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sábado, 1 de agosto de 2009

Récord Guiness de no "obrar"

Algunos padres y familiares de un bebé recién nacido tienen una verdadera obsesión por las cacas del renacuajo. El número de deposiciones cuando la lactancia materna está plenamente establecido puede oscilar desde 7 deposiciones/día hasta 1 cada dos semanas ¡dos semanas! Esto no es habitual pero no excepcional. Hace pocos días vino un bebé que hacía las deposiciones cada 14 días sin ningún tipo de molestias y con un estado de salud excelente. Esta mamá, experta en estas lides y seguidora de mis consejos, no estaba preocupada porque sabía que eso es normal.

Los obsesos de las heces ya le hubieran puesto supositorios, la hoja de perejil, la punta de un termómetro, masajes en la barriga, posturas de flexión de piernas y algún ritual extraño para conseguir estimular el reflejo de la defecación. Este bebé no precisaba de esas artimañas; sus deposiciones eran las típicas de su edad parecidas a la mostaza de Dijon. Éstas son amarillentas y granulosas y bastante líquidas pero no son diarrea. Hay expresiones divertidas para referirse a las cacas en su tipo y frecuencia:
  1. No "obra" significa que va estreñido
  2. Ya "moldea" después de tener una diarrea es "muy buena señal" de que las heces ya son más compactas
Vuelvo a insistir que el bebé tiene un tubo digestivo inmaduro y y con menos fuerza para expulsar las heces. Igualito que los adultos necesitan ayudarse de la "prensa abdominal" para "obrar" si van estreñidos, el recién nacido también la emplea poniéndose rojo como un tomate aunque después sale una deposición liquida. Al ponerse tan colorado los que le observan "sufren" al verlo tan congestionado, ¿le dará un colapso?

    sábado, 16 de febrero de 2008

    Récord Guiness de chupetes

    Reconozco que el chupete es un instrumento mágico y bien diseñado. Durante décadas, ha mantenido la misma forma y sólo recientemente las casas comerciales se pelean para mostrarnos que la virguería de su chupete es mejor que el de la otra firma: con forma anatómica o de gota, material de caucho-silicona, diseño con escudo-compacto y mil detalles más. Pero en el fondo todo sigue igual.

    En un programa de TV, creo que catalana, salió un catedrático hablando sobre pequeños inventos que no han podido ser superados en su diseño con en paso del tiempo, como es el caso del simple clip para sujetar papeles o la pinza de colgar la ropa.

    Pues hablando del chupete, ayer vino a mi consulta un matrimonio simpatiquísimo de Andorra. Muchos de mis pacientes saben que intento por todos los medios que los padres le retiren al niño el chupete lo antes posible, ya que deforma la boca y favorece las infecciones de oído a partir de los 2 años. Se debería retirar ya al año pero muchos papás se ven incapaces de hacerlo, incluso pasados los tres años. Pues bien, durante la consulta decidimos contar cuántos chupetes tenía su pequeño en su casa. La suma total fue de 24. Estaban repartidos por todas las habitaciones, por las casas de los abuelos y hasta en las puertas de los coches. Lloraba y ¡zas! chupete al canto.

    No sé si alguno de los lectores ha llegado a acumular también tal tesoro chupeteril. Si lo ha hecho, llegará a superar este Guinnes actual.