Yo también sé cuando entro y no cuando salgo. No me importa estar el tiempo que haga falta. Pero hay familias que no pueden o no saben esperar. Enfin, cada uno ha de escoger lo que más le conviene. A mí, que se vayan porque no se pueden esperar, no me duele. La mayoría de los "fugados" o que hacen "trasvase" son LTS (muchos ya conocen esta magnífica clasificación).
Curiosamente, muchísimas veces ocurre lo contrario. Una vez visitados los niños no se quieren; a unos les gusta mi pequeño zoo que tendo en la recepción y otros vuelven a la sala de espera donde tengo, además de muchos juguetes, una cuádriga de caballos que ya los quisiera para sí Ben-Hur. En la foto ven a Pedro, un paciente mío, orgulloso delante de la jirafa, elefante, cocodrilo y gorila... antes de entrar en mi despacho. Una vez dentro si toca el grito de guerra "¡carretera!" ya "no me está tan amigo"...