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viernes, 18 de junio de 2010

Mi sueño de tener secretaria y chófer se ha desvanecido

Siempre he pensado que tener secretaria y chófer debe ser una gozada. Y más para mí que trabajo en el hospital en un chuchitril de unos 8-9 metros cuadrados y es desde ahí donde ha salido todo mi trabajo "intelectual".Gran parte lo que hecho como preparar charlas, clases, conferencias, escribir libros y artículos se han realizado ahí y ¡escribiendo con dos dedos!,además de miríadas de visitas/llamadas telefónicas y el resto en este ordenador, por la mañanas -el blog- o los fines de semana. Con las vacas flacas irá a peor y con la reducción del 5% del sueldo mi sueño se quedará para la reencarnación. No "me pedía" la choferesa negra (Viana Oteliño Cordón) y un Rolls blanco descapotable como el difunto Camilo José Cela sino algo más sencillito. En cambio otros, por suerte o por caradura siguen manteniendo una actividad "productiva" a costa de los demás. Transcribo el comentario que me envía mi primo escritor y periodista Antonio Otero desde Bilbao o Bilbo:


Políticos en Jet Privado.EDURNE URIARTE Día 12/06/2010 - 06.20h

La máxima aspiración de un pijo es el avión privado. Tanto se han democratizado las formas de vida, cada es más difícil distinguir un Zara de un Gucci, que no quedan símbolos de auténtica distinción. El pijo se muere por el más deseable de todos ellos, y el político que ha olvidado su labor y su representación, también. En su caso, sin asientos de cuero y sin habitación, pero jet privado, al fin y al cabo, que es como algunos políticos usan los aviones del Ejército.
No sé si el Gobierno se dignará a responder al diputado Jaime García Legaz sobre los tres Falcon que malgastaron tres ministros para ir a Bruselas a la misma hora. Pero son capaces de argumentar que se debió a la seguridad, excusa que utiliza la clase política para justificar su estilo de vida a lo Bill Gates. En general, bajo el consentimiento de la oposición que espera con ansiedad su turno en los jets.
Y cuando no hay forma de entender que los ministros no viajen en vuelos comerciales, salvo en muy específicas ocasiones. El Correo publicaba ayer que Ibarretxe gastó 20.000 euros en un avión privado dos meses antes de dejar su cargo… para dar una conferencia en Irlanda del Norte. Sobre el «conflicto», por supuesto. Inocencio Arias relataba hace unos días en su blog que De La Vega se llevó a 40 personas en un «jet» del Ejército en su último viaje a Nueva York, hoteles de lujo incluidos. Con un objetivo tan obviamente vital para el interés nacional como era participar en un seminario sobre la Transición y acudir a un concierto. En otras palabras, pasar unos días de lujo en Nueva York y hacer autopromoción a cuenta del erario público".

En Catalunya no hay crisis ya que es la comunidad autónoma con mayor número de consejerías del Estado. En cuanto a la diferencia de financiación con el País Vasco y Navarra ¿ustedes saben la verdad del porqué es de menor cuantía que esas dos comunidades? Una verdad oculta.

martes, 9 de junio de 2009

Houston, tenemos un problema

Esta frase me ha impresionado siempre. La concreción, la serenidad y la distancia a la que fue pronunciada muestra la tranquilidad de unos hombres valerosos en una situación muy comprometida. Ahora les pongo el vídeo con la reconstrucción del aterrizaje del US Airways 1549 en el río Hudson de Nueva York en el que se muestra una importante decisión de minutos y la tranquilidad con la que hablan el piloto y la torre de control. Soberbio.

Desde pequeños se ha de enseñar a los niños - y a los adultos - a tomar decisiones. Con el niño no hay riesgo de desastre pero con el adolescente sí. No hay más que ver la polémica de la interrupción del embarazo y la píldora del día después: dos parches para una decisión errónea o una actividad mal planificada de los jóvenes. Constantemente hemos de tomar la "menos mala" de las situaciones que nos presenta la vida. Con en niño es divertido que, desde pequeño, se le ofrezcan varias posibilidades y él aprenda a decidir con todas sus consecuencias. No hace falta tener un "coach"... sólo sentido común y aprender a reflexionar.

jueves, 2 de octubre de 2008

De Blériot a Rossy; cuénteselo a sus hijos o a sus nietos

Según el National Geographic hemos asistido a un hecho histórico y principio de una nueva dimensión para la vida del hombre.

