En la actualidad, muchos de los adultos ya no tienen ni amígdalas ni adenoides porque fueron operados cuando eran pequeños. Sin embargo, hoy día es fácil observar que la extirpación de las adenoides y/o las amígdalas sólo se hace cuando es muy necesaria. Yo soy una de las víctimas y si un día les cuento cómo me lo hicieron, verán que es digno de un relato de torturas.Todo el mundo sabe dónde se encuentran las amígdalas y que pueden variar mucho de tamaño. Hay niños cuyas amígdalas son muy pequeñas, y otros que sufren lo que los pediatras denominamos "hipertrofia amigdalar" (amígdalas de tamaño muy grande). Sin embargo, muchas personas no saben dónde están las famosas adenoides o vegetaciones ("carnots", en catalán) de las que tanto se oye hablar porque su extirpación todavía es una operación habitual especialmente cuando el niño padece resfriados frecuentes acompañados de otitis y pérdidas de audición. Las adenoides se hallan junto a las amígdalas pero por detrás y por encima de la campanilla. Por eso no son visibles a simple vista. Están también muy cerca de unos conductos muy populares (todo el mundo ha escuchado alguna vez su nombre) llamados "trompa de Eustaquio" que comunican la faringe con el oído. Tanto en las amígdalas como en los adenoides se forman defensas. Por eso si se extirpan precozmente y sin motivo justificado, puede favorecer que el niño sufra más infecciones respiratorias.
Cuando un niño tiene los adenoides muy grandes, suele tener problemas para respirar porque obstruyen parcialmente el paso del aire por la nariz. En algunos casos, esto puede favorecer que tenga más resfriados y especialmente afectación del oído con pérdida progresiva de la audición sin que los padres se den cuenta. Los síntomas típicos de vegetaciones grandes son: respiración bucal con la boca abierta y, a veces, aspecto de "bobalicón o atontado", respiración ruidosa nasal muy especialmente por las noches (roncan); en ocasiones, sueño intranquilo, tos al cabo de un rato de ponerse a dormir y sed por la mañana al levantarse por tener la boca seca. Por el mismo motivo, es muy característico que al levantarse tengan mal aliento (halitosis) debido al cúmulo de moco infectado.
El mejor tratamiento para unas vegetaciones muy grandes sigue siendo todavía su extirpación quirúrgica. Y el mayor miedo que sienten los padres es a la anestesia. Por eso, muchos de ellos posponen o se niegan a operar por susodicha sedación y no por la intervención en sí misma. A los progenitores siempre les digo lo mismo "hagan si confían, si lo que les dice el médico les convence, si les da tranquilidad y, lo más importante, si su "instinto" les dice que están ante un buen profesional.