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domingo, 28 de agosto de 2011

Amigdalectomía y aenoidectomía. Espectacular vídeo para informar a los papás

Sobran las palabras. Vean esta perfecta explicación de como se extirpan las amigdalas y adenoides en una producción realizada por Nucleus Medical.

martes, 21 de abril de 2009

Operar o no operar de amígdalas. That´s the question

Operar a un niño siempre es motivo de preocupación para los padres. Lo que me llama la atención es que no temen a la intervención en sí sino a "la anestesia". Cuando les recomiendo una intervención - o un especialista lo hace- siempre les explico lo siguiente para que sepan por dónde nos movemos. Yo clasifico a las operaciones en:
  1. Urgentes: los padres no pueden decidir. Hay que operara ya o el niño puede morir, por ejemplo, una apendicitis.
  2. Semi urgentes: los padres pueden buscar segundas opiniones pero tienen un tiempo limitado porque si no se realiza el órgano queda descompensado y una intervención tardía no obtendría ninguna ninguna mejora. Tal es el caso de las cardiopatías congénitas o malformaciones de riñón.
  3. Nada urgentes: no hay una fecha determinada. Se puede realizar, en teoría, más pronto o más tarde e incluso posponer durante años. Algunas de estas intervenciones mejoran algo en el organismo que a la larga se traduce en una mejor calidad de vida (fimosis, adenoides/vegetaciones, amígdalas o hernia umbilical).
Pues bien, las intervenciones a las que los padres son más remisos son sin duda la de adenoides/vegetaciones y amígdalas. Pero no tienen miedo a la operación sino a la "anestesia" y por este motivo la retrasan o se niegan a hacerla. Hay niños que da pena verlos con cara de "bobalicón" por respirar mal debido a una hipertrofia amigdalar o adenoidea.

Un fenómeno que yo ya había apreciado en la consulta es que algunos de los niños operados subían de peso e incluso se "pasaban". La causa no está clara pero son niños que durante años han hecho un sobreesfuerzo para poder respirar: la respiración es ruidosa por la noche, tienen mal aliento y sed al levantarse, duermen intranquilos cambiando de postura continuamente. En cuanto se intervienen duermen como angelitos-no roncan- y no tienen ninguna dificultad para tragar. En un estudio reciente de la revista Pediatrics unos médicos holandeses demostraban que cuando se operaban de adeno-amigdalectomía entre los 2 y 5 años se asociaban a un aumento de peso e incluso obesidad.

A muchos niños no se les mejora el paso del aire y están flacuchos, se les deforma la cara y, al crecer, pueden ser roncadores de campeonat, tener sueño durante el día, dormirse conduciendo o tener problemas cardiovasculares

miércoles, 15 de octubre de 2008

Me lo han de "operar" de vegetaciones o adenoides

En la actualidad, muchos de los adultos ya no tienen ni amígdalas ni adenoides porque fueron operados cuando eran pequeños. Sin embargo, hoy día es fácil observar que la extirpación de las adenoides y/o las amígdalas sólo se hace cuando es muy necesaria. Yo soy una de las víctimas y si un día les cuento cómo me lo hicieron, verán que es digno de un relato de torturas.

Todo el mundo sabe dónde se encuentran las amígdalas y que pueden variar mucho de tamaño. Hay niños cuyas amígdalas son muy pequeñas, y otros que sufren lo que los pediatras denominamos "hipertrofia amigdalar" (amígdalas de tamaño muy grande). Sin embargo, muchas personas no saben dónde están las famosas adenoides o vegetaciones ("carnots", en catalán) de las que tanto se oye hablar porque su extirpación todavía es una operación habitual especialmente cuando el niño padece resfriados frecuentes acompañados de otitis y pérdidas de audición. Las adenoides se hallan junto a las amígdalas pero por detrás y por encima de la campanilla. Por eso no son visibles a simple vista. Están también muy cerca de unos conductos muy populares (todo el mundo ha escuchado alguna vez su nombre) llamados "trompa de Eustaquio" que comunican la faringe con el oído. Tanto en las amígdalas como en los adenoides se forman defensas. Por eso si se extirpan precozmente y sin motivo justificado, puede favorecer que el niño sufra más infecciones respiratorias.

Cuando un niño tiene los adenoides muy grandes, suele tener problemas para respirar porque obstruyen parcialmente el paso del aire por la nariz. En algunos casos, esto puede favorecer que tenga más resfriados y especialmente afectación del oído con pérdida progresiva de la audición sin que los padres se den cuenta. Los síntomas típicos de vegetaciones grandes son: respiración bucal con la boca abierta y, a veces, aspecto de "bobalicón o atontado", respiración ruidosa nasal muy especialmente por las noches (roncan); en ocasiones, sueño intranquilo, tos al cabo de un rato de ponerse a dormir y sed por la mañana al levantarse por tener la boca seca. Por el mismo motivo, es muy característico que al levantarse tengan mal aliento (halitosis) debido al cúmulo de moco infectado.

