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martes, 18 de junio de 2013

Vigile si su hijo "obra" adecuadamente


Según la RAE, obrar también significa "defecar" o "cagar". Cuando el niño es bebé los padres controlan las deposiciones de forma milimétrica cual expertos del C.S.I. Con el tiempo esa vigilancia se va perdiendo y tanto el niño como los padres suelen ignorar cuál es el ritmo de sus deposiciones. Ese olvido no sólo lleva al estreñimiento sino a ir a urgencias,

El 20% de los niños y jóvenes que acuden a urgencias por dolor abdominal agudo es debido al acúmulo de heces no eliminadas en el momento oportuno. Por tanto, se trata de una visita evitable, prevenible y, además, genera las molestias propias de desplazamientos y pruebas médicas innecesarias.

Moraleja: vigile que su hijo/a obre puntualmente.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Las intoxicaciones por medicamentos en niños está aumentando

Por lo menos, así ocurre en EEUU según el informe SafeKids. A pesar de que los padres saben los riesgos de dejar los medicamentos al alcance de los niños y de las medidas que se toman con los envases para impedir que éstos los puedan abrir, en el año 2011 más de 67000 niños se atendieron (un 30%  más que en la última década).


Por eso vale la pena que pulsen aquí para ver la campaña Up and Away (en español) promovida por el Centers for Disease Control and Prevention. Procure seguir sus recomendaciones para no tener un disgusto. No tengo datos recientes de las intoxicaciones infantiles en España pero si su hijo ingiere un tóxico o un medicamento, no dude el llamar al Centro Nacional de Toxicología (Tel. 915620420). Ponga ese número en los contactos de su listín telefónico o en un adhesivo bien grande al lado del teléfono fijo de su casa.

viernes, 22 de junio de 2012

IPediatric, un consultorio pediátrico para iPhone ayuda a identificar los síntomas del bebé

iPediatric es una aplicación pionera, totalmente diseñada y desarrollada en España, que por primera vez pone los mecanismos de selección propios de un servicio de urgencias en las manos de los padres de forma sencilla e intuitiva. Desde los síntomas más banales hasta los más graves en la pantalla del iPhone. Los contenidos médicos y la experiencia de usuario se basan en la aportación profesional de los doctores Santiago García-Tornel Florensa, Juan José García García y José M.ª Quintillá Martínez, tres especialistas de reconocido prestigio del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, cuyo servicio de urgencias es el más concurrido de España, con más de 100.000 urgencias anuales. El resultado es una herramienta sumamente intuitiva que combina el rigor científico con la facilidad de uso. Los padres suelen inquietarse e incluso angustiarse cuando observan algo anormal en su bebé, ya que éste no tiene capacidad de expresar su malestar, dolor o enfermedad de otra forma que no sea el llanto. Las estadísticas señalan que, afortunadamente, tan sólo el 30% del total de las visitas de urgencias pediátricas es una emergencia real. 

Mediante un sofisticado sistema de algoritmos con más de 700 combinaciones de preguntas, la aplicación ayuda a los padres a interpretar los indicios o síntomas de sus bebés de entre 0 y 12 meses, determinando el nivel de riesgo de dichos síntomas y aconsejando cómo proceder. El consultorio de iPediatric no emite diagnósticos, dejando claro que esa es una prerrogativa exclusiva del pediatra. Dependiendo de la gravedad de los síntomas y de la edad del bebé, la aplicación indicará si se requiere atención médica y con qué rapidez con un simple código de colores: verde, amarillo y rojo, propios de un semáforo y de fácil comprensión para cualquiera. Además del consultorio de síntomas, iPediatric permite informarse sobre las principales patologías de los bebés mediante un diccionario con más de 120 entradas, que describe las enfermedades de los lactantes, los síntomas y los tratamientos que los médicos recomiendan seguir si el bebé está en casa, al margen de la medicación y del tratamiento prescritos por un facultativo. Por último, la aplicación incorpora un anecdotario donde los padres pueden introducir fotografías y acontecimientos relevantes que quieran consultar con su pediatra o compartir a través de las redes sociales y el correo electrónico.