El 25 de Julio de 1909 el francés Blériot sin compás ni instrumentos volando a 64 km/h y 76 metros de altura cruzó en 36 minutos el Canal de la Mancha. La importancia de esta aventura no fue tanto la velocidad ni la distancia sino el hecho de que por primera vez se pasaba sobre el agua entre dos territorios.

Yves Rossy, más conocido como FusionMan, cruzó el 26 de septiembre de 2008 el Canal de la Mancha “a bordo” de un ala impulsada por turbinas (conocida como JetWing, un ingenio volador creado por él mismo). Después desde lanzarse de un avión a 2.500 metros de altura, durante 12 minutos sobrevoló el canal, a una velocidad de 190 km/h, y aterrizó en un lugar similar al de Blériot en Dover (Inglaterra).

Esta noticia ha pasado desapercibida porque hechos como éste parecen poco importantes después de ir a la Luna o el ir y venir de astronautas a la Estación Espacial. Sin embargo es la primera vez en la historia que un hombre vuela sólo con unas alas una distancia similar. En tiempos de Blériot le hubieran dado 1000 libras esterlinas, valor del premio para el primero que realizara tal hazaña.

Sus hijos y/o nietos pueden ver este hecho que ha tardado casi 100 años en producirse.


domingo, 24 de agosto de 2008

Estoy indignado...morbo...morbo...morbo...

Escribo sin haber sufrido la pérdida de un ser querido en un accidente de aviación como el ocurrido en Barajas aunque sí en otras circunstancias muy dolorosas. Quizás por deformación profesional, como médico, me pongo"enfermo" al ver las noticias que se estan repitiendo hasta la saciedad por periódicos, radio y televisión. Comprendo que todo el mundo tiene derecho a expresar su dolor y sentimientos de la forma que mejor sea para su espíritu pero los sentimientos son privados.

Lo que hacen los medios de comunicación no tiene nombre. Es indignante. El morbo que es esa tendencia obsesiva hacia lo desagradable, lo cruel, lo prohibido preside toda la información que nos atosiga. Ha habido un accidente de aviación. Han muerto las mismas personas que en un par o tres fines de semana. Hay autobuses que vuelcan, accidentes de tráfico múltiples, desastres naturales, etc. y no hay tanta insistencia en enfrentar a los familiares con técnicos, con la compañía aérea y las autoridades.

Seamos francos. La compañía aérea no andaba bien y eso lo sabe todo el mundo. Pero los pilotos del avión no tenían intención de morir ni de provocar el accidente. Algo ha ocurrido que sólo los expertos podrán averiguar transcurrido mucho tiempo. No "se pueden exigir respuestas inmediatas" porque no las hay.

Por otro lado, quizás yo sea un bicho raro, está el tema de la identificación de las víctimas o "los restos" de las víctimas. La mayoría deben estar carbonizadas o descuartizadas. Es decir irreconocibles. Les podrá parecer una animalada lo que les digo pero estoy convencido de que no querría, por ejemplo, ver a mi esposa en condiciones tan terribles. Las largas esperas para cotejar el ADN de una parte del cuerpo humano y confirmar que un trozo "me pertenece" no me parecen nada útiles.

El apoyo psicológico me parece fundamental así como esclarecer las causas del accidente. La ayuda económica a los que se han quedado sin familia tendría que ser suficiente e inmediata. Estoy convencido de que se harán promesas rimbombantes al estilo ZP, pero luego vendrán los abogados con las rebajas...

Aunque sea al lado de una pista de despegue pondría algún recordatorio bien visible. A mí, como he señalado antes, si sé que mi familiar querido está allí ya me vale. Porque lo importante es llevarlo en el corazón.

