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sábado, 20 de abril de 2013

Comportamiento y modales de los jóvenes

Es evidente el aumento de los trastornos de comportamiento por la mejoría de la capacidad diagnóstica de los médicos; el TDAH y el autismo entre otros son dos ejemplos claros. Hago la salvedad de que algunos de estos diagnósticos son clínicos y, por tanto, tienen el riesgo de “infradiagnosticarse” o “sobrediagnosticarse”. 

Hay unos trastornos de comportamiento que yo llamo “evitables” que son debidos simplemente a una deficiente educación, a la ausencia de disciplina y a la falta de urbanidad. No sólo educan los padres y los maestros sino el entorno. La labor del maestro, tan desprestigiada es estos días, es uno de los pilares de la sociedad futura. 

Sidney Poitier en "Rebelión en las aulas". Formidable
Hemos vivido una época de “permisividad” (el niño era el rey de la casa) que por fortuna está finalizando. En mi consulta tengo letreros que recuerdan el artículo 155 del Código Civil que debería estar en todas partes. Algunos padres no tienen criterios comunes en la inculcación de los “valores clásicos” como la prudencia, la fortaleza, la paciencia, la perseverancia, la comprensión, el respeto, el optimismo, la lealtad, la obediencia, la sinceridad, la responsabilidad, la generosidad, la amistad, la sencillez, el orden, la laboriosidad, la justicia, la esperanza o el amor.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Recuperaremos la Urbanidad?

Ayer, una periodista de El Periódico me hizo una entrevista general y, le comenté la importancia de "esta asignatura pendiente", perdida con el paso de los años. Este documento le he recuperado de uno de mis múltiples ordenadores - perdonen la fardada. Los tengo en el hospital, en casa, en la consulta y dos miniportátiles de rebajas para mis robots. Seguro que ya lo puse en su día  en este blog pero no está de más repetirlo cuantas veces sea menester. A mi me educaron en un colegio religioso en el que la Urbanidad era un capítulo muy importante de la formación y ha dejado huella en mi forma de ser y actuar.

La urbanidad, consiste en saber convivir en comunidad, saber comportarse de modo correcto en cualquier ocasión para agradar a quienes nos rodean.

Principios básicos de urbanidad:
  • Respetar al otro como un otro: su carácter, su amor propio, sus opiniones, inclinaciones, caprichos, costumbres, etc., aunque las consideremos defectos. El respeto da un paso más que la tolerancia.
  • Escuchar, más que hablar: descubrir quién es el otro, qué quiere, qué piensa. No dirigirse a él como si fuera una proyección de nosotros. Hablar sin descanso es una descortesía hacia los demás, y además revela cierto egoísmo.
  • Comprender, antes que juzgar: no odiar al otro ni hablar mal de él ante otros por lo que creemos que son sus defectos. Siempre es mejor preguntarse: ¿qué hace que la persona que nos molesta actúe de la forma en qué lo hace? Así, será más fácil que comprendamos y más difícil que odiemos.
  • Pensar antes de actuar o de hablar: elegir siempre la mejor oportunidad, no ser imprudente. Evitar palabras molestas, observaciones poco delicadas, descorteses o demasiado personales.
  • Ser discreto: no hacer preguntas que nos hagan parecer excesivamente curiosos, ni divulgar los secretos que otros nos han confiado. De lo contrario, nos ganaremos que nadie confíe en nosotros.
  • Adecuar nuestra opinión a los conocimientos del otro: evitar hacer comentarios sobre historia, ciencia, cultura o arte cuando no se conoce el grado de conocimiento de las personas que escuchan.
  • Captar la situación del otro: percibir cuál es su estado anímico y, según eso, decir lo que sea apropiado.
  • Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados.
  • En cuanto a nuestra educación como padres, es lógico que para que las personas cumplan con su misión por completo, deben ser educadas desde la infancia con las más elementales reglas de urbanidad. Por eso se dice que la educación nace en la cuna. No acabo de esta de acuerdo con el lema "para educar a un niño hace falta una tribu". Por lo menos "en mis tiempos" -ya soy veterano- no hacía falta.

Normas de educación para padres:
  • Hablar en voz baja, con dulzura, calidez y seguridad ante el bebe en la cuna.
  • No discutir jamás delante del niño y mucho menos decir malas palabras.
  • Dar el ejemplo siempre, no realizar nada obsceno, no criticar, ni hablar mal de otras personas, inclusive familiares.
  • Mantener una disciplina general en todo momento, tener orden, respeto de los horarios, cumplimiento del trabajo, buena administración del dinero y buenas relaciones humanas.
  • Cenar todos los días en familia dándole el ejemplo con una buena mesa servida, buenos hábitos alimenticios y buenos modales.
  • Enseñarles a cumplir con sus deberes, desde las tareas en la escuela, hasta el cumplir con promesas y ofrecimientos a otros niños o personas. Así les enseñaremos a ser hombres y mujeres de palabra.
  • Desde bien pequeños darle el ejemplo y mostrarle que el saludo, aunque no conozcamos a la persona, es básico para dar una buena impresión siempre.
  • Hablar correctamente el idioma que tengamos.
  • Ser sociables, poder sostener una conversación con todo tipo de personas. Ser cortés ante todos.
  • Vestir apropiadamente, de acuerdo a la edad y a la ocasión.
  • Tratar de evitar discusiones en tonos alterados y bajo estados emocionales extremos. Una sonrisa junto a una disculpa, es la mejor forma de evitar altercados desagradables.
  • Respetar la puntualidad y de no poder asistir por causas inevitables, comunicarlo con tiempo.
  • Colocar un poster en la pared de la habitación del hijo con el Artículo 155 del Código Civil que reza como sigue. Los hijos deben:
1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre.            2. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.
Repito una frase anterior: Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados (es el amarás al prójimo como a ti mismo). Para finalizar pongo unos cuantos mandamientos olvidados aunque no soy creyente:

