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sábado, 2 de junio de 2012

Guías de Práctica Clínica, en busca de la perfección imposible

Las Guías de Práctica Clínica (GPC) son un conjunto de “recomendaciones desarrolladas de forma sistemática para ayudar a profesionales médicos y pacientes a tomar decisiones sobre la atención sanitaria más apropiada, y a seleccionar las opciones diagnósticas o terapéuticas más adecuadas a la hora de abordar un problema de salud o una condición clínica específica”.

Las GPC tienen la potencialidad de reducir la variabilidad y mejorar la práctica clínica pero siempre hay que recibirlas, leerla, y "metabolizarlas" con sosiego. Por ejemplo, en caso de la gastroenteritis aguda infantil (GEA), una enfermedad infantil común que se presenta en todo el mundo, cuya complicación más peligrosa es la deshidratación, hay criterios de actuación muy dispares entre países de alto nivel económico y los que están en vías de desarrollo. Una buena guía sobre la GEA debería intentar reducir los procedimientos invasivos (análisis, sueros), el número de ingresos en el hospital y reducir su estancia en él.

En un estudio reciente, se ha demostrado que en este trastorno intestinal tan frecuente, las múltiples guías internacionales tienen criterios de calidad y evidencia dispares muy  importantes:
  • no se sabe cómo evaluar de una forma fehaciente los signos y síntomas clínicos de la pérdida de líquidos y electrolitos
  • se desconocern las dosis óptimas de las soluciones orales según la gravedad de la deshidratación 
  • si hay que administrar medicamentos, cuáles son los adecuados para de la edad y gravedad del enfermo.
Creo, sinceramente, que a GPC hay que darles el valor que tienen en un momento determinado. Pueden cambiar en poco tiempo y, por desgracia, la mayoría están basadas en publicaciones en inglés. En España,  tres pediatras a los que he citado en numerosas ocasiones (JC Buñuel Álvarez, J González de Dios y P González Rodriguez), están liderando un proyecto que intenta reunir toda la información pediátrica publicada en español. Un "wikileaks" me ha chivado se denominará PediaClic. Si es así, me gusta el nombre.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Contrastes de un día

En la misma ciudad he vivido tres hechos poco relevantes para ustedes pero que a mí me han interesado. El primero es la detención de Jules Assange, periodista australiano y fundador de WikiLeaks, buscado en todo el mundo por unas supuestas violaciones en Suecia que él niega. Ha puesto en circulación unos 250.000 documentos militares y diplomáticos de EEUU. Según se va sabiendo, estos documentos son de importancia menor. Me da la impresión de que todo es un montaje y, como siempre ocurre en estas situaciones, no se sabe exactamente a quién beneficia y cuando lo hará.

De alguna forma, lo relaciono con un libro interesantísimo que me he tragado en tres días “Breve historia del sionismo” de Joan B. Culla y editado por Alianza Editorial, en el que el autor describe de forma rigurosa y desapasionada el contexto ideológico, diplomático y cultural para crear el estado judío en Palestina y cómo se desarrolla la confrontación con un nacionalismo árabe palestino tardío que dura hasta ahora. He comprendido las claves del conflicto. A raíz de este libro he pensado lo que está ocurriendo en España y creo, sinceramente, que fue una gran “cagada” -posiblemente inevitable (¿?)- crear muchas comunidades autónomas cuando, en realidad, son muy pocas las que tienen “hechos diferenciales” claros con respecto a las demás.
Y, finalmente, mi admiración por Edmund Beckett Denison (primer Barón Grimthorpe), diseñador del mecanismo del Big Ben de 5 toneladas que empezó a funcionar en 1859. Era un hombre muy brillante pero agresivo y sarcástico. Ustedes pensarán que fue un relojero destacado. Pues no, ¡era abogado en ejercicio y arquitecto! Y, por supuesto, un genio de la relojería –ya me gustaría serlo a mí.

No he conseguido encontrar una reproducción del reloj Gate Clock diseñado y patentado por el relojero Shepherd, una preciosidad y… mala suerte para mí. Es el que marca la hora para los diferentes husos horarios de la tierra (unos prefieren llamarla GMT, otros UTC y otros Zulu Time)

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Es la Psiquiatría una disciplina científica o una estafa?

¡Toma ya! menudo título.. no me digan que no se las trae. Uf, uf, uf, tela marinera...

Se inaugura la exposición
PSIQUIATRÍA: ¿SALUD O MUERTE EN VIDA?