El mejor tratamiento para unas vegetaciones muy grandes sigue siendo todavía su extirpación quirúrgica. Y el mayor miedo que sienten los padres es a la anestesia. Por eso, muchos de ellos posponen o se niegan a operar por susodicha sedación y no por la intervención en sí misma. A los progenitores siempre les digo lo mismo "hagan si confían, si lo que les dice el médico les convence, si les da tranquilidad y, lo más importante, si su "instinto" les dice que están ante un buen profesional.

domingo, 9 de marzo de 2008

Halitosis; mal aliento

Este fin de semana ha sido un tanto movido, académicamente hablando, para mí. He participado como ponente de un curso de actualización para pediatras. Se trata de un curso intensivo de cuatro días en los que los asistentes están "encerrados" en un hotel a unos 30 km de Barcelona. El programa incluye una gran cantidad de temas que son expuestos de forma breve y práctica por diferentes profesores. El que habló detrás de mí fue el conocido Dr. Eduard Estivill —amado y denostado por muchos psicólogos y papás—.

Mi tema parecía poco "estelar": mal aliento en el niño y el adolescente. El mal aliento causa gran incomodidad y malestar al que lo sufre y, en general, se gastan millones de euros en productos para combatirlo. Mucha gente atribuye el mal aliento a problemas digestivos y esto es un grave error. En el 90% de los casos, el mal olor tiene su origen en la boca donde intervienen varios elementos: las bacterias que hay en ella, los restos de comida, la cantidad y calidad de la saliva y la lengua. Sí, sí: la lengua es un factor importantísimo como desencadenante de halitosis. En su parte posterior, las papilas son más grandes y "acumulan la basura" que al ser digerida por las bacterias producen unas sustancias volátiles con olor a azufre.

La halitosis no suele se causa directa de consulta al pediatra pero sí como un comentario más de síntomas del niño. Como todo el mundo, los papás creen que el mal aliento de su hijo es debido a que "tiene el estómago sucio" cuando en realidad es consecuencia de falta de higiene bucal, respiración con la boca abierta, adenoides -vegetaciones grandes o amígdalas hipertróficas y/o crípticas. Los niños, en ocasiones, parecen tener cara de embobados, con la boca abierta, cuando están distraídos. Para resolver muchos casos de halitosis marcada en niños será necesaria la intervención del otorrino para extirpar las vegetaciones, las amígdalas o ambas.

Así que si uno de sus vástagos tiene mal aliento, el pediatra debe examinar bien la garganta y si encima tiene la respiración algo ruidosa, el diagnóstico está hecho.

jueves, 17 de mayo de 2007

Retrasos innecesarios porque los padres son "caguetas"

Los retrasos no son de la Renfe, no. Muchos niños no mejoran de su trastorno, y se alarga innecesariamente una intervención quirúrgica porque los padres temen la anestesia. "¿Hay que anestesiarlo del todo?" preguntan aterrados. Pues sí, papaítos, no le vamos a operar de adenoides (vegetaciones), amígdalas o fimosis a lo vivo. A mí sí me lo hicieron así: Sentado en una silla de una sala de curas de un famoso otorrino. ¡Qué digo!: Sentado encima de un fornido sansón que me agarraba por el cuerpo y me ponía un abrebocas (maligno aparato te abre la boca y no permite que la puedas cerrar de ninguna manera). Luego, con una aguja muy larga me pincharon las dos amígdalas con una supuesta anestesia. Poco después con una especie de aparato (sluder) parecido a los cucharas móviles de las heladerías me las arrancaron de cuajo. Todavía me acuerdo... Ahora, más mayorcito, en alguna ocasión han tenido que reparar mi maltrecho cuerpo. Te ponen unas anestesias divinas. Duermes como un pollito y te despiertas como nuevo.

Es frecuente que por debajo de los 8 años hayan muchos niños que requieran operarse de lo que podríamos considerar cirugía menor no urgente: fimosis, adenoides, drenajes en oídos, reducción de amígdalas. Los padres lo entienden pero por ese "miedo a la anestesia" posponen la intervención el máximo posible. Retrasar algunas intervenciones no benefician en nada al niño e incluso se puede perder un tiempo precioso para mejorar, por ejemplo, la audición. Tampoco es lo mismo operar a un niño de fimosis entre 4 y 6 años que a los adolescentes de entre 15 y 18. En este último caso las pasarán "canutas" con su hermoso pene retocado y casi sin poder andar por las molestias. (Ya se sabe; hace de badajo).
Hay que tener respeto a la anestesia, pero no miedo. Cada día se operan miles de personas desde prematuros a ancianos. Pocas veces ocurre nada. Y cuando ocurre se desata una alarma social injustificada. Si los muertos por accidente de coche fueran por anestesias sí que me preocuparía.