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lunes, 8 de julio de 2013

Tipos de dolores de cabeza más frecuentes

Los tipos de dolor de cabeza más frecuentes en la población infantil son la cefalea tensional y la migraña.
  • Cefalea tensional es la más frecuente. La puede desencadenar una amplia variedad de factores estresantes, tanto de tipo psicológico como físico. El dolor se suele describir: a) como una presión constante alrededor de la parte anterior o frontal y los lados de la cabeza, que se puede sentir como si se tuviera una cinta de goma apretada alrededor de la cabeza, b) como un efecto constrictor, como si te estuvieran comprimiendo o apretando la cabeza. Ambos son  sordos y molestos. Las principales diferencias existentes entre las cefaleas tensionales y las migrañas son que las primeras no suelen ir acompañadas de náuseas o vómitos, y generalmente no empeoran con la actividad física, síntomas más propios de las migrañas.
  • Migrañas, a menudo desencadenadas por factores como el estrés, la falta de sueño y la menstruación, las migrañas pueden cursar con los siguientes síntomas: • dolor pulsátil, martilleante y continuo en uno o ambos lados de la cabeza • mareo • dolor de estómago • náuseas y/o vómitos • ver puntos negros o halos • sensibilidad a la luz, al ruido y/o a los olores. La mayoría de las migrañas duran entre 30 minutos y varias horas, aunque algunas se pueden alargar hasta un par de días. 

Algunas personas que padecen migraña:
  1. Simplemente no se encuentran bien. La luz, los olores o los sonidos les pueden molestar o hacerlas encontrarse peor. A veces, si intentan continuar con sus actividades cotidianas después de que se inicie la migraña, pueden tener náuseas y vómitos. A menudo el dolor se inicia solo en un lado de la cabeza. La actividad física puede empeorar el dolor.
  2. Presentan auras, una especie de señal de aviso de que se avecina una migraña (generalmente de 10 a 30 minutos antes de que se inicie el episodio). Es posible que el aura sólo afecte a un ojo. Los síntomas más frecuentes del aura incluyen visión borrosa, ver puntos negros, líneas en zigzag, luces centelleantes u oler determinado olor.
  3. Tienen la premonición de que van a padecer migraña de horas a días antes del episodio. Esto es algo distinto al aura y se puede asociar a antojos alimentarios, sed, irritabilidad o sensación de tener una gran energía.
  4. En ocasiones,  presentan debilidad muscular, pierden el sentido de la coordinación o tropiezan.
Tomado de KidsHealth.

viernes, 23 de noviembre de 2012

La mayoría de los dolores de cabeza del niño no están relacionados con problemas visuales u oculares y desaparecen en el tiempo


El título de este esta entrada es el resultado de una investigación presentada en la American Academy of Ophthalmology (AAO) 2012 Annual Meeting por los médicos del Albany Medical Center (New York) y desmonta un mito urbano muy popular. Por lo tanto, un niño que va a la escuela y se queja de cefaleas es muy poco probable que sea por un trastorno de la visión y, por lo tanto, tampoco ha de ir al optometrista o al oftalmólogo.

Es cierto que los dolores de cabeza recurrentes se deben valorar por un pediatra. La mayoría de ellos corresponden a cefaleas de tensión así como los dolores de barriga. Las "tres bestias negras" del pediatra son los niños con dolores frecuentes de cabeza, barriga y extremidades sin ningún síntoma acompañante. Estos dolores suelen ser funcionales, sin causa orgánica, pero muy repetitivos y no interfieren en las actividades normales del niño.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Dolor de cabeza persistente en el niño después de un traumatismo craneal

Cuando un niño se queja de dolor de cabeza los padres siempre tiene tendencia a pensar lo peor. Si tiene fiebre en una meningitis y si no la tiene en un tumor. Las cefaleas es uno de los síntomas más frecuentes en el niño. A los 7 años entre el 37 y el 51% han tenido dolor de cabeza en alguna ocasión y a los 15 años entre el 57 y el 82% Como ven es muy frecuente y, además, el 70% de los niños y jóvenes tienen más de una cefalea al año.

