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jueves, 10 de diciembre de 2009

Los "métodos" del Dr. Santi


Ayer por la tarde fui invitado amablemente por una estrella de la radio llamada Ricard Aparicio, al que conozco desde hace años, y a sus fieles colaboradores Sra. Porta y el Sr. Arandes. En la foto izquierda verán lo guapetón que está y de verdad sonríe siempre; hoy en honor a él pongo otra foto en la que se ven a los escuderos antes mentados después de recibir un premio. Que yo sepa no se van a cenar cada noche juntos tan elegantes como se les ve en este restaurante de postín.

Yo cuando voy a la radio o a la TV me lo paso bomba al ver como funcionan por dentro; como controlan tiempos, como gesticulan (en la radio), como beben o comen, les peinan, les remaquillan a medio programa sin que se note. Me invitaron para hablar de las abdominalgias, apendicitis, diarreas pero yo me fui por lo cerros de Úbeda y me temo que le destrocé el guión pero nos lo pasamos de coña. Lo curioso es que siempre hay alguien que te escucha o te ve y me lo comentan como si yo fuera un portento "le he oído por la radio" o "le vi en la tele" cuando en realidad protagonista es este caso es Ricard Aparicio, director del programa Salud y Calidad de Vida, que se emite cada tarde en Onda Rambla Punto Radio de 19 a 20 horas.

Una de las cosas que expliqué es el "Método de Dr. Santi" para curar los tres dolores crónicos más frecuentes en los niños y que son las tres bestias negras del pediatra: dolor de cabeza, de barriga y de extremidades. Mi "método" se lo hago practicar en la camilla de la consulta antes de irse a casa, para que quede bien claro, y consiste en enviar al niño con cualquiera de estos tres dolores (que ya se nota que no son importantes) a su cuarto solo, que se eche en la cama con los ojos cerrados y las manos sobre el abdomen sin ver la tele, ni oír música ni tener distracciones. Les aseguro que es un método maravilloso que no falla. Si el niño se va a la cama repetidamente quiere decir que algo tiene y hay que revisar lo que le ocurre.

Tengo otros trucos mágicos pero, como ya saben, en el mundo de la magia nadie revela sus secretos.

Versión catalana: criatures.cat

miércoles, 28 de mayo de 2008

Lactancia materna y descanso ¿incompatibles?

He aquí una "bella combinazione", dar el pecho mientras se relaja. Sin duda, un buen ejemplo. Las mamás que estén embarazadas ya pueden empezar a hacer yoga. Lo curioso de este vídeo es que para verlo en Internet has de ser mayor de edad porque podría herir la sensibilidad del espectador. ¡Soberbio!

En muchas escuelas de preparación al parto se dedican a eso: preparación al parto y no enseñan lo suficiente del recién nacido y mucho menos sobre la lactancia materna. Como mucho la referencia a estos dos aspectos es mínima. Ésa es una asignatura pendiente. Dar el pecho puede suponer un esfuerzo y descansar poco; he aquí la solución.


miércoles, 9 de mayo de 2007

Viajar con niños; de puerta a puerta

Muchos conductores tienen una tendencia enfermiza a magnificar sus logros automovilísticos. Cuando comento: "Aunque digan lo contrario, para ir de Uvas a Peras yo no tardo menos de dos horas; no sé cómo los demás llegan más rápido. Siempre me dicen que en una hora y cuarto ya están allí". Algún interlocutor me responde con cara displicente: "Pues yo, a veces, aún tardo menos". Supongo que debe estar habituado a circular como el conductor que les muestro .

Viajar con niños supone contar el "puerta a puerta". Eso lo aprendí de mi hermano mayor, residente en Bolivia, y de los muchos asiáticos que visito en mi consulta. La mayoría de la gente sólo comenta lo que tarda en coche o las horas de avión. Eso es una equivocación monumental, especialmente si se va con toda la familia. El viaje dura desde que se sale de la puerta de casa hasta que se llega a la puerta de la otra casa u hotel. Los papás saben con certeza cuál va a ser la duración del vuelo del avión. Si dura menos de lo previsto, mala pata, se ha estrellado.

El tiempo que se emplea desde salir de casa hasta el momento del despegue del avión puede ser interminable. La llegada, otro latazo. Pero no acaba aquí: Quizás haya que coger además un tren o un autobús hasta el destino final. Total un viaje entretenido, divertido y relajado. Y si se va con niños pequeños ya es la pera; llegas "como nuevo". En la foto, arriba, pueden ver a un paciente mío recién llegado de Japón haciendo terapia de relajación.


Papás, los viajes son de puerta a puerta. Otro día les contaré mi secreto para que el nene no dé el "co...azo" durante el vuelo.