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miércoles, 18 de agosto de 2010

Loor a los maestros y profesores de las escuelas y colegios

El verano está tocando a su fin y la vuelta al cole es inminente. El maestro es una de las personas más importantes en la educación de su hijo. El profesor tiene una enorme influencia para que la escuela sea un lugar de aprendizaje con alegría y diariamente está pendiente todos y cada uno de los niños. Es extremadamente importante que los padres y maestros a trabajen juntos para proporcionar una buena experiencia escolar del niño. A la mayoría de los profesores les gusta colaborar con los padres y desean escuchar sus opiniones. De hecho, numerosos profesores están más motivados para enseñar a los niños con cuyos padres tienen una comunicación positiva y educada que con padres "pasotas" y poco considerados, por no decir maleducados o gilipollas.

¡Alabe al maestro que lo hace bien! Qué poco empleamos las palabras de agradecimiento a las personas cuando su trabajo lo hace bien y, en cambio, nos falta tiempo para protestar, recriminar, insultar o maltratar si no es de nuestro agrado. Los padres deben tener clara una cosa que, al parecer, muchos no entienden: el maestro es el maestro; ¡qué chorrada acaba de escribir, doctor! quizás sí, pero muchos no comprenden la importancia de esa palabra si pulsa aquí verá en un corto espacio una buena descripción. Los padres tienen derecho a participar en la educación, disentir en forma constructiva de la opinión de la escuela pero jamás deberán despreciar una profesión tan noble. La comunicación con ellos debe ser de forma regular, de manera continua, no una vez o dos veces al año. Cuando se reúna con ellos no sean pesados y lleven sus temas bien ordenados y argumentados como :
  1. Hacer una lista de los temas a hablar
  2. Agradézcanle lo que él, específicamente, ha estimulado o ayudado al niño
  3. Si tienen un problema, no generalicen e indiquen lo que les preocupa de una forma clara, concisa y educada. No sirve para nada decir: "aquí enseñan muy mal" o "los profesores son un desastre" y, en cambio, es más efectivo afirmar, por ejemplo: "Los temas de matemáticas no parecen bien adaptados para mi hijo o a él le cuesta hacerlo, ¿hay una forma en que se puedan modificar para satisfacer mejor sus necesidades?"
  4. Hablar sobre estos asuntos de una manera positiva y no amenazante
  5. Mantener el centro de la conversación en su hijo y no en las deficiencias del profesor
  6. Ofrecer ayuda al profesor cuando sea posible decidiendo con él si esta colaboración es beneficiosa para el niño
  7. Ofrezcan al profesor, si pueden, su tiempo y talento como voluntarios para actividades, redactores de textos, preparación de fiestas o sorpresas para niños desvalidos física o emocionalmente, etc.
  8. No hay que ser "pelota" del maestro. Los "pelotas" se hacen cargantes y se les pesca al vuelo
Al final del curso, todo ha acabado, las aulas están vacías y el profesor se queda solo. Poder leer una carta de agradecimiento por su labor durante el año escolar es muy confortante para los se dedican a este trabajo tan bonito pero al mismo tiempo duro y extenuante. Envíesenla.

Probablemente muchos de ustedes no han visto una película protagonizada por Sidney Poitier titulada en España "Rebelión en las aulas" (1966). Les pongo la escena final, se me pone la piel de gallina, cuando las "fieras" se han amansado, le agradecen su trabajo y él decide renunciar a un destino mejor para seguir siendo UN MAESTRO.

martes, 2 de febrero de 2010

Cuando sea mayor quiero ser profesora

Un estudio en el marco de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, ha desvelado que el 37,4% de los docentes (profesores) padece niveles de estrés altos o muy altos en el trabajo. Las principales razones son el temor a sufrir una agresión física de los alumnos (50,2%); la falta de respaldo de los padres en los problemas de disciplina escolar (49%); presenciar agresiones físicas entre los alumnos (47,91%); enseñar a personas que no valoran la educación (43,5%); e impartir clase a un número alto de alumnos (42,1%). Las profesoras tienen unos niveles de estrés más elevados que los hombres porque, además, sufren más agresiones verbales por parte de los alumnos (41,7%); los estudiantes les faltan al respeto(40,31%); y les cuesta más mantener la disciplina en el aula (40,39%). Otros problemas añadidos: alumnos que impiden el desarrollo normal de la clase casi a diario o con mucha frecuencia, haber recibido insultos alguna vez por parte de las familias, maltrato psicológico por las familias y agresiones por parientes de los estudiantes.

Cuando les pregunto a las niñas de 6 a 8 años qué quieren ser de mayores, muchísimas de ellas con la candidez que les caracteriza, responden que profesor/a. Eso indica que sus profesores son buenos y les hacen disfrutar y éstos disfrutan con los niños. Los padres no se dan cuenta de la importancia de la persona que instruye y enseña a sus vástagos; cuántos de ustedes deben recordar todavía a profesores de su época escolar. Con los adolescentes ocurre lo contrario... admiro a los profesores que trabajan en colegios en los que la disciplina y el esfuerzo no tienen ningún valor.

Soy profesor de la Universidad de Barcelona, un tanto vejestorio, pero he visto varias veces una película llamada (To Sir, with Love) "Rebelión en las aulas" (1967) protagonizada por Sydney Poitier. Si me encontrara en una situación similar no sé cual seria mi comportamiento y tampoco sé predecir un argumento en la que la protagonista fuera una profesora.

