vehículo que viene de frente hacia nosotros, por un costado o por detrás (lo vemos por el retrovisor) y no sabemos si está frenando o no!.

Sé que es una tarea casi imposible porque, según tengo entendido, llegar a modificar un componente externo de los vehículos a motor es una decisión de la CE. Pero la fe mueve montañas y como me dicen las mamás cuando les reprendo en la consulta cuando no han cumplido una recomendación mía -quitar el chupete- "estoy en ello".

El sistema propuesto hasta ahora todavía es más dificil de realizar, vean:



El problema de la puntuación de ideas4all es que los votantes deben registrarse y eso les frena para darme su voto. Voy a hablar con Barack Obama para ver cómo resolvió este problema. Cuando venga a España le invitaré a un vino.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Cerrado por obras

Ya han visto que a muchos de nuestros dirigentes les ha dado por hacer pequeños y módicos cambios en sus despachos.

Aunque corren malos tiempos he decidido seguir su ejemplo. Me estoy haciendo unas pequeñas reformas en casa; no está el asunto para gastar mucho. En la foto verán que me están haciendo una pequeña entrada para mi garaje. Tenía un problema para guardar mis modestos coches Maserati, Ferrari, Aston Martin y Lamborghini, entre otros, y con esta pequeña obra quedará solventado. La única pega es que me quedo sin ADSL durante unos pocos días pero como dijo el general Mc Arthur: "Volveré".

domingo, 17 de junio de 2007

" ¡Mi hijo/a es de "la acera contraria! "

Con alguna frecuencia los papás vienen preocupados porque a su hijo varón le gusta jugar con muñecas o a su hija le pirran las pistolas o los coches. "¿Me habrá salido rana?" se preguntan en su interior sin manifestarlo. A veces me lo dicen en la consulta, como de pasada, liberar su preocupación por el futuro de la identidad sexual mental cuando sea mayor. Yo siempre les tranquilizo, entre otras cosas, porque la identidad sexual propia se adquiere con los años.

Transcribo textualmente la opinión de la Academia Americana de Pediatría:
" Si usted cogiera un grupo de niños y niñas que tuvieran aproximadamente un año, los vistiera a todos igual y los dejará jugar a sus anchas en un parque, ¿podría distinguir los niños de las niñas? Probablemente no, porque exceptuando las diferencias menores en lo que se refiere al tamaño a esta edad apenas existen diferencias entre ambos sexos. Ambos adquieren sus habilidades aproximadamente al mismo ritmo (aunque las niñas suelen empezar a hablar antes) y les gusta hacer el mismo tipo de cosas. Algunos estudios han permitido constatar que los niños son más activos que las niñas, pero las diferencias durante los dos primeros años son despreciables.

Aunque a esta edad los padres suelen tratar a los niños de ambos sexos de una forma muy similar, suelen fomentar juegos distintos y comprarles juguetes también distintos a los niños y a las niñas. Pero, dejando a un lado la tradición, no hay ningún motivo para comprar muñecas a las niñas y coches a los niños. Si se les dejara elegir, los niños de ambos sexos se sentirían igual de atraídos por todos los juguetes. Por lo tanto, desde un punto de vista evolutivo, se beneficiarán mucho más si se les deja jugar tanto con juguetes “de niña" como con juguetes "de niño".

Las personas aprendemos a vernos como mujeres (o niñas) o como hombres (o niños), relacionándonos con otros miembros do nuestro sexo. Pero éste es un proceso que dura años. Ponerle siempre faldas a su hija o llevar a su hijo al fútbol no servirá de mucho a esta edad. Lo que realmente importa es el amor y el respeto que tenga usted por su hijo como persona, independientemente de cuál sea su sexo o, mas adelante, su opción sexual. Ésta es la mejor forma de garantizar que, en el futuro, tenga una autoestima elevada."
¡Queda claro!. La opción sexual será más tardía. Una muestra; este divertido vídeo.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Viajar con niños; de puerta a puerta

Muchos conductores tienen una tendencia enfermiza a magnificar sus logros automovilísticos. Cuando comento: "Aunque digan lo contrario, para ir de Uvas a Peras yo no tardo menos de dos horas; no sé cómo los demás llegan más rápido. Siempre me dicen que en una hora y cuarto ya están allí". Algún interlocutor me responde con cara displicente: "Pues yo, a veces, aún tardo menos". Supongo que debe estar habituado a circular como el conductor que les muestro .

