Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cáncer

Aparte de ser un signo del Zodiaco esta palabreja asusta al más valeroso. Yo he tenido que convivir con él, convivo y conviviré hasta que me metan en la caja de madera o me incineren. Digo que convivo porque lo he padecido, mi hermano mayor de próstata, mi madre murió de uno de colon, mi tío de un melanoma y en el hospital estoy rodeado de médicos que sufren algún tipo de cáncer; desde leves o extirpados como el mío que, aunque necesito hacerme revisiones periódicas, no necesito ningún tratamiento y estoy como una rosa, o graves cuyo futuro no es nada halagüeño y con poco tiempo de vida por delante. Uno se ha de acostumbrar a vivir con lo que le cae encima. Mi amigo pediatra y filósofo Sir Joseph Gaspá siempre dice una fase memorable: "Dios cuando reparte nunca es escaso" y...si reparte para mal, apaga y vámonos.

Para todos los que me lean y quieren saber más sobre el cáncer puede entrar en la web de la Asociación Española contra el Cáncer galardonada el año pasado en los premios Sitios Web del Año 2008. Aquí encontrarán una gran cantidad de de información y ayuda. Pero lo que más me ha llamado la atención es un programa para niños titulado El Bosque Encantado” una fascinante aventura para jugar con las emociones. En el Hospital tenemos un equipo de oncología infantil, encabezado por el Dr. Jaume Mora, que es puntero en España en tumores sólidos de niños. Los tratan con un cariño increíble.

En los últimos años se han realizado numerosas investigaciones que señalan que la falta de conocimiento y control de los sentimientos son la base de muchos problemas que afectan a los jóvenes tanto dentro como fuera del contexto escolar. En contrapartida, sabemos que un adecuado aprendizaje sobre nuestras emociones y las estrategias para regularlas desde que somos pequeños, configuran una personalidad más fuertes, más decisivas y con menor vulnerabilidad a posibles situaciones de riesgo que se presentarán el día de mañana. Esa es la razón para educar a los niños a entender y canalizar sus sentimientos de manera que en el futuro no recurran al consumo de estas sustancias para aliviar estados emocionales de tristeza, frustración o aburrimiento, entrenarles a decir NO, a valorarse a sí mismos y a respetar a los demás es una garantía de futuro.

No esperen a tener un cáncer para controlar su emociones. Busquen su Bosque Encantado y sean felices.

sábado, 30 de junio de 2007

Las "tres bestias negras" del pediatra

A medida que el nene o la nena van creciendo se vuelve más "espabiladillos". De los cuatro años en adelante hay tres consultas que son constantes: DOLOR DE CABEZA, DOLOR DE BARRIGA y DOLOR DE PIERNAS. Ahí empieza, a veces, nuestro calvario. Son las tres bestias negras del pediatra. ¿Por que digo eso?. Porque los papás vienen preocupados por los dolores del nene. Ante un "dolor recurrente" infantil hemos de actuar con "ojo avizor" para saber si puede tener algo en realidad o es "cuento" o en términos psiquiátricos una somatización. Corremos el riesgo de que si es "cuento", como suele ser, empecemos a hacer, presionados o no por los papás, pruebas y análisis que no servirán de nada.
El niño, al crecer, oye todo lo que se comenta en casa. Y va aprendiendo sobre los "dolores". Así como no hay ni un solo día que no se hable de " si esto o lo otro engorda" o temas de adelgazamiento, también es frecuente oír frases que soltamos los adultos: "este idiota me da unos dolores de cabeza...", "tengo la cabeza como un bombo", "...creo que me a estallar" y así sucesivamente. También, con menos frecuencia, hacemos comentarios sobre molestias abdominales. Los de las piernas son menos frecuentes y suelen estar relacionados con "petardos" movidillos.
El nene, que lo caza todo al vuelo, "aprende a tener dolores": le duele la cabeza antes de ir al cole, le duele la barriga a medio comer...., le duelen las piernas al andar (y su santa madre, misericordiosa, lo lleva en brazos). Al "pediatra curtido" le es relativamente fácil "cazar" a estos "pájaros" listos como el hambre. Pero si los papás son "Miuras" hay que saber torear mucho para convencerles de que los "terribles y frecuentes" dolores de su hijo no son debidos a enfermedad.
La anécdota más divertida que recuerdo es la de un niño ya mayorcito "que al andar se cansaba". La mamá para ir más rápido a los sitios decidió llevarlo en cochecito. La mamá vino preocupada porque el cansancio de su "marajá": "algo tiene este niño que siempre está cansado". Sólo una pregunta me bastó para estar tranquilo: "¿en el cole le pasa lo mismo?". "es curioso, me contestó, allí está bien". El "marajá" había conseguido un chófer a su antojo....