Para descargas entre en iTunes o pulse aquí. También la puede regalar a otros padres...

domingo, 18 de diciembre de 2011

Ya empezado la epidemia de bronquiolitis

Los hospitales infantiles de referencia en Cataluña, Vall de Hebrón (Barcelona) y Sant Joan de Déu han sufrido una avalancha de enfermos en esta última semana (más de 4.500 niños). Eso supone nada menos que un 16% más que cualquier semana de noviembre. Los virus han iniciado la invasión y los bebés son los que se llevan la peor parte. Como siempre la temida bronquiolitis se lleva la palma y ha hecho ingresar a 467 bebés (un 11% de las visitas). Más de veinte han requerido cuidados intensivos.

La bronquiolitis es una de las enfermedades infecciosas más temidas por el pediatra ya que su efecto lleva a ser devastador en los niños de pocos meses de edad.y es la segunda causa de muerte entre los menores de 5 años. Por eso si ustedes tienen un bebé que tiene un catarro de vías altas (resfriado) con o sin fiebre, tos, dificultad para respirar (fatiga), pitos (sibilancias), aumento de la frecuencia respiratoria, se hunden las costillas y disminuye el apetito vaya enseguida al médico. La enfermedad dura entre 7 y 30 días hasta ponerse bien del todo aunque por término medio es de un par de semanas. Si desea más información pulse aquí.

lunes, 25 de abril de 2011

91 562 04 20 ¿conoce este número?

Sigo un poco con el tema de ayer en relación a los medicamentos y tóxicos. Una intoxicación es un problema evitable que le puede ocurrir a cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar. Algunas, si no se tratan a tiempo, pueden causar graves trastornos e incluso la muerte. Las intoxicaciones son mucho más frecuentes de lo que la mayoría de la gente piensa y, sobretodo en la población infantil.
  • La mayoría de las intoxicaciones son por medicinas, vitaminas, productos de limpieza del hogar, las drogas ilegales, las plantas y los metales como el mercurio
  • Los tóxicos entran de cinco formas diferentes en el organismo. la ingestión, la inhalación, a través de los ojos (ocular), a través de la piel (absorción) o por picaduras o mordeduras (parenteral)
  • En España registran más de 125.000 intoxicaciones y reacciones alérgicas agudas o por sobredosis de drogas y que son objeto de consulta médica hospitalaria, 2.500 de las cuales necesitan asistencia urgente cada año. La franja de edad con más muertes (casi el 70%) ocurre entre los 20 y 59 años
  • Aproximadamente el 90% de las intoxicaciones ocurren en el hogar.y los niños, menores de 6 años, son los más vulnerables
  • La intoxicación en niños, se puede prevenir en gran medida, manteniendo los productos tóxicos fuera de su alcance
  • La intoxicación alimentaria es causada por una variedad de bacterias, virus y parásitos patógenos
  • La preparación adecuada así como su limpieza y su manipulación sirven para prevenir la intoxicación alimentaria y, más a partir de ahora que nos acercamos al verano
Supongo que estas recomendaciones les han sonado a reiterativas y un tanto coñazo pero la respuesta a la pregunta de este post es: Instituto Nacional de Toxicología. ¿ya tiene ese número en su teléfono móvil o apuntado al lado del fijo? ¿No?, pues hágalo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Una clasificación que me gusta

En bastantes ocasiones los padres están preocupados por algún síntoma que presenta el niño. Yo les explico, para tranquilizarles, que los pediatras o por lo menos yo nos regimos por síntomas de alerta y síntomas de alarma. 
  1. los de alerta significan que debemos hacer un seguimiento cuidadoso del niño por si surge algún problema (dolor abdominal - puede indicar estrés en el niño o infección leve por parásitos)
  2. los de alarma requieren una actuación inmediata o enviar al niño/a a un servicio de urgencias (dolor abdominal - intenso, acompañado de vómitos y localizado en fosa ilíaca derecha son síntomas de apendicitis)
A su vez el pediatra de guardia califica a la situación del niño como de urgencia (grave) o emergencia (muy grave).

