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viernes, 21 de mayo de 2010

Ya sabemos que somos pobres y que lo seremos mucho más

En el libro "En el búnker con Hitler", el autor Bernd Freytag von Loringhoven describe que Hitler era normal y diabólico a un tiempo, capaz de engañar a un país con las promesas.

Hitler ejercía el poder. El Führer había abandonado el ámbito vital de la política para consagrarse a las labores del mando militar. Los mapas respondían a su obsesión por el detalle y le permitían implicarse en las decisiones tácticas más insignificantes, ya que Hitler daba órdenes de desplazamientos de tropas, de ofensivas y de movimientos a escala de batallón o de compañía. Esas órdenes habían de ser comunicadas inmediatamente a los puestos de mando correspondientes para su ejecución. Este procedimiento provocaban un gran descontento en la base, entre los comandantes y la tropa. Sobre el terreno, por desgracia, los soldados pagaron con sus vidas.

“Los mapas dibujados minuciosamente, con las indicaciones de cuerpos de ejército, divisiones y otras formaciones señaladas por pequeñas banderas, alimentaban la ilusión sobre las posibilidades reales del ejército alemán. Al mirarlos, cabía pensar que esas líneas continuas correspondían a divisiones con tropas plenamente operativas. Quienes conocían la dura realidad del frente sabían que esos mapas cuidadosamente trazados no eran más que un simulacro (…). El Führer se obstinaba en realizar sus propios análisis, arrastrado por la magia de los dibujos representados en los mapas…

“Inclinado sobre la mesa de los mapas, el Führer se perdía en conjeturas, desplazaba ejércitos y divisiones que no existían y daba unas órdenes inaplicables que cada vez éramos más incapaces de transmitir”.

Ahora sean comprensivos con esta metáfora sin querer suplir a uno por otro; cambien Führer por ZP y un país perdiendo la guerra por un país en crisis.

Las declaraciones de ayer de la ministra Salgado no tienen desperdicio: en todo caso, habrá una subida fiscal "temporal" que no se llevará a cabo de manera "inminente". "No hay en este momento ninguna noticia sobre este tema" e insistió en que cualquier medida de este tipo se anunciará en el momento "oportuno" e irá dirigida a solicitar un esfuerzo de solidaridad a los que más tienen. El Consejo de Ministros de este jueves se ha dedicado a las nuevas medidas para reducir el déficit y no a la creación de un nuevo impuesto. La vicepresidenta económica insistió varias veces en que las palabras usadas por Zapatero, en las que sólo pedía un esfuerzo de solidaridad a las personas que más tienen y señalaba la necesidad de hacerlo en el "momento oportuno" y recordó que el Gobierno siempre ha procurado introducir "cierta progresividad" en todas las medidas que ha planteado, tanto en las "dolorosas decisiones" que se plantearon la semana pasada como en otras iniciativas.

sábado, 27 de junio de 2009

Mi hijo es un mentiroso

Los padres/madres a menudo se preocupan cuando su su hijo pequeño o adolescente dice mentiras. Veamos, calma ante todo. Todos hemos sido mentirosos alguna vez y hasta existe la expresión de "mentira piadosa"o "mentirijilla". Los niños pequeños (de 4 a 5 años) son fantasiosos y les encanta hacer cuentos e inventar historias de tal manera que muchas veces confunde un poco la realidad con la fantasía.

En cambio uno más mayor o un adolescente puede decir mentiras interesadas, por ejemplo: para evitar hacer algo o para negar que haya hecho algo. Ente este tipo de mentiras loa padres deben tomarlo con tranquilidad y hablar él explicándole la importancia de la verdad, la honradez y la confianza. Muchos adultos decimos: "es una persona seria"

Algunos adolescentes captan que las mentiras pueden ser aceptables en algunas situaciones, como por ejemplo, no decirle al novio/novia la razón real del rompimiento para no herir sus sentimientos. Otros mienten para proteger su vida privada o para evitar la presión psicológica de los padres, por ejemplo: negando donde ha estado con sus amigos o haciendo creer a los padres que van a un sitio cuando en realidad están en otro. Para esto, los pobres padres confiados porque su hijo lleva móvil "y me llama para decir donde está" no se dan cuenta de que les afirman que están en Colmenarejo de Arriba cuando en realidad están en Colmenarejo de Abajo o que están en casa de un amigo cuando en realidad está echando un "polvete" con la novia. En resumen, los despistan como bellacos...

La mentira sistemática puede ser un síntoma de "alerta" no de "alarma" de problemas emocionales. Algunos niños ya que algunos aun sabiendo la diferencia entre la verdad y la mentira, elaboran historias increíbles que parecen verdaderas. Estos niños o adolescentes suelen relatar este tipo de historias toda clase de detalles fabulosos para mantener la admiración de los demás hacia él. Las mentiras-historias les hace populares entre los demás. Otros, en cambio, siendo "buenas personas" dicen mentiras para que los padres, maestros y amigos estén contentos. No tienen malicia pero la mentira repetida se puede convertir en un engaño continuo. Finalmente, están los "perversos" que usan la mentira para aprovecharse de los demás o para esconder problemas serios; esto es típico en el adolescente con la negación continua de tener problemas con el alcohol o drogas, ocultar donde ha estado, decir lo que estaba haciendo o no aclarar en que gasta su dinero.

Qué hacer si el niño o el adolescente mienten:

Los padres son el modelo de mayor importancia para los hijos. Ante las mentiras han de hablar con seriedad con su hijo de:
  • la diferencia entre la fantasía y la realidad, la mentira y la verdad
  • la importancia de la honradez en el hogar y en la comunidad
  • las alternativas a mentir.
Si la situación no mejora y el niño o el adolescente no dejan de mentir será necesario pedir consejo a un especialista en psicología o psiquiatría para evitar problemas en el futuro. En la fotografía pueden observar a un conocido personaje una de cuyas "virtudes" es decirlas por televisión y en reuniones sin sonrojo. ¿Se le podría llamar "mentiroso mayor del Reino"?

viernes, 29 de febrero de 2008

"Échame una vacunilla"

Como con los papás, con lo hijos hay de todo en la viña del Señor. A partir de los dos años ya suelen venir contentos a verme porque ha pasado la época de las vacunaciones. Desde los dos meses de edad hasta entonces, les parezco un comado peliculero que les dispara dardos sin piedad. Claro, a esas edades algunos no quieren verme ni en pintura. Es más, la nariz de payaso que me pongo para hacer "magia potagia" les asusta más. Sé que no soy agraciado; como mucho de joven me parecía a Jean Paul Belmondo. Eso me decían y mi esposa se lo creía; como mucho he sido un hombre "interesante", esto es, un hombre no agraciado con algunas cualidades.

Cuando son más mayores, ya no temen al Dr. Santi. Vienen contentos a la consulta, entre otras razones, porque, mal está el decirlo, tengo una consulta "atómica" que está invadida de juguetes. Hace poco visite a un niño saleroso, divertido, locuaz con un verbo que daría sopas con honda a ZP y Rajoy en los mejores momentos de sus aburridas acusaciones del debate (ahora que todos los diarios puntúan, yo hubiera puesto un 0-0). Le tenía que vacunar así que monté toda la parafernalia de la "magia potagia". Ni corto ni perezoso, se arremangó y me dijo: "No te preocupes, ya me puedes echar la vacunilla". Soberbio.

Me olvidaba, la caricatura es obra de Paco Guzmán.