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jueves, 17 de mayo de 2012

Diarrea crónica al año y medio

En un rincón de un ordenador, a punto de ser cedido a un tercero, trasteé con Google Desktop y me encontré con un montón de preguntas que me enviaban los padres a una revista, hace ya unos cuatro años. Me ha parecido interesante reproducirlas.

¿Qué podría producir una diarrea crónica en mi bebé de 18 meses?
http://goo.gl/Kc1Ti
Primero tendría que saber que entienden los papás por diarrea crónica ya que los médicos tampoco están muy de acuerdo en su definición. Respecto a las diarreas se definen como el aumento del contenido líquido, que se traduce en mayor volumen y frecuencia de la deposición. Para los papás podría ser el es el aumento del número de pañales al día. Se habla de diarrea aguda cuando dura menos de siete días; de diarrea prolongada, cuando supera los 14 días; y de diarrea crónica, cuando se prolonga más de un mes. Entre los 7 y los 14 días, es una una intermedia. No sé cuanto tiempo lleva su hijo con diarrea pero las causas más frecuentes a esta edad son: la diarrea crónica inespecífica, la infección por un parásito llamado Giardia Lamblia y la enfermedad celíaca. Hay otras causas como son infecciones por otros parásitos o bacterias, la diarrea por antibióticos, las alergias alimentarias o la intolerancia a la lactosa y otros azúcares.

El diagnóstico más difícil de aceptar por los padres es al de diarrea crónica inespecífica (DCI) ya que todas las exploraciones son normales, el niño está perfecto, sube de peso pero hace diarrea continua o intermitente y no necesita tratamiento.

P.S.
Según un protocolo de la Asociación Española de Pediatría, la DCI se caracteriza por presentar heces líquidas o semilíquidas, alternando con otras más normales, con frecuentes restos de alimentos visibles. Las deposiciones tienen una frecuencia de 3-7 al día y no suelen producirse durante el sueño. Aunque es motivo de preocupación frecuente de los padres, el cuadro clínico no se acompaña de alteración de la curva ponderal, ni suele presentar vómitos, distensión abdominal o anorexia. El tránsito acelerado es la base de este cuadro, y este tránsito aumenta en niños que toman dietas con exceso de hidratos de carbono simples (zumos especialmente) y dieta pobre en grasas.

martes, 5 de junio de 2007

Un rollo sobre las "lamblias". Vale la pena saber de ellas

Es un parásito microscópico, no visible a simple vista, llamado "GIARDIA LAMBLIA" que infecta con frecuencia a niños que asisten a la guardería o a un colegio preescolar. También puede afectar a los adultos. Se contagia a través del agua, los alimentos u objetos contaminados por los quistes o huevos de dicho parásito, los cuales pueden sobrevivir varios días en el ambiente. En las guarderías o en los familiares de una persona afectada puede diseminarse mediante las manos, juguetes, o superficies contaminadas (muebles, alfombras, bañeras, etc.).

En muchos casos, sobretodo en adultos y niños mayores, la infección puede pasar desapercibida -casi en un 50% de los casos- porque no muestran ningún síntoma. En cambio, los niños pequeños suele hacer deposiciones pastosas o diarrea, muy malolientes e irregulares (uno o varios días pueden ser normales y otros, diarreicas). También pueden presentar pérdida de apetito y de peso así como distensión abdominal. Algunas veces pueden tener vómitos. Los niños mayorcitos, en lugar de manifestar estos síntomas descritos, pueden padecer dolores abdominales reiterados. La inflamación producida en el intestino produce una intolerancia a la lactosa (un componente de la leche) causando una mala digestión de la leche y sus derivados.

El diagnóstico se hace examinando las heces en un laboratorio, pero en muchas ocasiones el examen sale negativo, aunque el niño esté contagiado. Esto es debido a que la "lamblia" es un parásito que se adhiere con fuerza a la pared intestinal por lo que sólo se detectan en las heces aquellos que se han desprendido. Por consiguiente, el análisis dará negativo si en el momento de recoger las muestras coincide que no se ha desprendido ninguno. Como mínimo se recomienda analizar las heces de tres días diferentes. Si hay que realizar un análisis de heces, lo más recomendable es ponerse en contacto con el laboratorio para que dé las instrucciones oportunas para recoger, guardar y transportar las muestras. Si el pediatra lo considera conveniente, quizás sea necesario analizar las deposiciones de todos los miembros de la familia por si hay posibilidades de reinfección en la propia casa. Del mismo modo en la guardería pueden recomendar hacerle un análisis de las deposiciones si se sospecha un brote infeccioso.

El tratamiento se basa en dos apartados: Hacer al niño una dieta sin lactosa (exenta de leche y sus derivados) de uno a tres meses y administrar un medicamento muy efectivo frente a las lamblias que debe recomendar el médico.

Generalmente, se recomienda que no asista a clases o a la guardería si presenta diarreas u otros síntomas. La vuelta a la escuela se hará cuando haya mejorado o se haya comprobado que no elimina quistes por las heces.