Viajar con niños supone contar el "puerta a puerta". Eso lo aprendí de mi hermano mayor, residente en Bolivia, y de los muchos asiáticos que visito en mi consulta. La mayoría de la gente sólo comenta lo que tarda en coche o las horas de avión. Eso es una equivocación monumental, especialmente si se va con toda la familia. El viaje dura desde que se sale de la puerta de casa hasta que se llega a la puerta de la otra casa u hotel. Los papás saben con certeza cuál va a ser la duración del vuelo del avión. Si dura menos de lo previsto, mala pata, se ha estrellado.

El tiempo que se emplea desde salir de casa hasta el momento del despegue del avión puede ser interminable. La llegada, otro latazo. Pero no acaba aquí: Quizás haya que coger además un tren o un autobús hasta el destino final. Total un viaje entretenido, divertido y relajado. Y si se va con niños pequeños ya es la pera; llegas "como nuevo". En la foto, arriba, pueden ver a un paciente mío recién llegado de Japón haciendo terapia de relajación.


Papás, los viajes son de puerta a puerta. Otro día les contaré mi secreto para que el nene no dé el "co...azo" durante el vuelo.

jueves, 26 de abril de 2007

Crisis de angustia (¿ira?) e hipertensión por galletas, magdalenas, chocolate, palitos, y juguetes duros

¿Se trata de una nueva enfermedad?. ¿Qué combinación más curiosa, pensarán ustedes? Pues no es una enfermedad y ocurre con mucha frecuencia. Verán, hay muchos padres con mucha pachorra. Nada les inmuta. Parecen pertenecer a movimientos pacifistas. Y consienten todo lo que les pide el nene; quiere una chuche, pues una chuche; quiere un juguete, pues un juguete; quiere el periódico, pues el periódico para que nene lo destroce antes de que lo lea el papá. Así, hasta el infinito.

Esto no me preocupa. En casa los papás tienen derecho a hacer lo que quieran con el comportamiento del nene. Pero en mi consulta, me ponen malo. Pero malo, malo de verdad. ¿Porqué? pensarán ustedes. Pues porque hacen lo mismo que en su casa. Los traen con galletas, magdalenas, palitos de pan, dulces de chocolate pringosos, bebidas de tetra brik, etc. Pero no es solo eso. Además vienen con su juguetito metálico preferido. Hasta aquí todo correcto pero cuando entran en la consulta la combinación papás-nene es de lo más explosiva.

Los papás le dan al nene antes o después de la exploración las galletas, las magdalenas o los palitos. Inmediatamente después el suelo de mi consulta está lleno de migas minúsculas o mi mesa pringada de chocolate. Si es antes de la exploración no les puedo mirar la boca porque es un amasijo de saliva con harina. Otros, después de la exploración muchos papis sacan la bolsa “de alimentos” y se los dan. El nene “torpe como el solo“ abre la bolsa y su contenido se desparrama cual siembra en un campo. Me gustaría que, como mucho, estuviera como este renacuajo.

La cosa no queda aquí. Los papis, comprensivos ellos, dicen “mire, mire lo que hace doctor, es más travieso….” . Y al final de la visita se van tan contentos con todo mi despacho hecho una cuadra.

Más, para cambiarle los pañales ¡lo sientan con el culo al aire encima de mi mesa de despacho! así, a pelo. Menos mal que no suelen orinar o defecar en ese momento.

Y lo último, lo que pone mi coronaria casi con una angina de pecho. El nene, entre 10 y 18 meses, sentado en el regazo amoroso de uno de los papás empieza a mamporrear mi mesa de despacho con un juguete metálico como si fuera la tuneladora del AVE. Yo que sé lo que me costó esa mesa, no tengo más remedio que son sonreír (¿) y exclamar: “¡como se divierte el nene ¿eh?!. Pero los padres, obtusos, no lo captan. El niño sigue picando cual minero a ver si sale petróleo. Mi corazón está a punto de estallar, no por el niño-al fin y al cabo hace lo correcto para su edad-, sino por unos papaitos que me gustaría que me invitaran a su casa y me llevaría un cochecito metálico para ir mamporreando todos los muebles de su casa.

Moraleja: si va a la consulta de Santi no lleve provisiones, bebidas ni objetos contundentes. En la Clínica Mayo de Arizona hay un letrero que reza así: Prohibido entrar con armas de fuego. Yo soy más pacífico pero más de un día le daría un capón en la coronilla a uno de esos papaítos.