Me he cambiado mi requeante Hosda Bali, sufrida donde las haya y con una entereza a prueba de Dr. Santi, por una Honda Lead 110 que se parecen mucho. Como soy muy práctico la compré sin ni siquiera probarla. Con lo que me informé de ella tenía tenía suficiente y no me arrepiento en absoluto de haberlo hecho. Además me salió muy bien de precio.

Doctor, ¿qué tiene que ver una scooter con una urgencia? La verdad es que no se parecen en nada pero en el librito de instrucciones, que casi nadie se lee de pe a pa, me han llamado poderosamente la atención unas recomendaciones para tener en cuenta al usarla:
  • Peligro: si no respeta las instrucciones perderá la vida o sufrirá lesiones graves
  • Advertencia: si no respeta las instrucciones puede perder la vida o sufrir lesiones graves
  • Precauciónpuede sufrir lesiones si no sigue las instrucciones
Claras y concisas. Muchos papás no distinguen entre las tres a la hora de conducir, hacer actividades con su hijo/a o seguir las instrucciones de pediatra delante de un problema y, claro, se estrellan. Reconozco que para mí, el mayor riesgo del scooter es hacer pequeñas imprudencias como ratonear entre coches o adelantar por la derecha. En este aspecto el exceso de confianza casi roza la advertencia.

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Crisis? ¡El índice USJD sube!

No lo conozco, doctor, ¿a qué se refiere? Este índice no es un indicador económico ni de otra índole ya que para eso está nuestro inefable Solbes. Es un invento-chorrada mío para que los papás entiendan como van las infecciones. Tengo que perfeccionarlo pero es muy útil para mí. Si sube me pongo "desinquieto" como dicen algunos, si sube mucho me enloquece y si baja me tranquilizo.

¡Qué interesante! Y ¿como funciona? Pues muy sencillo sólo lo puedo saber yo porque se trata de contar el número visitas que acuden a urgencias de mi hospital. Mi trabajo en la consulta es directamente proporcional al número de visitas que van a Urgencias de San Juan de Dios (índice USJD)

Durante el mes de agosto los colegios y las guarderías han estado cerrados a cal y canto, los niños se han desperdigado por toda la geografía nacional y parte del extranjero -los niños veranean, los papás hacen vacaciones- y con el calor han fallecido todos los virus. Resultado: niños sanos, relucientes y sin el moco invernal eterno. El número de visitas/día baja a 80. Estoy tranquilo, pocas llamadas por teléfono y puedo atender a mis sufridos padres de pacientes.

Vuelta al cole y se "jodió todo, viste" (esto lo han de pronunciar con acento argentino). Mocos, fiebres, toses, diarreas, vómitos, bronquitis, otitis y no sigo. ¡El número de visitas asciende a 250! Empiezo a enloquecer. Llega diciembre; el número de visitas puede rebasar las ¡500! y me entra una locura transitoria benigna por el volumen de enfermedades, niños y padres que tengo que "lidiar"además de las 60 llamadas telefónicas al día y las clases en la universidad

Por eso estoy muy atento al índice USJD (en una semana ha subido de 80 a 250); así sé lo que me espera pero como dice el refrán "sarna con gusto no pica".

domingo, 1 de junio de 2008

Dios, cuando reparte, nunca es escaso

Durante la semana siempre tengo a mi lado en el Hospital a Sir Joseph, pediatra y filósofo, y una de mis Cármenes. Ambos se caracterizan por su buen sentido común y una capacidad inmensa de saber refranes o frases lapidarias. Cuando las cosas van mal dadas Sir Joseph me enseñó la frase que da la entrada a este blog.

Ayer, como les comenté, iba a "gozar" de un fin de semana en Madrid acompañado de Monsieur Moustache o "Il Cavalieri". Viaje -estreno- en el AVE; maravilloso con salida a las 8:30 am. Había quedado a cenar con mi hija y Sir Enrique, su esposo, en mi restaurante preferido La Alpargatería. Tras depositar las maletas en el hotel nos encaminamos al Museo del Prado. Goya, Velázquez y un gentío enorme. Cansados de andar, comidita en el O´Caldiño. Para la digestión Monsieur Moustache se va a dar una vuelta y yo al catre del hotel; estoy reventado. Duermo de 15 a 18 horas. Llega justo cuando despierto de la siesta. En ese momento recibe una llamada de Barcelona; su madre parece tener un problema grave.

