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sábado, 29 de enero de 2011

Me apasiona ver como los padres se dejan dominar por las rabietas de un@ mequetrefe

Las rabietas son comportamientos alterados e indeseables o arrebatos emocionales exhibidos en respuesta a deseos o necesidades insatisfechas. También se pueden referir a la incapacidad para controlar las emociones debido a la frustración o a la dificultad para expresar una necesidad o deseo particular. 

Son comportamientos naturales durante el desarrollo de la primera infancia. Los niños tienen una tendencia normal y natural a afirmar su independencia a medida que aprenden que son seres aparte de sus padres. Este deseo de control a menudo se manifiesta diciendo "no" frecuentemente y teniendo rabietas que se combinan con el hecho de que el niño puede no tener el vocabulario para expresar adecuadamente sus sentimientos.

Las rabietas finalmente son un comportamiento para llamar la atención. Una estrategia para minimizar la duración y severidad de la rabieta es ignorar el comportamiento. En tanto el niño esté seguro y no esté siendo destructivo, hecho de alejarse caminando hasta otro cuarto en la casa puede acortar el episodio debido a que ahora el drama no tiene ningún público. Algunas veces, el niño lo seguirá y continuará con la rabieta. No hable ni reaccione hasta que el comportamiento cese. Luego, serenamente discuta el asunto y ofrezca alternativas aceptables sin ceder ante su demanda.

Las rabietas generalmente comienzan entre las edad de 12 a 18 meses, empeoran entre los 2 y 3 años, luego disminuyen rápidamente hasta la edad de 4 años, después de lo cual casi no se deben volver a presentar. El hecho de estar cansado, hambriento o enfermo puede hacer que las rabietas empeoren o se vuelvan más frecuentes.

martes, 6 de enero de 2009

Trémulo, he entrado en la habitación

Trémulo y emocionado me he ido acercando a la habitación donde los Reyes Magos me tenían que haber dejado alguna cosilla. Nosotros somos tradicionales y sólo celebramos la Navidad con unas comidas "atómicas" que saben hacer mi suegra y mi cuñada tras la cuales yo entro en una larga somnolencia, no por el vino porque soy abstemio, cual pitón que se ha engullido un antílope.

Abro el resquicio de la puerta y ¡no veo nada!. Llevo las gafas, estoy despejado y la iluminación es correcta ¿qué ha ocurrido? Con lo "buenazo" que soy pensaba que algo me habría caído, pero no. Un poco enfadado pienso escribirles una reclamación parecida a la famosísima carta que hizo un niño a Santa Claus. (Para mayores de 13 años)

domingo, 20 de enero de 2008

Un problema es un problema cuando es un problema

Esta frase la aprendí de un destacado pediatra-psiquiatra de Girona. Con este juego de palabras se expresa muy bien cuando hay que actuar o no frente al comportamiento del niño o del adulto. Por casualidad, hace dos días, visité en la consulta a dos niños con un comportamiento espectacular. Los dos con rabietas descomunales que pude observar y sufrir "in situ”. En estos casos mi estrategia es que los padres salgan de fuera y me quedo con él con un semblante serio y severo, con la mirada fija y quieto como una estatua. Veo como reaccionan. En una entrada anterior ya comenté que muchos niños, durante el crecimiento, van comportándose de una forma muy diferente en casa y en la escuela. En casa han aprendido a dominar las situaciones y consiguen que todo gire alrededor de ellos convirtiéndose en unos pequeños déspotas: eligen la comida o la ropa, rechazan enérgicamente o con rabietas lo que no les gusta y frecuentemente tienen problemas a la hora de ir a dormir. En cambio, cuando están la guardería o en el colegio su comportamiento cambia radicalmente y se convierten en "niños modelo": apacibles, colaboradores y obedientes. Los padres no se lo creen: "Este niño que usted describe no es el mío".

