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domingo, 17 de enero de 2010

Sin lágrimas

Es una escritora prolífica. Parece mentira que una persona pueda acaparar tantos conocimientos de educación que le permita escribir varios libros. Lo mismo ocurre con SuperNanny (en inglés) que recibió los elogios públicos de la Academia Americana de Pediatría.

Según consta en su curriculum, Elizabeth Pantley es educadora de padres y presidente de Better Beginnings, Inc., una compañía de recursos para la familia y la educación. Elizabeth da charlas a padres en las escuelas, hospitales y grupos de padres en todo el mundo y son muy bien acogidas por ser realistas, cálidas y muy útiles. Interviene en programas de radio y colabora regularmente en periódicos y revistas como American Baby, Woman's Day, Good Housekeeping, Redbook y en muchísimas páginas web dirigidas a padres; además publica un boletín informativo, Consejos para padres, que se distribuye en las escuelas a nivel nacional de EEUU. Ha escrito ocho populares libros de educación infantil y juvenil traducidos a 18 idiomas.

Tengo entre mis manos su libro "Educar niños hasta los 10 años, sin lágrimas"; la autora recalca que nadie conoce a un niño mejor que sus propios padres y que la educación es una experiencia positiva, ofrece una serie recomendaciones que pueden adaptarse a la personalidad única de cada niño. Este enfoque innovador permite alcanzar lo que ella llama las tres C de la disciplina: cooperación, comunicación y coherencia y permite descubrir y resolver el verdadero problema que desencadena la mala conducta del niño.

Creo que es un buen libro para todos los padres y cuidadores de niños pequeños. En España la colección está editada por Médici.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Soy un malvado...

Todo el mundo esta pendiente de mi perrita. A mi mujer, por la calle, la paran continuamente para darle toda clase de información "perruna" para sobrellevar su inevitable deterioro vital. A yer le proporcionaron la dirección de una web americana para comprarle pañales ya que de vez en cuando tiene incontinencia. Será la monda, ¡importar pañales americanos a la perra y sin la subvención de la seguridad social...!. En la web hay una variedad de productos increíble. Eso de que "lleva una vida de perros"

Para adiestrar perros hay unos collares eléctricos que, con un mando a distancia y por medio de una descarga eléctrica, frenas en seco lo que están haciendo. Una vez les dije que hay un adiestrador de perros, César Millán, cuyos métodos recuerdan a los de SuperNanny. Como hoy estoy en plan malvado me gustaría poner algún collar eléctrico a algún niño tremebundo y otro a sus padres al entrar en la consulta Si el niño hace diabluras sin que los padres -pachorras- se inmuten apretaría el botón de descarga y, tanto padres como hijo recibirían un desagradable "aviso" para que se den cuenta de que todos obran mal.

¡Ahhhhhhh! Qué delicia; a la que hubiera follón, ¡zas! aprieto el botón y una descarga elécrica fulminaría a los padres y al nene.

martes, 15 de julio de 2008

Discipline a su hijo como a un perro...

¡Virgen Santa, doctor! está usted cada día peor; ¿cómo puede decir semejante barbaridad?


"I rehabilitate dogs. I train people”. Este es el lema de la web oficial del afamado experto en psicología y conducta caninas César Millán, más conocido como “El encantador de perros”. En mi caso, yo podría decir: "Yo rehabilito niños y entreno a los padres". De alguna forma, eso forma parte de mi trabajo en la consulta, pues a los papás les enseño que la disciplina constituye una parte fundamental en el crecimiento del niño y para conseguir la armonía en casa.


La disciplina no debe interpretarse como sinónimo de castigo. Significa establecer reglas y límites para proteger al niño de los peligros y para que comprenda lo que está bien y mal, y asimile los valores de la sociedad con el objetivo de que se convierta en un adulto maduro, responsable, atento, respetuoso, seguro de sí mismo y con autocontrol sobre sus impulsos.


