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martes, 23 de febrero de 2010

Aprender a dialogar

Los niños a partir de los 9-10 años ya empiezan a ser presionados por su compañeros. Una de las habilidades que deben aprender es a dialogar sin enfrentamientos. El "tono dialogante" tiene más fuerza y crea más amigos -menos en la política española actual- y menos rencores. Los padres pueden enseñar a sus hijos a discrepar de sus colegas sin conflictos; lean:
  1. Es más fácil estar de acuerdo que en desacuerdo; podemos aprender mucho de las conversaciones en las que no coincidimos en nuestros puntos de vista, siempre que seamos capaces de escuchar y hablar de manera racional. Por desgracia, la mayoría o bien no nos atrevemos a mostrar nuestro desacuerdo o bien perdemos los papeles cuando las cosas no van como nos gustaría.
  2. No hay que tomarlo como algo personal (antes se decía "no te hagas mala sangre"). Si uno se enfada hay que recordar que es la idea o el concepto que defiende el amigo, tutor, maestro, compañero, padre, etc.) y no la persona la que lo provoca.
  3. Evitar despreciar las ideas y creencias de la otra persona. Si alguna vez alguien nos ha "atacado" o despreciado, observamos lo importante que es emplear un lenguaje y un comportamiento respetuoso. En vez de decir lo que estamos pensando (¡Qué estupidez!, ¡eres tonto!), es mejor aclarar: “No estoy de acuerdo con eso por esta razón…”. No caer en la tentación de gritar, utilizar el sarcasmo o hacer comentarios despectivos. Todos los demás comprenderán claramente lo que queremos decir, cómo se dice y lo bien que lo entienden.
  4. Utilizar frases en primera persona (yo) para expresar cómo uno se siente, lo que piensa y lo que quiere o necesita. Hablar del otro (tu) puede dar la impresión de que se está atacando o acorralando. Por ejemplo, decirle a un madre o a un padre "Siempre me recuerdas mis tareas los miércoles cuando sabes que tengo un montón de deberes" suena muy diferente que decir "me siento muy agobiado, porque hoy tengo muchos deberes. ¿Puedo hacer esas tareas mañana?".
  5. Escuchar la opinión y el punto de vista del otro. Escuchar bien es una manera de mostrar que se respeta y entiende lo que quiere decir la otra persona. Esto hará más probable que ella haga lo mismo. Cuando la otra persona habla, hay que tratar de no pensar por qué no se está de acuerdo o lo que se va a contestar y poner atención en lo que está diciendo. Cuando nuestro turno para hablar, repita cualquier punto importante que la otra persona haya mencionado para demostrar que se ha escuchado y oido lo que dijo. Luego, con tranquilidad, explicaremos nuestros argumentos y por qué no estámos de acuerdo.
  6. Mantener la calma. Esto es lo más importante que podemos hacer en una conversación. Desde luego, es todo un reto conservar la calma y ser razonable cuando uno está enfadado o exaltado por algo, sobre todo si la persona con la que se está hablando lo hace con poco respeto y gritando. Puede ser necesario comportarse como la persona madura que sabe llevar tranquilamente la conversación, aunque el otro sea uno de los padres.
Conclusión para padres e hijos: el respeto no sólo debe tenerse en cuenta en las conversaciones difíciles. Ser amable y considerado con los miembros de la familia, del trabajo, de la escuela y gente de la calle, nos ayudará a dominar aquellas situaciones o momentos en que no estemos de acuerdo con alguien. Eso es exactamente lo contrario de lo que nos enseñan en los muchísimos programas "telebasura". Si un niño ve eso aprende todo lo contrario de lo escrito más arriba.

miércoles, 27 de enero de 2010

Artículo 155 del Código Civil Español




Los hijos deben:

Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre


Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.

Evidentemente el punto 2, tal como va el país, pocos jóvenes pueden "contribuir" a entrar algunos dineros en casa. Y, como a veces dice el hombre del tiempo: "Empeorará". Aunque sea optimista a mí este gobierno me da la impresión de que conduce un coche sin frenos.

No sé si en otros países existe un artículo similar. Si algún amigo lector vive fuera del España y es experto en leyes, le pido que nos ilustre con su sabiduría. ¿Por qué lo pongo? La verdad es que lo he repetido en este blog y en mis conferencias por activa y por pasiva; algunos ya lo saben. Quiero hacer una pequeña reflexión: todos aprendemos por repetición ya sea en estudios, en deportes, en actividades, etc. La repetición en un martillo que va clavando la idea hasta que ya queda fija. Hasta los más hábiles y populares deportistas desde Messi, pasando por Nadal, Gasol y acabando por el "pardillo" Tiger Woods estan cada día dándole a la pelotita, sea grande o pequeña, para no perder lo aprendido.

