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viernes, 16 de diciembre de 2011

Resumen de una entrevista en la revista MIA. DESCALZOS EN CASA, ¿LES DEJAMOS?

Me propusieron un mini-debate para la revista MIA. Yo en "contra" de los zapatos en niños pequeños y otro profesional, podólogo, al que desconozco, a favor de ellos. Ignoro si ya ha salido publicada. En síntesis, mi intervención se resume en: “El zapato es para proteger y decorar”.

El zapato no es esencial para la formación del pie del niño. Cuando comienzan a gatear y a andar se les pone el zapato para proteger, pero no para formar el pie, ni el tobillo. El calzado está para proteger el pie de golpes e infecciones por eso el niño cuando llega a casa se puede descalzar con total libertad. Es más, yo defiendo que lo hagan. Se les puede poner zapatillas o calcetines antideslizantes para que estén más cómodos porque a lo mejor la sensación de frío les puede incomodar, pero los niños no se resfrían más por estar descalzos. Un especialista afirmaba "si en casa no le pone guantes tampoco le ha de poner zapatos".

No hay ningún motivo para pensar que por llevar zapatos van a evitar problemas como el pie plano. Las plantillas sirven para corregir el pie plano pero no lo curan. Es como las gafas, que con ellas ves mejor pero no te curan el problema de visión que tengas. El pie no se desarrolla mejor porque vaya sujeto, por eso el calzado ha cambiado mucho del que yo usaba en mi época cuando era pequeño, que era muy rígido, con cordones muy altos y la suela muy dura. Era cuando se pensaba que la plantilla corregía y ayudaba a formar el arco plantar pero hoy en día se sabe que esto no es así, que en la gran mayoría de los casos el arco se forma solo, a medida que el niño va creciendo y la musculatura y los ligamentos se van endureciendo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Pies planos en el niño pequeño. Una preocupación innecesaria

¿Cuál es el mejor tratamiento de pie plano de un niño pequeño? Muchos padres y abuelos creen que el niño necesita zapatos especiales cuando empieza a caminar o en los primeros años de la vida. La mayoría recuerdan que ellos llevaban unas botas “reforzadas” con cordones con tacón y la vigilancia del pié era mucho más exhaustiva que ahora. Cantidad de niños llevaron plantillas innecesariamente –entre ellos un servidor, y la visita a la ortopedia no era rara. Las cosas han cambiado.

Los pies planos son aquellos en los que se pierde el arco plantar, de modo que al caminar, apoyan toda la planta en el suelo, a diferencia de lo que se considera "normal", que es apoyarse en tres puntos: la punta (cerca de los dedos), el talón y el borde externo. Los pies planos rígidos, es decir, aquellos que no se corrigen colocando al niño de puntillas o los que producen dolor, deben considerarse anormales.

Casi todos los niños nacen con los pies planos y el arco plantar se va formando progresivamente conforme va creciendo el niño y se va fortaleciendo la musculatura de esa zona. En los niños más pequeños se debe a la existencia de un depósito de grasa a ese nivel y a la laxitud de los ligamentos. Todos los niños pequeños son muy elásticos. Hasta los 6 años puede ser normal que no exista “puente” cuando el pie está apoyado en el suelo y visto desde detrás el talón se suele desviar un poco hacia fuera. Si al niño se le pide que se ponga de puntillas es muy fácil ver como se recupera la forma del puente y el talón se rectifica colocándose en la forma adecuada. A este tipo de pié –el habitual en la mayoría de los niños pequeños- se denomina “pie plano laxo o flexible o valgo”, es más rechoncho y no debe considerarse un problema ni requieren. Además, suele coincidir con el “genu valgo” fisiológico, es decir, la forma en X –juntan las rodillas y separan los pies- de las extremidades inferiores, típica de los niños pequeños.

Sabemos que incluso en niños mayores, los pies planos “verdaderos” usualmente no causan ningún problema. Los pies laxos no suelen representar un impedimento de ningún tipo y no favorecen que el niño sea más torpe o se caiga con más facilidad. Los tratamientos como cuñas, tacones especiales, y plantillas sólo sirven para que el zapato no se desgaste irregularmente. Hoy podemos decir que “están contraindicados” salvo excepciones ya que el niño necesita tiempo para desarrollar su propio “puente”. Según el cirujano ortopédico Dr. John Stanton: “Los pies planos son un ejemplo de las variaciones normales del cuerpo y no interfieren con la actividad física. Algunos de los corredores más rápidos del planeta, también tienen los pies más planos del mundo”.

martes, 23 de diciembre de 2008

Mito y negocio: los pies planos

El pié plano valgo o flexible es una característica del niño pequeño de tal forma que no tiene arco plantar cuando se pone de pié. En el bebé se nota mucho cuando empieza a nadar porque, además, tiene una almohadilla de grasa en la planta del pié como en el que ven en la primera foto.

El pié plano flexible es una variación de la normalidad en el niño que puede persistir incluso hasta la edad adulta. El arco plantar se va formando durante los primeros años de la vida. Hacia los 6 años algunos ya lo tienen formado pero otros no: siguen teniendo el pié plano valgo sin ningún tipo de molestia pudiendo realizar todo tipo de actividades. ¿A qué es debido? Pues simplemente a que el niño tiene los ligamentos más flexibles pero no tienen ningún defecto en la estructura de los huesos del pié. Para distinguir si un niño tiene un pié plano valgo (normal) y otro verdadero basta con hacer una sencilla maniobra como muestra la segunda foto. Al ponerse de puntillas se forma el arco plantar y desaparece el pié plano.

Nuestros ancestros y la mitología pediátrica han hecho creer que las plantillas son necesarias desde pequeños para favorecer la formación del pié. Craso error. Las plantillas no sirven para nada. Doctor, ¿está usted chalado? No, por el momento. Las plantillas son el equivalente a unas gafas; si uno está bien no sirven para nada y si está mal corrige el defecto pero no lo cura. hace años las plantillas fueron un negocio floreciente en la ortopedia española. Muchos médicos recetaban plantillas a diestro y siniestro recibiendo una pequeña comisión de la ortopedia fabricante de las plantillas. Eso pasó a la historia y actualmente la "fiebre plantillar" ha desaparecido y los padres están más tranquilos con los pies de sus vástagos.

Si con el crecimiento el niño muestra alguna molestia en el pié se debe consultar a un buen especialista de ortopedia infantil.