Afecta la confusión y el desorden. Ni los adultos llevan una vida como la de hace sólo 10 años. Ante la avalancha de nuevos gadgets, aplicaciones y aparatos electrónicos muchos adultos se comportan como adolescentes sin control. Por ejemplo, mucha gente tiente iPad porque sus amigos lo tienen pero no lo usan. Bastantes usuarios son adictos a las novedades y cambian una reciente por la más nueva. La “adicción” a la tecnología es bastante común y, por ejemplo, un teléfono móvil que realice y reciba llamadas y sms, haga fotos y las envíe sin ninguna aplicación ya es de “gama baja”.
Las redes sociales pueden provocar desastres como las fiestas juveniles convocadas por error o la llamada “depresión Facebook”, es decir, tener pocos amigos. De la misma forma puede ser beneficioso para otras personas tímidas o que, por la distancia física, se podían ver poco. Las redes sociales han cambiado estructuras políticas y son, bien llevadas, una herramienta de control social.
Hemos cambiado de era. Estábamos en la Edad Contemporánea; ahora ya estamos en una nueva que es la Edad del Conocimiento. Podemos tener acceso a una cantidad de información impensable hace una década y estar conectados unos con otros con suma facilidad.
Todavía no está en los libros de historia pero no tardará en aparecer.
El 25 de abril de 2012 a las 19 horas en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de Barcelona (c/Casanova143) el Prof. MANUEL CRUZ HERNÁNDEZ, Catedrático de Pediatría y Profesor Emérito de la Universidad de Barcelona, dará una conferencia sobre: "Interés y preocupación social por la infancia: aportación de la cátedra y del servicio de pediatría de la Universidad de Barcelona".
El profesor Cruz ha sido mi maestro. Entré en su cátedra de interno por oposición, hice la especialidad de Pediatría, me titulé como Puericultor del Estado (hoy inexistente) y, curiosamente, también tengo el titulo de especialista en Medicina del Trabajo tanto por la Universidad de Barcelona como por la Escuela de Sanidad (sólo lo he ejercido un mes). Sería largo mencionar su extensa biografía pero él lo resolvió de una manera magistral publicando el libro "Sesenta años de pediatría inacabada" (foto) que ha entrado a formar parte de mi pequeña colección de libros antiguos de pediatría. El más veterano y joya de la corona es "Traité des maladies des enfants jusqu'a la puberté" publicado por Joseph Capuron (1767-1850) en 1820 por la Ed. Croullebois (París).
En la misma ciudad he vivido tres hechos poco relevantes para ustedes pero que a mí me han interesado. El primero es la detención de Jules Assange, periodista australiano y fundador de WikiLeaks, buscado en todo el mundo por unas supuestas violaciones en Suecia que él niega. Ha puesto en circulación unos 250.000 documentos militares y diplomáticos de EEUU. Según se va sabiendo, estos documentos son de importancia menor. Me da la impresión de que todo es un montaje y, como siempre ocurre en estas situaciones, no se sabe exactamente a quién beneficia y cuando lo hará.
De alguna forma, lo relaciono con un libro interesantísimo que me he tragado en tres días “Breve historia del sionismo” de Joan B. Culla y editado por Alianza Editorial, en el que el autor describe de forma rigurosa y desapasionada el contexto ideológico, diplomático y cultural para crear el estado judío en Palestina y cómo se desarrolla la confrontación con un nacionalismo árabe palestino tardío que dura hasta ahora. He comprendido las claves del conflicto. A raíz de este libro he pensado lo que está ocurriendo en España y creo, sinceramente, que fue una gran “cagada” -posiblemente inevitable (¿?)- crear muchas comunidades autónomas cuando, en realidad, son muy pocas las que tienen “hechos diferenciales” claros con respecto a las demás.
Y, finalmente, mi admiración por Edmund Beckett Denison (primer Barón Grimthorpe), diseñador del mecanismo del Big Ben de 5 toneladas que empezó a funcionar en 1859. Era un hombre muy brillante pero agresivo y sarcástico. Ustedes pensarán que fue un relojero destacado. Pues no, ¡era abogado en ejercicio y arquitecto! Y, por supuesto, un genio de la relojería –ya me gustaría serlo a mí.
No he conseguido encontrar una reproducción del reloj Gate Clock diseñado y patentado por el relojero Shepherd, una preciosidad y… mala suerte para mí. Es el que marca la hora para los diferentes husos horarios de la tierra (unos prefieren llamarla GMT, otros UTC y otros Zulu Time)
Sabido es por los que me siguen en este blog que mi mujer tiene un inmenso amor a los perros. En un trailer he visto la nueva película de Richard Gere sobre la historia de Hachiko y realmente parece enternecedora para los amantes de los perros. Cuando la he leído se me ha puesto la piel de gallina. A mi mujer no le gusta ir al cine pero le conseguiré la primera versión-que muestro en el videode hoy- extraída del trailer de YouTube porque intuyo que es más natural que la del afamado guaperas. Tómense tiempo y las mujeres preparen los pañuelos para reprimir sus lágrimas...