La razón de ponerlo es recordar a los padres que hagan un póster y ya lo pongan en la cuna del recién nacido y en su dormitorio durante los años venideros.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El escándalo detrás de la puerta

En la sala de espera del pediatra siempre hay un bullicio de fondo al que nos hemos ido acostumbrando: timbres de móviles, golpes con juguetes, niños que lloran por las vacuna o por no dejarse pesar. Eso es normal hasta cierto punto. Pero cada vez más hay un ruido ensordecedor y, al acercarme y oír tras la puerta de la sala el griterío es espectacular: "¡Deja eso!", ¡No hagas eso!",¡Fuera de aquí!" seguido de gemidos, llantos o algún coscorrón.

Al entrar en mi despacho veo a una criatura tocando mis aparatos, dando volteretas o peleándose con un hermano mientras loa padres permanecen sentados a unos metros leyendo una revista, hablando por un móvil sin hablar con el niño o sin tener ninguna interacción con él. Esta actitud da una idea del interés de los padres por sus hijos. Podría preguntarles: "¿el niño siempre se comporta así? o al revés, "¿ustedes siempre se comportan así?".

Si nos damos cuenta del grado de desorden y falta de autoridad/respeto en las escuelas, en las comunidades, en las relaciones entre compañeros y entre padres e hijos, mucha gente se queja de que los niños son incontrolables -en esencia "manejan" a sus mayores- no nos podemos extrañar de que la vida familiar no se desenvuelva armoniosamente.

Este escrito es un "refrito" de James W. Sayre, pediatra de Rochester, NY, publicado en Pediatrics in Review en 1994.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Comienza el cole ¿sin uniforme y con tuteo?

La polémica está servida. Primero fué el uniforme escolar y ahora el tuteo a los profesores por parte del Defensor del Pueblo. Da la impresión que no nos acordamos de dos palabras caídas en desuso: disciplina y urbanidad. Creo sinceramente que si las recuperáramos la vida sería mucho más fácil. Copio unos textos de una web que ya les he recomendado en otras ocasiones.

Según el diccionario de la Real Academia Española la urbanidad es: Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo. El diccionario de la RAE resume, perfectamente, en cuatro términos todo lo que nos lleva a tener una mejor convivencia con los demás. Del latín urbanitas (urbanitatis) la urbanidad son una serie de pautas de comportamiento que se deben cumplir y acatar para lograr una mejor relación con las personas con las que convivimos y nos relacionamos. La urbanidad no es la imposición de estrictas normas de comportamiento totalmente inadecuadas, en su mayoría, a los tiempos actuales. Esa rigidez e intransigencia en la educación ha creado un cierto "halo" negativo a la palabra urbanidad.

Cualquier sociedad cuenta con unas normas de comportamiento, no escritas en la mayor parte de los casos, pero que sin su tutela nos haría ser un grupo de seres incivilizados que campan a sus anchas. Saber que es mejor caminar por nuestra derecha, que las cosas se piden por favor, que se da las gracias por casi todo ... y otras muchas pequeñas cosas hacen que nuestra vida sea mucho más agradable. Pero como todas las reglas, leyes o normas, no solamente es suficiente con saber que existen, sino que hay que ponerlas en práctica. A diario, en cualquier situación se puede ser cortés. No hay que desaprovechar ninguna ocasión por dos motivos: poner en práctica lo que nos han enseñado y a su vez dar un estupendo ejemplo a los que nos ven.

Las sociedades más industrializadas, por regla general, y la pérdida de muchos de los valores tradicionales hace que cada vez más las personas mayores sean marginadas e incluso, ignoradas, dando a entender su aparente inutilidad para una sociedad movida solamente por las prisas, el estrés y los valores materiales. Ellas pueden aportar experiencia, formación y cultura a los más pequeños. El cariño y el respeto suele tener un efecto "boomerang"; si no lo damos y enseñamos, es difícil que lo obtengamos en un futuro.