¿Sabían que un perro adulto alcanza una edad mental de un niño de no más de 3 años? Yo no lo sabía. Me lo dijo Lord Henry, esposo de mi hija, biólogo y periodista de pro, a propósito de su reciente viaje a Barcelona con sus dos perros Dobermanns hembras. Un par de bestias pero buenazas. Ellos son fervientes admiradores de César Millán y siguen sus recomendaciones al pie de la letra. Disciplinar y hacer obedecer a estos animales es fundamental.

Existe un paralelismo muy curioso entre la educación de un niño y un perro. El principio básico de este adiestrador es que el perro sepa quién es el líder de la manada. Si el líder falla o muestra debilidad, otros miembros del grupo tratarán de hacerse con su puesto con el objeto de garantizar la supervivencia de la manada.


La familia es como una mini–manada. Los padres son los líderes. Sin embargo, en muchos hogares de nuestro país el “jefe” de la manada humana es ¡el niño! Y lo más curioso es que el niño apenas habla. Esta situación no sólo crea estrés y desequilibrio en los hogares sino que afecta de forma muy negativa sobre el niño. Por ello, es imprescindible que los padres asuman su papel de “líderes” estableciendo reglas y límites. Es una tarea realmente difícil ya que ceñirse al respeto de las normas supone un trabajo a jornada completa.


Si ustedes comparan los programas de TV “El encantador de perros” y “O el perro o yo”, los principios básicos son semejantes a los que se profesan en la celebrada serie “SuperNanny”—la versión inglesa, no la española—.


Así que si les gustan los perros, también es bueno ver estos programas sobre adiestramiento canino. De esta forma también educarán correctamente a sus hijos para que sepan “quien los tiene bien puestos”.

jueves, 18 de octubre de 2007

¿Su hijo es agresivo - tiene mala uva?

Algunos niños son agresivos por naturaleza (o “de fábrica”). Esta -mala uva- se suele manifestar hacia los 2 años de edad. Esta agresividad no hay que confundirla con los llamados “terribles dos años” o lo que yo llamo la primera adolescencia en la que son oposicionistas, desafiantes y negativistas. Los niños agresivos quieren controlar absolutamente todo lo que ocurre a su alrededor. Cuando no consiguen lo que quieren, transforman su energía en violencia, dando patadas, puñetazos y mordiscos a diestro y siniestro.

¿Le parece que su hijo se comporta así? En tal caso, deberá vigilarlo muy de cerca y fijarle unos límites firmes y consistentes: Permítale canalizar su energía en forma positiva a través del ejercicio o juegos que impliquen una gran actividad física (¿la nueva Wii?). Y, cuando se relacione con otros niños no le quite el ojo de encima para evitar problemas graves con rechazo de los demás y no olvide elogiarlo cuando no provoque conflictos. Creo que ya expliqué un sistema de mejorar el comportamiento llamado “péscalo en un buen momento”. Si ni lo he hecho me lo dicen y se lo explicaré otro día.

En algunas familias se fomenta la agresividad, sobre todo en los varones. Los hijos han de ser “duros y machotes”, lo que el niño interpreta que debe comportarse como un “pistolero del Oeste” pero pegando o mordiendo para ganarse la aprobación de los padres y dominar el entorno.

En otras familias, pacíficas y pacifistas, a estos niños les aterroriza pensar que es un mal presagio para el futuro y preludio de delincuente o un “capo di mafia”. Para controlarlo y creyendo que tienen que frenar esto lo antes posible, ellos que son la calma personificada, emplean “mas mano dura” y lo castigan o pegan para que aprenda. Sin embargo, al niño que se le trata con agresividad es posible que “interiorice” que esa es la forma correcta de comportarse frente a los demás cuando se enfadan con ellos. Paradójicamente unos padres pacíficos pueden reforzar la agresividad del niño


La mejor manera de enseñarle a controlar sus impulsos agresivos es actuar con firmeza y coherencia cuando se porte mal. Además el comportamiento de los padres debe ser de ejemplo para é y sus el se sus hermanos. Lo gordo es que muchos padres no saben como hacerlo y yo les recomiendo encarecidamente que vean, estudien, repasen, reciten de memoria a la Supernanny inglesa (es muy buena y reconocida por la Academia Americana de Pediatría)