El próximo jueves 20 de octubre a las 19,30 horas tendrá lugar en la Avenida Felipe II nº 20 de Madrid la inauguración de la exposición itinerante mundial PSIQUIATRÍA: ¿SALUD O MUERTE EN VIDA? organizada por la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos de España (CCDH) (www.ccdh.es) en la que durante dos semanas –hasta el 5 de noviembre- se podrá disfrutar de una completa exposición audiovisual de la criminal historia de la Psiquiatría con secuencias históricas poco conocidas y entrevistas a más de 160 médicos, abogados, educadores, expertos y supervivientes de la actual industria de la salud mental (hay imágenes no aptas para menores de edad).

Se trata de una exposición que ha tardado dos años en montarse en la que se denuncian las dramáticas consecuencias de la Psicocirugía, los tratamientos de choque, el internamiento forzoso, las infrahumanas condiciones de las instalaciones psiquiátricas y la injustificable administración de drogas a niños a partir de los 6 meses de edad. Su objetivo es concienciar a la sociedad de los abusos que los psiquiatras de todo el mundo están perpetrando en el ámbito de la “salud mental”. La citada asociación sostiene que detrás de las inexistentes enfermedades mentales se esconde simplemente un negocio de miles de millones de euros. 
La exposición cobra plena actualidad ahora que en España el gasto farmacéutico en drogas psiquiátricas tan iatrogénicas como inútiles se ha disparado y se siguen produciendo internamientos involuntarios forzosos tras los cuales se obliga a muchos ciudadanos a recibir tratamiento psiquiátrico en una clara violación de sus derechos fundamentales. Cabe recordar en ese sentido que son numerosas las denuncias médicas sobre las aberrantes prácticas de los psiquiatras y que existen sentencias de condena que lo demuestran. El 30 de junio de 2006, por ejemplo, el Tribunal Supremo de Alaska reconoció los peligros de los medicamentos psiquiátricos declarando: “Las drogas psicotrópicas afectan a la mente, al comportamiento, a las funciones intelectuales, a la percepción, al humor y a la emoción y son conocidas por provocar un núme ro potencialmente grande de efectos colaterales…” Añadiendo: “Dada la naturaleza y el impacto potencialmente devastador de la medicación psicotrópica (… ) mantenemos que el derecho a negarse a tomar drogas psicotrópicas es fundamental”.

Pues bien, en la actualidad hay decenas de millones de personas a las que se obliga a consumir drogas psiquiátricas, incluyendo ¡17 millones de niños! Cuando ni las llamadas enfermedades psiquiátricas ni los tratamientos que se usan hoy con quienes tienen la desgracia de ser etiquetados con una de ellas están científicamente fundamentadas.

La Psiquiatría aparece ante los ojos del ciudadano como la garante última de la salud mental de la sociedad pero la realidad es que como sistema de diagnóstico y tratamiento se ha convertido en un engranaje más de la enorme máquina de hacer dinero sustentada en la falsa idea imperante de que todo se puede arreglar con fármacos. De hecho en las últimas décadas los psiquiatras y los laboratorios farmacéuticos se han dedicado a aumentar hasta la náusea el número de “enfermedades mentales” y a asegurar que la solución está en tratarlas con fármacos sintéticos cuando ¡ni uno sólo ha demostrado jamás su eficacia!
La Comisión Ciudadana de Derechos Humanos (CCDH) denunciaría públicamente por ello que en los últimos 40 años han muerto en los hospitales psiquiátricos estadounidenses ¡más norteamericanos que en todas las guerras en las que Estados Unidos ha participado desde 1776!

“Hoy no existe comportamiento, actitud o emoción que no esté catalogada y contemplada en el Manual Diagnóstico y Estadístico para Trastornos Mentales como ‘enfermedad mental’", denuncia Juanjo Melgarejo, presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos (CCDH) en Barcelona. Añadiendo: “La propaganda psiquiátrica sobre educación infantil ha acabado engañando a los padres bienintencionados, a los maestros y a los políticos haciéndoles creer que el comportamiento normal de la niñez es una enfermedad mental y sólo con medicación el niño puede recuperar una normalidad que nunca ha perdido”. Juanjo Melgarejo terminaría declarando de forma contundente: “O la sociedad acaba con el dañino negocio de la Psiquiatría o ésta y el control farmacológico del comportamiento acaban con la libertad individual y social”.

Pueden obtener mayor información leyendo el artículo que con el título ¿Es la Psiquiatría una disciplina científica o una estafa? apareció recientemente en el nº 128 de la revista Discovery DSALUD (www.dsalud.com)

Parece extraído de un documento de Wikileaks que, por cierto, su director es la primera persona que se atreve a enfrentarse al todopoderoso Pentágono y, por ende, al poderío de EEUU.

Yo, ni quito ni pongo rey...