Algunos de los puntos clave para educar a los más pequeños de la casa pueden ser (válidas no solo para el trato con las personas mayores, sino para el trato con cualquier otra persona):
1. Hablar con respeto a todas las personas mayores, sean o no conocidos.
2. Evitar poner malas caras o hacer gestos despectivos cuando los mayores les dicen algo. Les cuentan una historia, les dicen algún halago, o simplemente les hacen un gesto amable (aunque a ellos no se lo parezca).
3. Debe reprenderles cuando hagan críticas despectivas a la espalda (viejo, chocho, tocado, pesado, etc.). Estas palabras pueden herir a la persona mayor que las escucha.
4. Recuerde que den siempre las gracias, por una propina que les han dado, por una golosina o juguete que les han comprado ... y por cualquier otra cosa. A la hora de pedir, recuerdeles también que utilicen siempre "por favor".
5. Comprensión. Hay que enseñarles a que admitan de buen grado las pequeñas manías, cabezonerías, etc. que puedan tener sus abuelos u otras personas mayores.
6. Hay que aprender a escuchar a los mayores. Da lo mismo que la historia o "batallita" la haya contado anteriormente; la felicidad que para ellos supone, en la mayor parte de los casos, tener un público entregado merece la pena. Se puede, con cierta prudencia, recordarle al narrador que esa historia ya la saben, que les cuente otra.
7. Saludar. Hay que saludar cuando nos visitan o visitamos a otras personas. No se puede pasar sin hacer un saludo como sino existieran. Lo mismo a la hora de despedirse.
8. Ayuda. En algunos casos puede que necesiten ayuda para sentarse o levantarse, llegar hasta el coche, leer una letra demasiado pequeña para ellos, tomar algo que se ha caído al suelo, etc. Hay que estar siempre dispuestos y atentos.
9. Ignorar. Ni cuando van de visita ni cuando vienen los abuelos u otras personas se puede consentir que los peques de la casa estén con la televisión o radio encendida, jugando a la consola o simplemente "desapareciendo" en cuanto hay la más mínima oportunidad. Es de mala educación "ignorar" a los invitados o "huir" de ellos. Si quiere que se vayan los pequeños debe decírselo de forma expresa: salir a jugar al jardín, iros a vuestra habitación, etc.

Si logramos que los pequeños aprendan, entre otras, estas pautas de comportamiento, les puedo asegurar, que podrán sentirse orgullosos de sus hijos en cualquier circunstancia (cosa cada vez más difícil). Un niño educado y respetuoso es un adulto tolerante y cívico en el futuro.

Yo estoy a favor del uniforme y en contra del tuteo, ¿y usted?

martes, 28 de abril de 2009

Compañeros poco sensibles

Mi amigo Sir Louis Virgule, es un pediatra de una resiliencia contrastada. Afectado hace años por un problema de la médula espinal se ve obligado a ir en silla de ruedas. Tiene un sentido del humor finísimo y cáustico; tanta coña hace que, en ocasiones, firma sus escritos en catalán como "elrodes" (el ruedas). Ha tenido que soportar y soporta la incomprensión ajena a su discapacidad para andar. El hospital proporciona unos aparcamientos dedicados a los "minusválidos" que trabajan en él. Todos sabemos que algunos, en las grandes superficies y aparcamientos callejeros, aprovechan "un momento" estos parkings para hacer "un recado" ignorando el trastorno que produce al que lo necesita en realidad. ¿Los médicos estamos sensibilizados ante esta "tontería"? Debería ser que sí pero es que no.


Esta foto está tomada desde la ventana de mi despacho del hospital, justo encima del parking reservado a minusválidos. Pueden ver el coche blanco de una doctora completamente sana en el lugar correspondiente al de mi amigo Sir Louis. Éste, al llegar, se tuvo que buscar la vida. Al lado hay una moto aparcada, también de una doctora completamente sana, justo antes de la plaza de parking de otro ·discapacitado". Hay mil sitios para ponerla, pero no; delante de un parking de inválidos "no molesta" (muchos, con bondad infinita comentan "se puede mover, no está bloqueada"). Dos doctoras capacitadas bloqueando dos parkings de compañeros "discapacitados". Soberbio.


PS. Información de la gripe porcina. La OMS ha elevado el riesgo del nivel 3 al 4, eso indica que la probabilidad de pandemia ha aumentado pero que todavía no se considera inevitable. El medicamentos recomendados para cuando se tiene la enfermedad son Relenza y Tamiflu pero ya no los encontrará en las farmacias. Los laboratorios fabricantes se han disparado en bolsa. No se fíe de las webs que ofrecen el medicamento por internet.