sábado, 19 de mayo de 2007

La tecnología puede evitarme el estrés

¡Menuda chorrada!- pensarán ustedes. Si uno escucha la radio, música o ve la televisión se lo pasa bien o disfruta con sus programas preferidos. Pero ahora les cuento lo que nos ocurre a los pediatras frecuentemente y que puede sacarnos de quicio en cuestión de segundos:
Hoy he ido a dar una clase a un curso para pediatras. Entre ir volver he hecho unos 200 km en coche. Perfecto. Los organizadores me han invitado amablemente a comer en un restaurante. Perfecto. Nos han ido sirviendo los platos del menú degustación. Perfecto. Pero... en la mesa de al ladose ha sentado una familia con niños de entree 3 y 4 años. No lloraban, no: aullaban haciendo retumbar todo el restaurante. Una delicia.
Ustedes saben que hay una serie de enfermedades llamadas profesionales ocasionadas por los trastornos que pueden causar el propio trabajo. A los pediatras nos tendrían que incluir en el de la sordera traumática. El llanto de los bebés y niños puede alcanzar los 2000 dB. Se trata de un "tunning" natural impresionante. Pero ese no es el problema.
A lo largo de mi práctica médica he aprendido a estar todo el día oyendo berridos, chillidos, llantos, gritos mientras estoy en la consulta. Más de 6 horas diarias y yo tan pancho. Pero cuando voy a un lugar público me cuesta soportarlo.

Con cierta regularidad viajo a Nueva York. Cuando reservo los asientos, cruzo los dedos para que no me toque ningún niñito cerca. En general, siempre he tenido bastante suerte. Sin embargo, hace tres semanas, ¡toma! me toca uno al lado berreando de lo lindo. La consecuancia: Crisis de hipertensión, taquicardia, sudor frío y casi colapso. ¡Dios mío, no lo podré soportar...! Ni siquiera puedo escuchar las instrucciones de la azafata ni los comentarios del piloto. Y me quedan todavía seis horas por delante, ...no podré, no podré aguantar. Meditando la manera de silenciar a semejante salvaje se obró el milagro. Silencio absoluto. ¿Le habrá dado un "pasmo" al nene?. No. Su madre, inteligentísma mujer, sacó un objeto metalizado del bolso, lo abrió y el nene calló de inmediato. Era un DVD portátil. Me relajé y me puse a dormir.

Ya sé que para viajar tranquilamente en los aviones es mejor ir en Primera Clase, cosa que no me puedo permitir. Y aun así -viajando en primera- también le puede ocurrir a uno lo que le sucedió a un amigo mío que voló desde Hong Kong a Barcelona: tuvo que soportar a tres energúmenos corriendo y chillando entre el personal. Llegó hecho polvo y cabreado por el pastón que se había perdido surcando los cielos azules de la inmensidad. La otra posibilidad es comprar todos los asientos que te rodean para mantener alejadas a las fieras... Claro que existe un grave inconveniente: sigue sin haber un panel que aisle acústicamente.

Desde aquí hago una sugerencia a todas las compañías aéreas: Montar una guardería volante en los viajes de largo alcance. Si lo hacen, muchos me lo agradecerán.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Viajar con niños; de puerta a puerta

Muchos conductores tienen una tendencia enfermiza a magnificar sus logros automovilísticos. Cuando comento: "Aunque digan lo contrario, para ir de Uvas a Peras yo no tardo menos de dos horas; no sé cómo los demás llegan más rápido. Siempre me dicen que en una hora y cuarto ya están allí". Algún interlocutor me responde con cara displicente: "Pues yo, a veces, aún tardo menos". Supongo que debe estar habituado a circular como el conductor que les muestro .

Viajar con niños supone contar el "puerta a puerta". Eso lo aprendí de mi hermano mayor, residente en Bolivia, y de los muchos asiáticos que visito en mi consulta. La mayoría de la gente sólo comenta lo que tarda en coche o las horas de avión. Eso es una equivocación monumental, especialmente si se va con toda la familia. El viaje dura desde que se sale de la puerta de casa hasta que se llega a la puerta de la otra casa u hotel. Los papás saben con certeza cuál va a ser la duración del vuelo del avión. Si dura menos de lo previsto, mala pata, se ha estrellado.

El tiempo que se emplea desde salir de casa hasta el momento del despegue del avión puede ser interminable. La llegada, otro latazo. Pero no acaba aquí: Quizás haya que coger además un tren o un autobús hasta el destino final. Total un viaje entretenido, divertido y relajado. Y si se va con niños pequeños ya es la pera; llegas "como nuevo". En la foto, arriba, pueden ver a un paciente mío recién llegado de Japón haciendo terapia de relajación.


Papás, los viajes son de puerta a puerta. Otro día les contaré mi secreto para que el nene no dé el "co...azo" durante el vuelo.