sábado, 29 de enero de 2011
Me apasiona ver como los padres se dejan dominar por las rabietas de un@ mequetrefe
martes, 6 de enero de 2009
Trémulo, he entrado en la habitación
domingo, 20 de enero de 2008
Un problema es un problema cuando es un problema
Esta frase la aprendí de un destacado pediatra-psiquiatra de Girona. Con este juego de palabras se expresa muy bien cuando hay que actuar o no frente al comportamiento del niño o del adulto. Por casualidad, hace dos días, visité en la consulta a dos niños con un comportamiento espectacular. Los dos con rabietas descomunales que pude observar y sufrir "in situ”. En estos casos mi estrategia es que los padres salgan de fuera y me quedo con él con un semblante serio y severo, con la mirada fija y quieto como una estatua. Veo como reaccionan. En una entrada anterior ya comenté que muchos niños, durante el crecimiento, van comportándose de una forma muy diferente en casa y en la escuela. En casa han aprendido a dominar las situaciones y consiguen que todo gire alrededor de ellos convirtiéndose en unos pequeños déspotas: eligen la comida o la ropa, rechazan enérgicamente o con rabietas lo que no les gusta y frecuentemente tienen problemas a la hora de ir a dormir. En cambio, cuando están la guardería o en el colegio su comportamiento cambia radicalmente y se convierten en "niños modelo": apacibles, colaboradores y obedientes. Los padres no se lo creen: "Este niño que usted describe no es el mío".
Hay una regla muy sencilla para ayudar a distinguir cuándo el comportamiento o el desarrollo son un problema. Si el mal comportamiento ocurre en casa y no en la escuela el problema son los papás. Si en casa no hay problema y en la escuela sí, algo pasa en la escuela. Si ocurre en los dos lugares el problema lo tiene el niño; es necesario consultar a un experto.
Uno de los que vi fue apagándose su rabieta como una cerilla hasta que cesó; le pregunté si quería que entraran sus padres y entre hipos me dijo que sí. Con el otro estuve más de 10 minutos observándole: no sólo no cedió ni un milímetro sino que se empezó a golpear la cabeza contra el suelo y la puerta. Los papás me contaban que eso ocurría en todas partes y que era difícil estar y salir con él. En la escuela les avisaban reiteradamente del mal comportamiento. Este niño sí tenía un problema y les expliqué a sus padres que, probablemente, tenía un trastorno psiquiátrico - neurológico y hemos empezado a explorar lo que le ocurre.
jueves, 10 de enero de 2008
"Estamos en ello"
Célebre y repetida frase de los papás cuando les has dado alguna recomendación que les puede parecer "traumática, molesta, desoladora o demasiado autoritaria".Esto me recuerda a una anécdota de un comerciante del país vasco que cuando le pedías una cosa y no la tenía respondía: "No se preocupe, a mi cuenta" queriendo decir que ya se encargaba de buscarlo y traerlo. Sin embargo, el "a mi cuenta" era repetitivo e ineficaz. Nunca lograbas sacarle de "su cuenta". Aquí los padres hacen algo parecido. Como he dicho antes les doy la norma de no dar el chupete y después de leer esto alguno contestará: "No se preocupe, a mi cuenta".
sábado, 21 de abril de 2007
Ni Duracell, ni Varta, ni Energizer. Para pilas alcalinas, el nene de la casa. ¿porqué ocurren las rabietas?
Yo siempre los tranquilizo. El nene es normal. Pero hay dos diferencias fundamentales entre los papás y el nene. El nene no trabaja en todo el día, no tiene ninguna responsabilidad, y suele hacer lo que le place. Les explico, además, que por estos motivos el niño lleva las pilas cargadas a tope. Puede estar tocando las narices tantas veces como sea necesario. Las pilas no se le gastan pero las de los papás sí. Al final, los padres podrían recordar un poco el parte del final de la Guerra Civil española, con algún cambio de redactado, que su hijo escribiría así : "Derrotado el enemigo, se han conseguido los objetivos. La guerra ha terminado". Ha ganado el nene. Vean una demostración de la eficacia y duración de las pilas .