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sábado, 30 de junio de 2012

¿Es cierta esta frase de Bernard Shaw?

Político/banquero
Ayer recibí de un correo anónimo una frase lapidaria de Sir George.  Bernard Shaw es la única persona que ha ganado un Premio Nobel (Literatura, 1925) y también un Oscar (Mejor Guión 1938). A él se le atribuye esta frase citada hasta la saciedad en Google: "Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos" o una variante de la misma:  "A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido...y por las mismas razones".

Los pañales aparecieron hacia los años 40-50 y este escritor falleció en noviembre de 1950. No debía saber mucho de este popular recogecacas que inició su andadura en Suecia siguiéndole EEUU. Pero "sè non e vero è  ben trovato"

Se podrían añadir muchas más profesiones y muy especialmente a banqueros de alto copete. Ambos, políticos y banqueros, han sido capaces de hundir una nación que, todo sea dicho, le gusta más el jolgorio que el trabajo.  A estos especímenes corruptos y confesos, pero no castigados, se les debería echar a la basura como los pañales (con mierda incluida) para unos se los tiren a otros, como los niños con la arena de la playa. Además, se les debería reciclar con trabajos forzados en el cuidado de ancianos para cambiarles los pañales, hacerles la cama, darles de comer, limpiar la casa e ir a la compra.

Me defiendo con el Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.19

jueves, 27 de enero de 2011

Operación fuera pañales. Nuevo libro de Editorial Juventud

Hoy les presento una primicia. Dentro de poco aparecerá el libro de Jo Wiltshire titulado: Operación "FUERA PAÑALES" la guía definitiva, publicado por la Editorial Juventud. Tiene un planteamiento cuanto menos diferente para los padres que están en fase de quitar los pañales y no saben cuál es el mejor método para enseñar al niño. En esta guía práctica los padres pueden elegir entre los principales y sistemas y filosofías de enseñanza del control de los esfínteres que los divide en cuatro según el estilo de vida de los padres y el temperamento del niño:
  1. Precoz
  2. Intensivo
  3. Puntual
  4. Sosegada
Por tanto, es una visión global que no intenta imponer puntos de vista sino resaltar los pros y contras de cada uno de ellos. En definitiva, unos consejos útiles que darán seguridad a los padres en un tema para algunos niños tan sencillo pero para otros tan complicado como es quitarse los pañales. e ir a "hacer sus necesidades" al váter o al orinal cuando les apetezca y sin las  barreras de plástico y papel.

lunes, 7 de junio de 2010

En verano le quito los pañales

Lo he repetido varias veces en este blog. Mucha gente cree que sacar los pañales a un niño es coser y cantar y se hace de un día para otro. Nada más erróneo pero los padres persisten erre que erre en esta actitud y si el niño inicia un proceso que denomino "miedo a defecar" desembocará a la larga en un complicado trastorno llamado encopresis. Extraigo unas recomendaciones de KidsHealth:

La mayoría de los niños están preparados para comenzar a quitar los pañales entre 24 a 27 meses, pero algunos niños varían en su capacidad de aprender a controlar sus esfínteres ¿Cómo saber cuándo está preparado para empezar? Observe si: quiere agradar a los demás, tiene deseos de ser independiente, imita a los adultos, es capaz de comunicar sus necesidades y entiende las palabras "pipí y caca", es habilidoso para andar, subir y bajar los pantalones, las evacuaciones se producen en un horario bastante predecible, tiene períodos de tiempo con el pañal seco, lo que significa su capacidad para almacenar la orina -se despierta de una siesta en seco o se mantiene seco más de dos horas-, es capaz de seguir instrucciones verbales simples, demuestra interés en imitar a otros, es capaz hablando o con cambios en sus expresiones faciales de mostrar que sabe cuando su vejiga está llena o tiene ganas de hacer caca.

Si cumple estos requisitos empiece con tranquilidad, sin presiones,sin expectativas de la llegada de un hermanito y mejor en verano por llevar menos ropa para ellos desvestirse por sí solos. La edad media para hacerlo es entre los 18 meses y dos años y medio pero algunos creen que lo mejor para empezar es a partir de los 4-5 meses; la verdad es que no me convence mucho.

