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viernes, 5 de septiembre de 2008

Concedo el título nobiliario de CATETO MAYOR de la Comunidad de Madrid

A raíz del accidente de aviación de Barajas y al pasar yo en coche por San Sebastián de los Reyes, me llamó la atención sobremanera el Hospital Infanta Sofía. Primero no caí pero luego pensé ¿quién es la infanta Sofía? —con la monarquía siempre me lío un poco—. Recurrí a Google para recabar datos de las cualidades personales destacadas de dicha Infanta que han hecho que pase a formar parte de la historia de la Sanidad Española.

¡Oh, sorpresa! Atónito, emocionado y con lágrimas en mis ojos, he averiguado que es la 2ª hija de nuestro esforzado príncipe Felipe, trabajador donde los haya, y de su esposa Letizia. Pero no sólo eso; casi me da una crisis cardíaca al ver la clarividencia del responsable o responsables sanitarios madrileños que han "bautizado" tres nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid con los siguientes nombres: Hospital Infanta Sofía —ya mencionado,— Hospital Infanta Leonor (copio de El Mundo. El 31 de Octubre de 2005 nace la Infanta Leonor. Como homenaje la Comunidad de Madrid, el nuevo Hospital de Vallecas toma su nombre: Hospital Infanta Leonor) y Hospital Infanta Cristina.

Eso demuestra que el responsable no ha encontrado a nadie en toda la Comunidad de Madrid con cualidades humanas y personales que superen a dos "renacuajas" que vaya usted a saber cómo serán. Soberbio.

¿Son tontos los madrileños? Yo creo que no. Me encanta Madrid y mi hija vive ahí pero no acabo de entender que no protesten ante este "peloteo" y no se honre el nombre de un hospital, donde se curan y salvan vidas, con el nombre de una persona que por sus méritos personales se haya hecho acreedor de ello. ¿Y si las infantitas nos salen "ranas" o ligeras de cascos?

Por todo ello, por mí y ante mí, doy fe y declaro que entregaré el título de CATETO MAYOR de la Comunidad de Madrid a la persona responsable de ese desaguisado. Si alguien me da su nombre, se lo agradeceré.

jueves, 19 de junio de 2008

Mi corazón está henchido de emoción y las lágrimas me impiden ver el teclado

Sí, sí, casi no puedo escribir y si me oyeran tengo la voz trémula. ¿Qué le pasa, doctor? En realidad no me atañe pero la escena me ha enternecido tanto que no puedo dejar de expresar mi emoción.

La infanta Leonor ha ido al cole. Su padre es un hombre trabajador donde los haya -lo hace de sol a sol. Se ha construido su mansión con su propio esfuerzo y sin hipotecas, por su denodada labor no se quedará sin gasolina y ha conseguido llegar a los 40 tacos después de años de mantenernos en vilo por su soltería. Su amada esposa, que de hablar obligatoriamente ha pasado a la mudez también por obligación, le acompaña en el duro trabajo de figurante.

Pues bien, una niña de 3 años ha acaparado la atención mundial al ir al colegio por primera vez. Por lo visto eso es algo nunca visto; es rarísimo que una niña vaya por primera vez al cole a los tres añitos, ¿no es cierto? Periodistas, fotógrafos, reporteros, televisiones y agencias de noticias han ido a captar tan magno acontecimiento aprimeras horas de la mañana. Y todo por la bonhomía y buen hacer de sus padres que pueden pasar algunos años más en el noble ejercicio de viajar.

Pero lo que más me ha emocionado es ver a la señorita Leonor llevando personalmente su pesada carga de libros, que casi no podía arrastrar, antes de entrar en el cole. Viva imagen de lo que no se debe hacer; una niña tan pequeña debería llevar una mochilita y no un mamotreto portalibros que le acarreará problemas en su espalda.

Así que de esta preciosa escena hay dos lecciones. Una, la niña ha salido en todos los medios de comunicación por su laborioso padre. Dos, una niña a esa edad no debe llevar tanto peso arrastrando para ir al cole cuando todavía no sabe leer ni escribir.

viernes, 28 de diciembre de 2007

El día de los Santos Inocentes, "sin acritú"

Hoy es el día de los Inocentes. ¿Escribo en serio o en broma? Voy a ser un poco crítico con algo que me parece poco serio. Ya ven que no soy un devoto monárquico. Sin duda la Monarquía puede jugar un papel estabilizador (golpe de estado aunque el tiempo dirá la verdad) o desestabilizador ("porquenotecallas") dependiendo del momento.

Sin duda la biografía del Rey Don Juan Carlos ha sido muy dura: una infancia infeliz, adolescencia aislada y una madurez plagada de tensiones en su inicio. ¡Chapeau, para Don Juan Carlos!. Aún en vida se le pueden reconocer los méritos para pasar de la dictadura a la democracia de una forma poco traumática.


Pero sus hijos/as, especialmente, don Felipe ¿qué han hecho para figurar en edificios emblemáticos, hospitales, centros de enseñanza o especiales para niños repartidos por toda España? Que yo sepa nada. En Valencia hasta hay un pabellón con su nombre en el complejo de las Artes y de las Ciencias. ¿No hay ningún valenciano de pro que haya mostrado su valía y merezca estar en lugar del príncipe? ¿Tendría que cambiar el nombre del Hospital Sant Joan de Déu, el mío , después de la gran reforma que estamos haciendo, por el de "Hospital Princesa Leonor" dadas las cualidades que le adornan como es ser la princesita más guapa de Europa? Eso no es serio. Los nombres de edificios e instituciones han de estar dedicados a personas que han demostrado su capacidad para mejorar laa vida o las cosas de los demás. ¿Que les parecería un centro de atención al toxicómano "Jaime de Marichalar"? Quedaría precioso. De todas formas que aguante la monarquía hasta el fallecimiento del Rey cuya vida guarde Dios luengos años. Si algún día desaparece la monarquía...más gasto para cambiar todos los letreros.

Disculpen si he ofendido alguien. Nada más lejos de mi intención.


Doctor, ¡como se ha levantado usted hoy de mala uva!. Pues no, pero hace tiempo que tenía ganas de desembuchar esta espinita de nombres rimbombantes e inútiles que dan su nombre centros cuya labor es enorme tanto con adultos como con niños. A ninguno de los que trabajan allí se les invita a pasear en el "Fortuna" durante las esforzadas vacaciones estivales de príncipes, princesas e infantas.