El traumatismo craneal asusta por las posibles complicaciones como fracturas óseas o hemorragias cerebrales. La mayoría de ellos no tienen consecuencias pero un reciente estudio ha demostrado un hecho interesante. Los niños que sufren una conmoción cerebral u otra lesión cerebral traumática son más propensos a desarrollar dolores de cabeza durante el año siguiente al "porrazo". No se sabe la causa pero hasta pueden tener problemas de sueño o de concentración. El hecho es notorio porque en EEUU acuden cada año a urgencias más de medio millón de niños por un golpe en la cabeza (deportes, las caídas y los accidentes de tráfico). Después de tres meses, el 43 de cada 100 niños que sufrieron una lesión cerebral leve se quejó de dolores de cabeza. Entre los niños con lesiones cerebrales moderadas o graves, 37 de cada 100 se quejaron de dolores de cabeza.

No está claro por qué los niños con lesión cerebral leve eran más propensos a tener dolores de cabeza que los que sufrieron daños más graves. Afortunadamente, 12 meses después de una lesión cerebral, los dolores de cabeza desaparecen.

domingo, 3 de junio de 2007

¡Marchando una TAC craneal para el nene! ¡Oído barra!

Los dolores de cabeza (cefaleas) es uno de los síntomas más frecuentes en la especie humana. Si ustedes tienen animales de compañía, ¿saben si tienen cefaleas? Como no hablan, no nos enteramos. En casa, los nenes dan dolores de cabeza a sus papás, eso es seguro. Cuando crece, el niño empieza a manifestar cefaleas de manera cada vez más frecuente. El 75% de los adolescentes ya han sufrido algún episodio de cefalea. ¿Los papás les provocan dolor de cabeza? Probablemente algunos sí -por machacarlos ("rayarlos") todo el día-, pero la mayoría de ellas son producidas por la tensión nerviosa; pocas, por migraña y escasas, por tumores.
Ocurre en el día a día, que muchos niños se quejan de dolor de cabeza de forma recurrente. Los padres se acongojan y acuden a la consulta preocupados -no lo dicen, pero lo piensan: "¿tendrá un tumos cerebral?"-. Si se les insinúa la posibilidad de practicarle a su hijo una TAC craneal, se apuntan rápidamente a que se la haga. En otras ocasiones son los padres los que te sugieren hacerla. Lanzan "el torpedo subrepticio": "todos nos quedaríamos más tranquilos si se la hicieran". ¡Lo han conseguido! Una vez practicada los papás ya se quedan tranquilos por fin. Lo que ignoran es el riesgo de esta exploración.

Sin saberlo han hecho un viajecito turístico por Hiroshima o Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial tras las explosión las bombas atómicas. Para comprender lo que quiero decir, transcribo unas líneas de la web de Documentos TV, emitidas recientemente: "En la actualidad los TACs aumentan considerablemente la cantidad de radiación que reciben los pacientes. Durante los últimos años la utilización de esta prueba diagnóstica se ha incrementado de forma espectacular. Pero la gente cuando se hace un TAC no sabe realmente la cantidad de radiación ionizante a la que se está exponiendo. Un solo TAC equivale aproximadamente en radiación a la cantidad que se genera con unas cuatrocientas radiografías simples de tórax. Con dos o tres TACs el paciente puede llegar al mismo grado de exposición radiactiva que los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, personas que llegaron a desarrollar índices elevados de cáncer".

No pida que le hagan un TAC al nene para su tranquilidad. Si le duele la cabeza deje al pediatra que decida; no le presione. Tampoco le dé medicamentos. Echarse un rato a descansar cura a cualquiera. Yo estaría todo el día tumbado a la bartola, pero dicen que eso tampoco es bueno.