Con todo lo que les he escrito ¿sabrían cómo empezar a enseñarles? ¿se lo explico o ya lo saben? Pero antes de acabar quiero recordarles un error muy común: cuando el niño empieza a desplazarse los padres y cuidadores le repiten constantemente: "no toques eso que es caca" para referirse a miles de cosas. El niño, cuando sus padres pretenden enseñarle a hacer caca deben pensar: "éstos están como una cabra, me dicen que haga caca cuando me están repitiendo que esmuchas cosas son caca y que es algo malo".

lunes, 18 de enero de 2010

La manía de quitar pronto los pañales

No sé porque todo en mundo tiene prisa en quitar los pañales al niño. Desde luego cuanto antes controle sus esfínteres más ahorro en tiempo y en dinero tanto para la familia como para la guardería. Probablemente ese sea el motivo más importante para hacerlo y sin embargo puede ser muy perjudicial para el niño atosigarle para que controle el pipí y la caca. Empieza a ser preocupante la cantidad de niños que veo con "miedo a defecar" como consecuencia de esta manía y de otro hecho bastante común que no me canso de repetir a los padres que vienen a mi consulta.
  • Error 1 . A los niños no hay que quitarles los pañales "de golpe"; han de estar preparados para ello. No me voy a extender porque hay mucha información para padres aunque la mayoría hacen lo que Dios les da a entender y, a veces, puede ser un desastre psicológico para el niño. Siempre hago la misma parábola: cámbiense de muñeca su reloj o sus joyas y estarán muy incómodos; llevarlos siempre en el mismo lugar hace que no nos demos cuenta de ello. El niño nace y ya se le pone un pañal que será su "segunda piel" durante mucho tiempo y el lugar cómodo para hacer caca y pipí. Al quitar el pañal aún le puede ser fácil dominar su vejiga pero para hacer caca se sienten desamparados, no saben dónde hacerlo, se retienen, se esconde, aprietan las nalgas para que no se les escape y empieza un calvario de estreñimiento y miedo a defecar. A la larga desencadena una encopresis.
  • Error 2. Muchas familias (padres, abuelos, tíos, primos y parientes sabiondos) a medida que el bebé empieza a desplazarse y/o andar si se acercan a algo sucio le conminan instintivamente: "¡No toques que es caca!" y eso se va repitiendo constantemente. A la hora de enseñarle a hacer la caca de verdad el niño debe pensar: "mis padres están como una cabra ¿como quieren que haga caca si está por todas partes". Mensaje: "la caca es su caca y lo demás está sucio"
Así que padres con bebés, ¡a estudiar cómo se enseña a un niño a usar el orinal o el váter!. De lo contrario hay que hacer un plan, a veces complicado, de enseñar al niño a perder el miedo, regularizar su ritmo intestinal y evitar la temible encopresis, que provoca desesperación de los padres, rechazo y burla de los compañeros y, a la larga, una muy baja autoestima. Éste es un aspecto de la pediatría en el que he trabajado mucho.

Versión en catalán: http://criatures.cat

viernes, 26 de junio de 2009

Replay, sobre la "caca"

Con la mejor voluntad, los papás intentan enseñar y educar a sus hijos frente a los peligros físicos, químicos o elementos contaminantes. Cuando nuestro pequeño bebé va creciendo, se desplaza sin parar de un lugar a otro de la casa con una velocidad supersónica; además, lo toca todo. Quizás la única ventaja para los papás sea su adelgazamiento y el aumento de su agilidad debido a la constante persecución de ese todoterreno.

En ese proceso de enseñanza, es bastante común que los padres le indiquen los peligros contaminantes con la frase: "no toques eso, porque es caca". Así, la palabra "caca" se convierte en un signo de alerta o peligro habituales. Bien, el nene va creciendo y hasta que cumple los dos años. Ha llegado el momento de enseñarle a hacer sus necesidades en el orinal. Él sabe lo que significa "pipí", porque es la única palabra que se ha referido siempre a la orina. Pero, amigos, ¿cómo decirle que haga "caca" en el orinal? Pobrecito, debe de pensar: "mis padres están como una cabra, ¿cómo hago la "caca" en el orinal si está a mi alrededor y por todas partes?" Efectivamente, ha oído la frase cientos de veces: "eso es caca". Menudo dilema y encima no es prestidigitador. Esta confusión puede retrasar el aprendizaje del control de sus esfínteres.

Por este motivo, al bebé y al niño pequeño se les debe dejar bien claro que el "pipí es pipí" y "su caca es la caca". Todo lo demás está "sucio". Al crecer, si le decimos que ha de hacer caca en el orinal, lo entenderá perfectamente. Parece una chorrada ¿verdad? Pues no lo es.

Anden, ya pueden ir al lavabo...

miércoles, 6 de agosto de 2008

Soy un malvado...