He aquí la preciosa canción que le dedican al profesor al acabar el curso después de hacerle la vida imposible.


Si les apetece comparen con una producción casera, imagino que realizada por estudiantes, con el mismo título en YouTube.

lunes, 26 de octubre de 2009

La habitación del adolescente

Paredes llenas de posters. En mi caso mi hijo mayor empapeló con gran esfuerzo y ahinco toda la habitación de "tías en pelota" picada; me quedé admirado de lo trabajador que era... para según qué. En el escritorio, revistas, mp3, DVD con canciones "chumbachumba", deberes desordenados, un móvil recargándose de tantas llamadas que ha hecho; en el suelo, una guitarra y unos altavoces "atómicos" acompañado de ropa bragas, sostenes, calzoncillos, camisetas, sudaderas dependiendo del sexo. Y muchos, aunque no lo crean, guardan su osito de peluche de cuando eran pequeños. La habitación huele a "tigre" y la cama no se hace en días ni por asomo. Los papás desesperados luchan contra esta anarquía a brazo partido pero tienen las de perder porque es "territorio comanche" o en versión moderna Afganistán; los hijos son talibanes y los padres de las "fuerzas armadas invasoras". Los papás desesperados piensan: "¿mi hijo es normal?" y si es normal "¿cuándo madurará?".

No se desesperen y mediten la frase de Lewis B.Hershey: "Un niño se convierte en adulto tres años antes de lo que piensan sus padres, y unos dos años después de lo que piensa él mismo". Si sumáramos la energía gastada en los hogares españoles discutiendo entre padres e hijos por mantener la habitación ordenada probablemente no serían necesarias las centrales nucleares. Los padres han de gastar su energía y autoridad en cosas importantes: hora de volver a casa o ir a dormir, consumo drogas, conductas de riesgo, etc.

La pregunta clave es: ¿lo que hace es una amenaza para su salud, desarrollo o madurez?. Evidentemente, la habitación desordenada y en plan "pocilga" no es ningún peligro para él/lla y por tanto los padres únicamente han de pasar por delante y cerrar la puerta para que no salga el hedor a "tigre". Él//la son responsables de su territorio y los papás, especialmente la mamá, no están para hacer de "chachas" del "nene o de la nena" sino darle la responsabilidad de limpiar su cuarto, lavar su ropa y plancharla.

Hoy por concesión magnánima del famoso fotógrafo Paco Elvira, entre los primeros del "top-ten" español, les muestro una fotografía auténtica de la habitación de una adolescente. Gracias, Paco.

P.S.: Mi hijo desempapeló en poco tiempo su cuarto. No el balde "las tías buenas" pasan de moda rápidamente.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Adolescencia: No la teman "pero, a veces se pasa algo mal"

La adolescencia es un periodo de la vida que puede resultar algo complicada, confusa y desesperante para los padres. Con frecuencia algunos desean fervientemente que su hijo/a se independice lo antes posible cuando sea capaz de ganarse la vida... cosa algo difícil en los tiempos que corren. Curiosamente a mucho padres les gusta que no se vayan de casa; a pesar de los pequeños roces de la vida diaria, prefieren eso que quedarse con el "nido vacío".

Aunque casi el 70 % de los jóvenes superan la adolescencia sin mayores problemas, casi todos lo padres han tenido o tendrán las inquietudes que se describen a continuación. la mayoría son normales y forman parte del proceso del desarrollo y maduración del adolescente. Si alteran la armonía familiar puede ser necesario consultar a un especialista.
  1. La "rebelión" del adolescente. Forma parte de su proceso de independencia; rechaza la autoridad y las opiniones de los padres. Actitud desafiante, tonos de voz altisonantes, portazos y conducta esquiva ("no me cuenta nada de lo que hace", "sólo sabe decir si o no"). Esta "sublevación"es más acusada hacia los 16 años.
  2. Pérdida de tiempo. Puede pasar horas en su cuanto "sin pegar ni sello".
  3. Variaciones en el estado de ánimo. Pasa de la euforia y actividad imparable a periodos de irritabilidad y desánimo con una rapidez asombrosa.
  4. Cansancio. Más aparente que real. "se derrumba en el sofá","le cuesta moverse", "va agotado", "es un vago" pero como haya algo interesante parece haber tomado mil Red Bulls (r).
  5. Cochino/a y desordenado/a. "Su cuarto es una leonera y parece una pocilga", "toda la ropa siempre está por el suelo", "le cuesta ducharse".
  6. Comportamientos de riesgo. Por su energía hace actividades deportivas extremas o no:"va como un loco con la moto".
  7. Experimentación con drogas. Uno aprende con error acierto. La experimentación con drogas es normal; los padres han de vigilar el consumo habitual.
  8. Actividad sexual. La información exhaustiva que tienen no es capaz de frenar los "impulsos" o las "ocasiones si te ponen a tiro". El embarazo es la mayor preocupación de los padres, más que la enfermedades de trasmisión sexual. Hablar de sexo y drogas con sinceridad y no paternalista es muy recomendable.
No se desanimen, la adolescencia "es una enfermedad" que se cura con el tiempo.