La historia la he copiado de Perros Famosos. Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la prefectura de Odate, provincia de Akita, al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco. La suerte iluminó a Hachiko cuando a los 2 meses de edad fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar situado cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba.
Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya. El perro observaba como su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba de su trabajo por la tarde. Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación Shibuya, y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho.
Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa. En Shibuya, el perro esperaba enfrente de la estación. Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera entenderlos.
A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, espera el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a aquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció.
La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso.
En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru (Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor su amigo Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko. Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón. Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor.
Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeños y los que no son tanto. El 8 de abril de cada año se conmemora a Hachiko en la plaza frente a la estación de trenes de Shibuya.
Los restos de Chuken Hachiko (en japonés el leal perro Hachiko) descansan junto a los de su amo el Dr. Eusaburo Ueno en una esquina de la sepultura de su dueño en el Cementerio de Aoyama, Minmi-Aoyama, Minato-Ku, Tokio.
Hace un tiempo des conté la historia del Caballo Azul; el "otro" hospital" basado en lo que iba a salir después. Yo ya sabía que se estaba gestando un libro escrito por Tina Parayre que acaba de ser publicado bajo el título "El caballo de Miguel. Historias extraordinarias del Hospital de San Joan de Déu". Ha saido con fuerza, con brío, llamando la atención a mucha gente y grandes periodistas como MàriusCarol, vecino de mi calle, aunque él no me conoce. Este libro es diferente.
Pero aparte de recomendarles que lean el libro yo quiero hablarles de Lady Tina. Es la jefa de los voluntarios que van al Hospital. Muchas mañanas me tomo un cortadito con ella y Lady Eugenia Carpenter. Las dos son bellísimas personas y admiro su fe en Dios y en la Iglesia. Yo fui a un colegio religioso pero nunca he creído que la Iglesia Católica sea "la verdadera". Todas son verdaderas y falsas. Lo cierto es que los jesuitas no lograron convencerme. En nombre de las religiones se han hecho y se hacen muchas barbaridades. Me gustaría conocer el budismo pero la falta de tiempo me impide profundizar en él.
Al decir todo lo anterior no me siento nada incómodo con ellas; ni ellas conmigo tampoco. Creo que nos apreciamos después de tantos años de trabajar juntos y, es más, día a día sigo admirando su fe religiosa sin que hayan logrado "darme la fe que ellas tienen".
Estoy contento. En La Vanguardia salió ayer toda una plana dedicada a ella y a los voluntarios. Por lo menos sirve de de homenaje a todas esas personas anónimas que dedican parte de sus vidas a mitigar el dolor de los demás. Y eso sólo lo pueden hacer los "elegidos", los demás somos caminantes sin camino en busca de una felicidad que no llegará nunca.
Según el NationalGeographic hemos asistido a un hecho histórico y principio de una nueva dimensión para la vida del hombre.
El 25 de Julio de 1909 el francés Blériot sin compás ni instrumentos volando a64 km/hy 76 metros de altura cruzó en 36minutos el Canal de la Mancha. La importancia de esta aventura no fue tanto la velocidad ni la distancia sino el hecho de que por primera vez se pasaba sobre el agua entre dos territorios.
YvesRossy, más conocido como FusionMan, cruzó el 26 de septiembre de 2008 el Canal de la Mancha “a bordo” de un ala impulsada por turbinas (conocida como JetWing, un ingenio volador creado por él mismo). Después desde lanzarse de un avión a 2.500 metros de altura, durante 12 minutossobrevoló el canal, a una velocidad de 190 km/h, y aterrizó en un lugar similar al de Blériot en Dover (Inglaterra).
Esta noticia ha pasado desapercibida porque hechos como éste parecen poco importantes después de ir a la Luna o el ir y venir de astronautas a la Estación Espacial. Sin embargo es la primera vez en la historia que un hombre vuela sólo con unas alas una distancia similar. En tiempos de Blériot le hubieran dado 1000 libras esterlinas, valor del premio para el primero que realizara tal hazaña.
Sus hijos y/o nietos pueden ver este hecho que ha tardado casi 100 años en producirse.
Tampoco hoy hablaré de pediatría. Dada mi afición a la monarquía no puedo resistir el poner esta divertida lección de historia de los reyes españoles hasta nuestros días. Dura 10 minutos. Ojo si están trabajando.