Mostrando entradas con la etiqueta halitosis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta halitosis. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de febrero de 2011

¡Qué tontas! Ocho de cada diez españolas quieren sexo más de una vez por semana

Casi siete de cada diez mujeres españolas (68%) mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, pero el 80% afirma que les gustaría tenerlas con mayor regularidad.

Así se desprende del Informe europeo sobre hábitos sexuales "¿Qué quieren las mujeres?", presentado ayer y que recopila información sobre la sexualidad de 2.500 mujeres encuestadas de cinco países (Alemania, Austria, España, Portugal y Suecia), de las que 500 son españolas, todas ellas con pareja o relación estable.

!Pues hay que espabilarse, señoras! Quizás algunas son un cardo borriquero u otras puede que no tengan conocimientos o las artes suficientes de pilotaje para "elevar el aparato" correspondiente. El hombre, aparentemente o de boquilla, siempre está dispuesto a comerse lo que sea pero no puede; - eso es o que me ocurría a mi cuando era mozo y no me comía un rosco- en cambio una chica joven podría ligar con quien quiera. Así que no hay motivo de queja sino inexperiencia en estos menesteres.

Dicho esto, voy a hablar en serio. En el informe hay un dato muy llamativo: la halitosis es una barrera importantísima y el drama es que el que la tiene no suele darse cuenta como le ocurre al que huele a sudor. o al niño o que se le escapa la caca (encopresis). Nuestros malos olores corporales los toleramos  perfectamente y no nos damos cuenta de ellos. Somos capaces, hablando en plata, de tolerar el mal olor de una "cagada" nuestra y nos molesta entrar en un váter inmediatamente después de que haya defecado otra persona. De la misma forma nuestros olorosos gases rectales - vulgarmente pedos, ofenden el olfato de los demás y no al del emisor.

El problema está en cómo decirle a una persona conocida pero no amiga que su boca huele mal o sus sobacos despiden un hedor espantoso. Este hecho es habitual en el lugar de trabajo y más, cuando hay situaciones de tensión. Las personas, además, tienen una buena higiene pero probablemente necesitan más cuidados en partes de su cuerpo como la boca, las axilas o los pies. ¿Cómo lo hacemos sin que se sienta humillada? Respecto a la halitosis la causa suele estar en la boca aunque hay un aparato denominado halímetro que indica el lugar de donde procede el mal aliento. Si pulsan aquí encontrarán un artículo médico que lo explica muy bien.

domingo, 9 de marzo de 2008

Halitosis; mal aliento

Este fin de semana ha sido un tanto movido, académicamente hablando, para mí. He participado como ponente de un curso de actualización para pediatras. Se trata de un curso intensivo de cuatro días en los que los asistentes están "encerrados" en un hotel a unos 30 km de Barcelona. El programa incluye una gran cantidad de temas que son expuestos de forma breve y práctica por diferentes profesores. El que habló detrás de mí fue el conocido Dr. Eduard Estivill —amado y denostado por muchos psicólogos y papás—.

Mi tema parecía poco "estelar": mal aliento en el niño y el adolescente. El mal aliento causa gran incomodidad y malestar al que lo sufre y, en general, se gastan millones de euros en productos para combatirlo. Mucha gente atribuye el mal aliento a problemas digestivos y esto es un grave error. En el 90% de los casos, el mal olor tiene su origen en la boca donde intervienen varios elementos: las bacterias que hay en ella, los restos de comida, la cantidad y calidad de la saliva y la lengua. Sí, sí: la lengua es un factor importantísimo como desencadenante de halitosis. En su parte posterior, las papilas son más grandes y "acumulan la basura" que al ser digerida por las bacterias producen unas sustancias volátiles con olor a azufre.

La halitosis no suele se causa directa de consulta al pediatra pero sí como un comentario más de síntomas del niño. Como todo el mundo, los papás creen que el mal aliento de su hijo es debido a que "tiene el estómago sucio" cuando en realidad es consecuencia de falta de higiene bucal, respiración con la boca abierta, adenoides -vegetaciones grandes o amígdalas hipertróficas y/o crípticas. Los niños, en ocasiones, parecen tener cara de embobados, con la boca abierta, cuando están distraídos. Para resolver muchos casos de halitosis marcada en niños será necesaria la intervención del otorrino para extirpar las vegetaciones, las amígdalas o ambas.

Así que si uno de sus vástagos tiene mal aliento, el pediatra debe examinar bien la garganta y si encima tiene la respiración algo ruidosa, el diagnóstico está hecho.