El quinto mandamiento de la ley de dios es: no matarás
El sexto mandamiento de la ley de dios es: no cometerás actos impuros
El séptimo mandamiento de la ley de dios es: no robarás
El octavo mandamiento de la ley de dios es: no dirás falso testimonio ni mentirás.
El noveno mandamiento de la ley de dios es: no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo mandamiento de la ley de dios es: no codiciarás los bienes ajenos.

Está claro que el 69 (perdón el 6 y el 9) no tienen repercusión general pero lo otros...

miércoles, 27 de enero de 2010

Artículo 155 del Código Civil Español




Los hijos deben:

Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre


Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.

Evidentemente el punto 2, tal como va el país, pocos jóvenes pueden "contribuir" a entrar algunos dineros en casa. Y, como a veces dice el hombre del tiempo: "Empeorará". Aunque sea optimista a mí este gobierno me da la impresión de que conduce un coche sin frenos.

No sé si en otros países existe un artículo similar. Si algún amigo lector vive fuera del España y es experto en leyes, le pido que nos ilustre con su sabiduría. ¿Por qué lo pongo? La verdad es que lo he repetido en este blog y en mis conferencias por activa y por pasiva; algunos ya lo saben. Quiero hacer una pequeña reflexión: todos aprendemos por repetición ya sea en estudios, en deportes, en actividades, etc. La repetición en un martillo que va clavando la idea hasta que ya queda fija. Hasta los más hábiles y populares deportistas desde Messi, pasando por Nadal, Gasol y acabando por el "pardillo" Tiger Woods estan cada día dándole a la pelotita, sea grande o pequeña, para no perder lo aprendido.

La razón de ponerlo es recordar a los padres que hagan un póster y ya lo pongan en la cuna del recién nacido y en su dormitorio durante los años venideros.

sábado, 7 de marzo de 2009

Replay

Ya publiqué lo que sigue hace tiempo. Como hay lectores nuevos con niños pequeños, les recuerdo algo que muchos ignoran. Se les puede repetir cuantas veces quieran sin riesgo de trauma psicológico, llenar su habitación de pósters con estos mensajes así como en las clases del colegio, pasillos de las escuelas, zonas de recreo, campamentos, colonias, lugares públicos o por cualquier medio de soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro:

CÓDIGO CIVIL

De las relaciones paterno-filiales

CAPÍTULO PRIMERO

Disposiciones generales






Artículo 155

Los hijos deben:
1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre.
2. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.



Así sea, amén.


domingo, 1 de febrero de 2009

Un decálogo interesante

No sé si me repito porque a estas horas de la mañana, cuando suelo escribir, me cuesta mucho repasar lo escrito hace meses. De cualquier forma es bueno, justo y necesario repetir para no olvidar. El popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias educativas y orientadoras, ha publicado un libro 'Reflexiones de un juez de menores' (Editorial Dauro) en el que inserta un 'Decálogo para formar un delincuente'. Es muy interesante, y dice así:
  1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
  4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
  7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
  8. Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.


Yo añadiría, ya lo cité en una ocasión, el artículo 155 del Código Civil que dice lo siguiente:

Los hijos deben:

  1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre.
  2. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.
Si se cumpliera el decálogo al revés y los niños aprendieran desde pequeños el artículo 155 de marras resultaría un fenómeno sociológico inconcebible hoy en día: niños educados y respetuosos que, al crecer y ganar dinero, les darían una mensualidad a sus padres. Soberbio.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Haga un poster con el artículo 155 del Código Civil

"¡Qué dice, doctor!. Yo no sé como puedo enterarme de lo que pone en ese artículo." Yo les ayudo. Vale la pena enmarcarlo desde la más tierna infancia ponerlo enfrente de su cama cuando ya sepa leer. Al levantarse irá aprendiendo sin amenazas algo que parece olvidado. No sólo olvidado sino que ocurre todo lo contrario. Atizan a sus padres y se adueñan de la casa. Cierto es que la causa es debida a un proceso largo de mala relación familiar y falta de disciplina. El resultado final es desolador.
Parece que por fin la sociedad se está dando cuenta que la AUTORIDAD es necesaria.No el AUTORITARISMO.
El artículo en cuestión dice así:
Los hijos deben:
  1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre
  2. Contribuir equitativamente, según sus posiblidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.

Como verán, no tiene desperdicio. ¿Cuántos de los llamados mileuristas que viven con sus padres contribuyen económicamente a ayudar a sus padres? Eso sí, salen, viajan, compran, consumen y viven bien.

Dirán ustedes que "estoy pasado de vueltas" o soy un retrógrado... o no.