Nos movilizamos ante la alerta para cambiar los billetes del AVE y volver lo antes posible. Es sábado todas las agencias de viajes cerradas. Vamos a El Corte Inglés. No pueden cambiarlo y nos dicen "vayan a la estación de Atocha". Taxi. En la estación del AVE ducha de agua fría "no se pueden cambiar de un día para otro, si mañana vienen pronto sería posible si el supervisor lo autoriza".

Desazonados volvemos al hotel. Mi hija me comunica que Sir Enrique se ha puesto a 40º C con un "trancazo" y no podrán venir a cenar. A las 21 h. dos figuras espectrales entran en el restaurante. Monsieur Moustache casi no cena. Trazamos un plan de guerra. Hoy a las 6 de la mañana nos levantamos y vamos a Atocha dispuestos a cambiar su billete aunque sea al estilo John Q. Corridas arriba y abajo conseguimos cambiarlos. A las 7.30 ha. sentados en vagones diferentes salimos hacia Barcelona.

Una vez que mi mujer me deja salir solo el "finde"...

lunes, 5 de mayo de 2008

Ensalada de disparos en urgencias infantiles

Recibo una llamada telefónica. Un paciente ha iniciado "tos de perro" y ligera afonía. Lo oigo por el teléfono y mi diagnóstico en laringotraqueitis. Como es menor de un año le digo a la mamá que le dé un "chorrito de cortisona" con la condición de ir a un servicio de si parece empeorar. Parece empeorar y acuden a urgencias. El pediatra de guardia, con buen criterio le da Ventolin (R) medicación convertida en todo un clásico, que se administra por vía inhalatoria. Al día siguiente, la mamá me llama para verlo: le han recomendado seguir con mi "chorrito de cortisona" y "dos disparos" de Ventolín cada X horas. ¿Disparos? "Sí, sí disparos"

La explicación es simple. En España solemos recomendar dar X "puffs", "manchadas" , "aplicaciones" o "pulsaciones" de esta medicación. El pediatra en cuestión era sudamericano. En el informe de urgencias leí, claramente, "efectuar dos disparos cada X horas".

Me imagino nuestro servicio de urgencias en pleno invierno - con más de 375 visitas/día- y la epidemia de niños ahogándose por el maldito VRS y las enfermeras "disparando a troche y moche" para salvarles la vida.

jueves, 21 de febrero de 2008

"Tiene un principio de..."

En muchas ocasiones, para intentar que los padres comprendan un concepto médico y no se asusten, empleamos un lenguaje peculiar. Las palabras como neumonía o meningitis dan escalofríos a los papás. Hace muchos años —parece que esté explicando un cuento—, algunos pediatras barceloneses inducían a los padres a creer que eran unos médicos supersabios —cuando en realidad eran normalitos— para atraer más clientes a su consulta. Incluso por esa época Alberto Sordi protagonizó una película El médico de la mutua en la que mostraba todas las triquiñuelas que empleaba para impresionar al personal.

Cuando tenían ante sí a un niño con un catarrito de medio pelo, estos pediatras pronunciaban la siguiente frase solemne: "Este niño tiene un principio de pulmonía". Por aquella época, la pulmonía era una enfermedad grave, por lo que los padres, acongojados, cumplían a rajatabla el tratamiento que consistía en darle, la mayoría de las veces, una tanda de inyecciones. Confiando en el "sabio", los padres llevaban al niño de nuevo al médico poco tiempo después. Como sucede con la mayoría de catarros, los niños se curaban solos, pero los papás creían a pies juntillas que el pediatra había salvado a su hijo de una neumonía. Estos pediatras se servían de esta misma estrategia en los niños con cefaleas y vómitos por cualquier virus, y sentenciaban: "Tiene un principio de meningitis" y de este modo se iniciaba el mismo patrón de seguimiento que el de la supuesta neumonía. De "principio de meningitis" nada de nada. O se tiene o no se tiene.