Hay una regla muy sencilla para ayudar a distinguir cuándo el comportamiento o el desarrollo son un problema. Si el mal comportamiento ocurre en casa y no en la escuela el problema son los papás. Si en casa no hay problema y en la escuela sí, algo pasa en la escuela. Si ocurre en los dos lugares el problema lo tiene el niño; es necesario consultar a un experto.

Uno de los que vi fue apagándose su rabieta como una cerilla hasta que cesó; le pregunté si quería que entraran sus padres y entre hipos me dijo que sí. Con el otro estuve más de 10 minutos observándole: no sólo no cedió ni un milímetro sino que se empezó a golpear la cabeza contra el suelo y la puerta. Los papás me contaban que eso ocurría en todas partes y que era difícil estar y salir con él. En la escuela les avisaban reiteradamente del mal comportamiento. Este niño tenía un problema y les expliqué a sus padres que, probablemente, tenía un trastorno psiquiátrico - neurológico y hemos empezado a explorar lo que le ocurre.

jueves, 10 de enero de 2008

"Estamos en ello"

Célebre y repetida frase de los papás cuando les has dado alguna recomendación que les puede parecer "traumática, molesta, desoladora o demasiado autoritaria".

Les pongo ejemplos sencillos. Norma que doy: "el chupete hay que retirarlo antes de los 2 años" y le facilito métodos infalibles para quitárselo (ver post anterior). Visita posterior, pregunto: ¿Como ha ido lo de retirar el chupete? Respuesta: "Estamos en ello".

El estamos en ello puede servir para disculparse por no colocar al niño boca abajo cuando está despierto y evitar una plagiocefalia (¿a ver si saben lo que quiere decir?), no ponerlo a dormir solo en su cuna ya que llora, no hacerle caso cuando haga una rabieta porque le dará un "pasmo", no quitarle el biberón con su tetina a partir del año para beber leche o agua "porque el niño no sabe beber y la tira".

Esto me recuerda a una anécdota de un comerciante del país vasco que cuando le pedías una cosa y no la tenía respondía: "No se preocupe, a mi cuenta" queriendo decir que ya se encargaba de buscarlo y traerlo. Sin embargo, el "a mi cuenta" era repetitivo e ineficaz. Nunca lograbas sacarle de "su cuenta". Aquí los padres hacen algo parecido. Como he dicho antes les doy la norma de no dar el chupete y después de leer esto alguno contestará: "No se preocupe, a mi cuenta".

Esta frase tiene mucha enjundia. Por un lado muestra la buena predisposición de los padres para hacer lo que les recomiendo pero el "llanto y sufrimiento del niño" les frena y no son capaces de tener más narices.

sábado, 21 de abril de 2007

Ni Duracell, ni Varta, ni Energizer. Para pilas alcalinas, el nene de la casa. ¿porqué ocurren las rabietas?

Los papás comentan frecuentemente que si hijo/a no para. Les cuesta mantener la disciplina a pesar de su buena voluntad y paciencia. Aún así, flaquean porque son humanos. En situaciones agobiantes con su hijo, especialmente en la tarde-noche, intentan mantener el tipo pero el cansancio de la jornada es superior a sus fuerzas y rompen las normas dándole al nene lo que quiera con tal de que se calle.

Yo siempre los tranquilizo. El nene es normal. Pero hay dos diferencias fundamentales entre los papás y el nene. El nene no trabaja en todo el día, no tiene ninguna responsabilidad, y suele hacer lo que le place. Les explico, además, que por estos motivos el niño lleva las pilas cargadas a tope. Puede estar tocando las narices tantas veces como sea necesario. Las pilas no se le gastan pero las de los papás sí. Al final, los padres podrían recordar un poco el parte del final de la Guerra Civil española, con algún cambio de redactado, que su hijo escribiría así : "Derrotado el enemigo, se han conseguido los objetivos. La guerra ha terminado". Ha ganado el nene. Vean una demostración de la eficacia y duración de las pilas .