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sábado, 21 de febrero de 2009

"Pupa" Dr.Santi

Me compré una linda Honda Lead de 110 cc plateada hace poco para darle un descanso a la Honda Bali que me soportaba. Cuando llevaba 48,3 km. recorridos iba a una reunión médica. Al entrar en un vado se me fue de lado y tanto moto como servidor cayeron al suelo. Mi masa corporal a 20 km/hora generó según Einstein una energía que me cascó el tobillo y hombro derechos. Al principio pensé que no era nada pero dos días después estoy hecho papilla y casi no puedo escribir. Pero no sólo es eso; me fastidia que estando tan nuevecita y reluciente esté ya con rayadas en el lado derecho. ¡Qué rabia!. Parece que ya tenga 2000 km. La he ultrajado nada más llegar a mis manos; igual me denuncia por maltrato.

Así que hasta mañana. Me voy a hacer reposo y tirarme a la Bartola con permiso de mi esposa.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Para qué estamos los hombres en casa, y mi escúter...

Ayer, saliendo del hospital con mi añosa scooter Honda Bali que me aguanta hasta lo indecible, tuve un accidente de tráfico. Al girar en una esquina, un coche que desaparcaba de forma rápida me cerró el paso. Antes de empotrarme contra él, en una fracción de segundo, decidí tirarme con la moto de lado. Como por arte de magia apareció mucha gente dispuesta a ayudarme. El hecho de haber trabajado durante años en urgencias y cuidados intensivos pediátricos me hizo reaccionar rápidamente. Dije a los que me rodeaban "¡no me toquen!", pero les pedí que me quitaran la moto de encima; me dolía todo pero podía mover manos y pies, y afortunadamente no tenía nada roto. Me ayudaron a levantar mi cuerpo serrano culibajo, paticorto y de barriguita cervecera que decidió subirse otra vez a la sufrida macchina sportiva. La manga de mi chaqueta estaba hecha trizas -todavía hay rebajas- y mi codo y pierna derechos maltrechos. Cuando terminé de trabajar en la consulta, me fui a casa a dormir, aunque me costó lo mío.

No sé si les he contado lo que me decía mi suegro, persona sabia y prudente, al que quería mucho. Una vez me sentenció: "Yo en esta casa estoy y mando para las cosas importantes; pero nunca pasa nada". Unos años después de casarme con su hija yo quería moverme en moto porque circular por Barcelona era y es terrorífico. Mi esposa se plantó: "La moto o yo". Me acordé de las palabras de mi suegro y me dije: esto es importante. Mi respuesta fue peliculera de serial mejicano: "La moto". Bendita decisión, me quedé con mi esposa y con la moto.

Ya no he vuelto a tomar más decisiones. No ha vuelto a ocurrir nada importante.

¡Ah!, me olvidaba de la foto. Los hombres, especialmente algún lector pardillo, sólo se habrán fijado en el pandero de la moza. Malvados, esa foto es para mostrar una infracción: la pasajera no lleva casco.

sábado, 21 de julio de 2007

Sorpresas en tu trabajo diario

Hace unos días una ejecutiva me llamó desde Francia para mantener una entrevista sobre un tema médico. A finales de julio parece que el mundo se acaba. Todo son prisas. Seguimos sin trabajar el mes de agosto y eso no es bueno. Hablaba un español perfecto -su madre era española- y mi "agenda" como dicen los "altos dirigentes" estaba muy "prieta". Después de varias llamadas por su parte desde su país, pudimos concertar una entrevista de una hora. Después de hablar del tema médico, le pregunté por su trabajo. No paraba de viajar y tenía una niña. ¿Cómo compaginaba su vida laboral con la familiar? Ningún secreto, como todo el mundo. Pero no sólo la compaginaba bien, sino que, además, era compositora; tenía un grupo musical y publicaba sus canciones en MySpace. Le confesé que había oído hablar de él, pero no había entrado nunca, ya que bastante trabajo tengo. Le di la dirección de este blog y ella me dio la suya. Dejo su imagen como promoción de una persona que, aparte de su vida profesional, es capaz de mantener su vida familiar y sacar tiempo para la música.
A veces pienso: ¿cómo es posible que haya gente que se aburra? Confieso que a mí algún fin de semana me gusta "hacer el perro", expresión de otro Santi, amigo mío. Hacer el perro es dormir, que te echen de comer, hacer tus necesidades con placer y sin prisas, y que te saquen a pasear. No crean, también me gustaría tener chófer -debe de ser comodísimo-, pero voy con una añosa Honda Bali que soporta estoicamente el peso de su propietario.