Curiosamente, aunque los tiempos han cambiado, para que los padres entiendan que el niño tiene una bronquitis aguda, algunos pediatras dicen con buena fe que "tiene un principio de neumonía" con el ánimo de que la familia no se vaya angustiada con el diagnóstico de neumonía verdadera.

Esto me recuerda, en otro orden de cosas, un famoso episodio que ocurrió en un servicio de urgencias —ya desaparecido— al que yo acudía como asistente para desfogarme mientras estudiaba Medicina. En las urgencias hay que redactar un parte médico muy claro y detallado de lo que se ha observado en el paciente. Un médico novato escribió en un parte: "... y el paciente ingresa casi muerto". El juez lo llamó conminándole a que aclarase el significado de la frase. El médico se defendió: "Pues lo pone bien clarito: no estaba muerto del todo".

lunes, 28 de enero de 2008

¿Todos los españoles somos iguales?

Ante la ley, sí -según el artículo 14 de la Constitución- “sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Está claro que esto sólo se cumple ante la ley (¿) y en el texto de la Constitución. En otras situaciones no es así; hay grandes diferencias entre unas personas y otras según su puesto en la sociedad o su nivel de influencia.

En España, a pesar de los pesares, nuestros políticos proclaman que nuestra Sanidad es de las mejores del mundo y que todos los españoles tienen acceso gratuito a ella. Ojalá fuera así. También sería bueno que los ingresos del personal sanitario fueran un poco más acordes con la realidad.

¿Quién tiene más derecho a la Sanidad Pública Española? Según la legislación vigente, los extranjeros comunitarios y no comunitarios tienen los mismos derechos a asistencia sanitaria que cualquier persona del país. La única condición que se exige es estar empadronado en el municipio español en el que se reside habitualmente. Además, todos los extranjeros tienen derecho, sin condiciones, a la asistencia pública de urgencia, así como las mujeres embarazadas y los jóvenes menores de 18 años. Los gérmenes y las células cancerosas son demócratas; para ellos todos somos iguales. En los servicios sanitarios -y en los no sanitarios- en cambio, no.

Veamos un caso sencillo. Estamos en un servicio de urgencias de un hospital público de reconocido prestigio. La lista de espera es de tres horas, y ya es bien entrada la noche. Acude un familiar muy cercano a un político de relieve, un noble, un personaje mediático o una persona muy relevante. ¿Se pondrá en la cola hasta que le llegue el turno, o saltarán todos los resortes internos y acudirán raudamente los mandatarios del hospital para que lo “cuelen”? ¿Usted sabe la respuesta? Yo sí.

Un sabio ginecólogo, que ya he mentado en otras ocasiones, decía que en medicina hay dos tipos de urgencias médicas: la real -el paciente está enfermo- y la social -el paciente es muy importante-.

sábado, 19 de enero de 2008

El dolor agudo de barriga. "¡Anda, vete a cagar!"

Una vez ya hablé sobre las tres bestias negras del pediatra: dolor recurrente de cabeza, de barriga y de piernas. La mayoría son "funcionales" es decir que muy probablemente la causa sea por pequeñas situaciones de tensión en su vida. Sin duda, el que se lleva la palma es el "dolor de barriga ", dolor recurrente por excelencia sin que interfiera en la vida normal.


Otro tema son los dolores abdominales agudos. Inmediatamente, como es un signo de alarma, los papás acuden a urgencias para descartar una apendicitis u otra trastorno agudo grave. Acaba de salir un artículo muy interesante en el J Pediatr, Diciembre 2007 explicando el motivo de acudir a urgencias por un dolor abdominal agudo. Sus conclusiones son, cuando menos, ilustrativas.


