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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Repase, como en las facturas del restaurante, si el medicamento que le venden contiene todos los comprimidos o cápsulas

Me ha ocurrido en dos ocasiones y con casas farmacéuticas de "reconocida solvencia", es decir, sin ser fabricantes de productos EFG  (genéricos). En ambos casos eran productos originales y quiero cree que se trataba más de un fallo de calidad que de "estafa". En uno de los productos que compré debería contener 20 cápsulas, 10 en cada blister; pues bien,  al llegar a casa sólo contenía uno, es decir 10 cápsulas. Como era tarde ya no podía ir a la farmacia para informar del fallo. Al día siguiente lo comuniqué por correo electrónico al laboratorio en cuestión y después de pedirme el lote y la fecha de caducidad me contestó que no habían encontrado ningún fallo en la cadena de fabricación, ni nadie se había quejado de lo mismo. Tuve que callar; igual en la farmacia se habían quedado medio medicamento pero no podía demostrarlo. Podía haber sido mala suerte. 

Pocos días antes de este hecho, a una mamá de mi consulta también le vendieron de un "laboratorio de reconocida solvencia", un antibiótico con dos cápsulas de las tres que debía llevar. ¿Otro fallo de control de calidad? Ella no reclamó pero sé el nombre del producto, del fabricante aunque ignoro el lote y la fecha de caducidad.

No sé si con la crisis económica estamos entrando en la picaresca de poner menos medicación de lo establecido por ley. Deberemos comprobar después de comprar un fármaco, si contiene los comprimidos o cápsulas que figuran en el envase y, muy especialmente, en los que venden en botes con tapón de rosca. No quiero acusar a nadie pero tras ir a un restaurante siempre repaso la factura para ver si hay algún error y, curiosamente, ocurre frecuentemente en más cantidad. Sin ir más lejos, hace una semana, en un conocido restaurante al que fui a cenar nos cobraban 150€ de unos postres que no habíamos tomado. La explicación del responsable fue simple "se había colado en el ordenador y en nuestra factura" los mismos postres de los comensales que fueron al mediodía.






martes, 1 de marzo de 2011

Etiquetar a los niños

Estoy bastante de acuerdo con el vídeo que verán a continuación. Y por varios motivos que no voy a exponer para no ser un rollazo. Es evidente que la psiquiatría ha dado un paso de gigante en los últimos años pero gracias a la neurofisiología, a la genética, a las técnicas de neuroimagen y a la bioquímica entre otras muchas. Se está dirimiendo la batalla final para el nuevo manual sobre el diagnóstico de la enfermedades mentales (DSM-V) en el que la ciencia y los intereses económicos de la industria farmacéutica luchan para incluir etiquetas de enfermedades cuando no son más que variaciones del comportamiento del individuo.

¿Quién es normal en este mundo que nos rodea? ¿Yo, usted, Berlusconi, Gadafi, Mario Conde, Belén Esteban, Madonna, Shakira, Guardiola, Mourinho, Zapatero, Bono, Mas, Obama...? No. NADIE ES NORMAL. Todos tenemos un "toque" de uno o varios trastornos psiquiátricos en nuestro comportamiento y nuestra manera de ser. Ése es el motivo de las envidias, comentarios sobre los demás, elogiosos o no y si me apuran, del contínuo pelear del hombre contra el hombre. Si no recuerdo mal a mi colegio iban más 1.000 alumnos. Pocos en aquella época eran estigmatizados con un diagnóstico; superaron sus problemas, entre ellos yo que padezco discalculia -repetí curso, y se han integrado en la sociedad con y sin problemas e, incluso, "han triunfado". Algunos de los más "normales o brillantes" de mis compañeros han fracasado estrepitosamente en el aspecto profesional o familiar a lo largo de su vida.

Todos tenemos algún talento; palabra de moda. En la consulta no me canso de repetir a los padres que "defectos" en el comportamiento durante la infancia pueden ser cualidades para el futuro.

miércoles, 26 de enero de 2011

Las etiquetas de "comidas saludables" faltan a la verdad

Me encanta la frase peliculera de "falta a la verdad" para decir no es verdad o es mentira. Ocurre en muchos aspectos de la vida  y en las etiqueats de los alimentos "entredan a los padres. Según los expertos los padres no deben mirar a las etiquetas en la parte delantera del paquete de alimentos para comprar los "productos más sanos" para sus hijos. En una revisión que se ha hecho en EEUU de los símbolos que identifican a productos más sanos en el etiquetado de los alimentos para niños se encontró que el 84% de los productos no cumplen las normas básicas de nutrición. De los envases que insinuaba que es lo "mejor-para-ti" refiriéndose a los niños se comparó el contenido nutricional de las etiquetas con los criterios nutricionales recomendados por la instituciones oficiales de nutrición. Los resultados fueron de desasatrosos: exeso de azúcares,bajos en fibra, falta de frutas o vegetales (más de la mitad (53%) de los productos no contenían frutas o vegetales; de las frutas y hortalizas que contenían, la mitad provenía de solo dos ingredientes - tomates y maíz), altos en grasas saturadas.

Más de un tercio (36%) de los alimentos eran altos en sodio, el 21% contenía colorantes artificiales y aditivos con efectos potencialmente dañinos de la salud,

Si eso ocurre ahí ¿qué ocurrirrá aquí?. No sé si las normas catalana, españolas o europeas son más estrictas en estos alimentos "sanos". Lo que es cierto es que nos están engañando y, la industria alimentaria puede - y debe - hacerlo mejor.