Todo el mundo esta pendiente de mi perrita. A mi mujer, por la calle, la paran continuamente para darle toda clase de información "perruna" para sobrellevar su inevitable deterioro vital. A yer le proporcionaron la dirección de una web americana para comprarle pañales ya que de vez en cuando tiene incontinencia. Será la monda, ¡importar pañales americanos a la perra y sin la subvención de la seguridad social...!. En la web hay una variedad de productos increíble. Eso de que "lleva una vida de perros"

Para adiestrar perros hay unos collares eléctricos que, con un mando a distancia y por medio de una descarga eléctrica, frenas en seco lo que están haciendo. Una vez les dije que hay un adiestrador de perros, César Millán, cuyos métodos recuerdan a los de SuperNanny. Como hoy estoy en plan malvado me gustaría poner algún collar eléctrico a algún niño tremebundo y otro a sus padres al entrar en la consulta Si el niño hace diabluras sin que los padres -pachorras- se inmuten apretaría el botón de descarga y, tanto padres como hijo recibirían un desagradable "aviso" para que se den cuenta de que todos obran mal.

¡Ahhhhhhh! Qué delicia; a la que hubiera follón, ¡zas! aprieto el botón y una descarga elécrica fulminaría a los padres y al nene.

lunes, 11 de junio de 2007

Cámbiese el reloj o sus pulseras habituales de una muñeca a la otra

¿Lo han probado? Con toda seguridad se habrán encontrado incómodos. Desde que nace el bebé "va a un pañal pegado"; tanto que forma parte de él. Desprenderse del pañal y aprender a usar el orinal o el váter es un proceso progresivo.
De cara al verano y antes de ir a la guardería muchos papás, con toda la buena fe, les retiran el pañal de un día a otro. El niño/a se queda aturdido: "¿dónde haré caca si me han quitado el pañal?", piensa. A partir de ahí en muchos niños se desencadena un fenómeno que yo lo denomino MIEDO A DEFECAR : se esconden, se aguantan apretando las piernas, lloran, se vuelven estreñidos con lo cual se añade dolor al acto de defecar. Hoy he visitado tres niños con este problema. Suelen tener entre tres y cuatro años. Reeducar a un niño que no puede entender bien lo que se le explica, y no puede expresar sus sentimientos, es complejo. Tampoco se trata de que vea cómo es y cómo funciona un sanitario. Pero en algunos niños el entrenamiento para controlar esfínteres es un proceso más prolijo.
Ahora voy a lo del reloj o las pulseras. A que se han sentido incómodos. Pues ahora les sugiero que piensen una cosa: si desde este momento no existieran lugares para defecar (váteres, lavabos) ¿qué haría usted?. Seguramente lo que hace cuando va en coche y tiene una necesidad imperiosa: esconderse tras unos matorrales para que no le vean "sus partes nobles" y ¡buf!, que descanso....
Cuando al niño se le quita el pañal de forma brusca los papás deben saber si está preparado para ello.

sábado, 12 de mayo de 2007

Una cuestión semántica: ¿qué significa "caca" para el niño?

Con la mejor voluntad, los papás intentan enseñar y educar a sus hijos frente a los peligros físicos, químicos o elementos contaminantes. Cuando nuestro pequeño bebé va creciendo, se desplaza sin parar de un lugar a otro de la casa con una velocidad supersónica; además, lo toca todo. Quizás la única ventaja para los papás sea su adelgazamiento y el aumento de su agilidad debido a la constante persecución de ese todoterreno.

En ese proceso de enseñanza, es bastante común que los padres le indiquen los peligros contaminantes con la frase: "no toques eso, porque es caca". Así, la palabra "caca" se convierte en un signo de alerta o peligro habituales. Bien, el nene va creciendo y hasta que cumple los dos años. Ha llegado el momento de enseñarle a hacer sus necesidades en el orinal. Él sabe lo que significa "pipí", porque es la única palabra que se ha referido siempre a la orina. Pero, amigos, ¿cómo decirle que haga "caca" en el orinal? Pobrecito, debe de pensar: "mis padres están como una cabra, ¿cómo hago la "caca" en el orinal si está a mi alrededor y por todas partes?" Efectivamente, ha oído la frase cientos de veces: "eso es caca". Menudo dilema y encima no es prestidigitador. Esta confusión puede retrasar el aprendizaje del control de sus esfínteres.

Por este motivo, al bebé y al niño pequeño se les debe dejar bien claro que el "pipí es pipí" y "su caca es la caca". Todo lo demás está "sucio". Al crecer, si le decimos que ha de hacer caca en el orinal, lo entenderá perfectamente. Parece una chorrada ¿verdad? Pues no lo es.
Anden, ya pueden ir al lavabo...