Copio y pego el resumen del trabajo: "Los autores evalúan las causas del dolor abdominal agudo en 962 niños, mayores de 4 años, que acudieron al médico durante un período de 6 meses por dolores abdominales agudos. Tras analizar los datos, observaron que un 9% de los niños acudían al médico por esta patología, de los cuales el 12% eran niñas y el 5% niños. El estreñimiento agudo o crónico era la causa más frecuente (48% de los casos). Sólo el 2% de los casos era debido a causas quirúrgicas. Se concluye que el estreñimiento es una de las principales causas del dolor abdominal agudo en niños."


Un amigo mío, divertido como el solo, cuando se enfada tiene una expresión altisonante y, ciertamente no muy elegante, pero tan bien dicha que nadie se ofende. Con su vozarrón exclama: "¡Anda, vete a cagar!". Similar a los simpatiquísimos sevillanos que te puede llamar "hijo de puta" sin ofender. Los papás han de vigilar el estreñimiento de sus hijos. Normalmente les preocupa la diarrea y mucho menos el estreñimiento. El hábito regular y una buena alimentación son esenciales para defecar a gusto. Si no van a sentarse al "trono" tendremos que llamar a mi amigo para que con su poderosa voz le hasta le haría "cagarse en los calzoncillos".

martes, 16 de octubre de 2007

Ojala los padres supieran distinguir más entre alerta y alarma

¿Por qué digo esto? En la consulta no me canso de explicar a los papás que son conceptos bastante diferentes. Cuando un niño, por ejemplo, se pone enfermo, tiene fiebre, dolor de cabeza de barriga o parece tener un retraso psicomotor es conveniente distinguir entre los síntomas de alerta y los síntomas de alarma. Cuando se confunden o no se tienen claros estos conceptos los padres se asustan van a urgencias a engrosar el volumen de gente en las salas de espera de los servicios de urgencias, exigen que se hagan análisis, radiografías, resonancias magnéticas u otras pruebas médicas cuando les parece que el niño no está bien y en realidad sólo tiene síntomas de “alerta”.

Curiosamente en inglés no se puede hacer ninguna distinción entre el término “alerta” y “alarma”, ambas se expresan como “warning”. Por eso esta palabra responde al mismo concepto, ambas entrañan la idea de una viva emoción, ocasionada por un acontecimiento imprevisto. Sin embargo, tenemos la suerte de que en español difieren fundamentalmente en cuanto a la antelación con que se nos avisa. La RAE define la alerta como situación de vigilancia o atención y la alarma como señal que avisa de un peligro inmediato.


Para aclarar la diferencia entre “alerta” y “alarma”, el ejemplo sencillo del semáforo es útil: la primera de ellas es la luz amarilla (alerta) y la segunda la luz roja (alarma). En términos militares "Al arma" significaría ir a buscar las armas, cogerlas y prepararse para actuar inmediatamente mientras que la alerta no nos indica correr o ir rápido.


En pediatría son mucho más frecuentes las situaciones de alerta que de alarma y se dan muy pocos casos, excepto en los accidentes, en que haya una alarma sin una alerta previa. LO IMPORTANTE ES VALORAR BIEN LOS SÍNTOMAS DE ALERTA ya que implican la detección y aviso para estar preparado para actuar.

La fiebre en el niño, hablar o andar más tarde, tener dolor de cabeza o de barriga, ser muy movido y muchos otros son síntomas de alerta. No hace falta correr, da tiempo a pensar, razonar, hacer un buen diagnóstico diferencial y escoger la estrategia de tratamiento más adecuada. Los casos de alerta no suelen acompañarse de más síntomas: sólo duele la cabeza o la barriga, la fiebre baja con antitérmicos pero el niño tiene "buena pinta"...

La fiebre, síntoma que más preocupa a los papás, no es más que un signo de alerta. El niño muchas veces está aceptablemente bien, responde a los antitérmicos y sigue activo. En ente caso no hay que correr a urgencias. Esperar y ver es una buena elección antes de acudir a urgencias en donde el médico de guardia es más que probable que no le encuentre nada todavía. Los cirujanos cuando sospechan una posible apendicitis dejan al niño en observación y se ponen en "expectación armada" - vigilantes pero con el bisturí a punto y bien afilado-por si es necesario intervenir.

No se alarmen, pero estén alerta.