
Es un parásito microscópico, no visible a simple vista, llamado "
GIARDIA LAMBLIA" que infecta con frecuencia a niños que asisten a la guardería o a un colegio preescolar. También puede afectar a los adultos. Se contagia a través del agua, los alimentos u objetos contaminados por los quistes o huevos de dicho parásito, los cuales pueden sobrevivir varios días en el ambiente. En las guarderías o en los familiares de una persona afectada puede diseminarse mediante las manos, juguetes, o superficies contaminadas (muebles, alfombras, bañeras, etc.).
En muchos casos, sobretodo en adultos y niños mayores, la infección puede pasar desapercibida -casi en un 50% de los casos- porque no muestran ningún síntoma. En cambio, los niños pequeños suele hacer deposiciones pastosas o diarrea, muy malolientes e irregulares (uno o varios días pueden ser normales y otros, diarreicas). También pueden presentar pérdida de apetito y de peso así como distensión abdominal. Algunas veces pueden tener vómitos. Los niños
mayorcitos, en lugar de manifestar estos síntomas descritos, pueden padecer dolores abdominales reiterados. La inflamación producida en el intestino produce una intolerancia a la lactosa (un componente de la leche) causando una mala digestión de la leche y sus derivados.
El diagnóstico se hace examinando las heces en un laboratorio, pero en muchas ocasiones el examen sale negativo, aunque el niño esté contagiado. Esto es debido a que la "
lamblia" es un parásito que se adhiere con fuerza a la pared intestinal por lo que sólo se detectan en las heces aquellos que se han desprendido. Por consiguiente, el análisis dará negativo si en el momento de recoger las muestras coincide que no se ha desprendido ninguno. Como mínimo se recomienda analizar las heces de tres días diferentes. Si hay que realizar un análisis de heces, lo más recomendable es ponerse en contacto con el laboratorio para que dé las instrucciones oportunas para recoger, guardar y transportar las muestras. Si el pediatra lo considera conveniente, quizás sea necesario analizar las deposiciones de todos los miembros de la familia por si hay posibilidades de
reinfección en la propia casa. Del mismo modo en la guardería pueden recomendar hacerle un análisis de las deposiciones si se sospecha un brote infeccioso.
El tratamiento se basa en dos apartados: Hacer al niño una dieta sin lactosa (exenta de leche y sus derivados) de uno a tres meses y administrar un medicamento muy efectivo frente a las
lamblias que debe recomendar el médico.
Generalmente, se recomienda que no asista a clases o a la guardería si presenta diarreas u otros síntomas. La vuelta a la escuela se hará cuando haya mejorado o se haya comprobado que no elimina quistes por las heces.