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domingo, 19 de junio de 2011

Campamentos de verano

¡Ah…, los campamentos de verano! Los mosquitos, las carreras de natación, las amistades, el zumo lleno de insectos, las postales que se envían a casa... ¿Qué niño no podría beneficiarse de la diversión y libertad estructurada que ofrecen los campamentos de verano? ¿Cómo puede estar seguro de que su hijo recibirá la atención que necesita? ¿Podrá participar plenamente en el campamento? ¿Y qué ocurrirá con los demás niños? ¿Sabrá su hijo hacer amistades con los demás? ¿Entenderán los demás las necesidades que tiene su hijo? Algunos campamentos están pensados exclusivamente para niños con necesidades especiales, como los dirigidos a niños con problemas de aprendizaje o comportamiento, a niños con enfermedades crónicas específicas y a niños con deficiencias mentales o físicas. Hay muchos campamentos que aceptan a niños con una amplia variedad de necesidades, pero hay algunos que solo aceptan a niños con problemas específicos (como los campamentos para niños con diabetes, cáncer, deficiencias auditivas o en el habla, fibrosis quística, parálisis cerebral, epilepsia, etc.).

Las ventajas de ir de campamento son: incremento de la seguridad en sí mismo y de la independencia, beneficios de la actividad y del ejercicio físico, oportunidad de relacionarse con otros niños, hacer amigos y construir relaciones, modelos de rol positivos por parte de los adultos y la posibilidad de que los padres disfruten de un merecido descanso.

La independencia es una ventaja importante de los campamentos. Harán más cosas por sí mismos y aprenderán a pedir ayuda a sus amigos, lo que favorecerá el desarrollo de sus habilidades comunicativas y de resolución de problemas.Se  beneficiaarán del incremento del nivel de actividad física. Muchos campamentos combinan entornos de aprendizaje con actividades físicas, ofreciendo a los niños que presentan problemas de aprendizaje o de comportamiento la posibilidad de desarrollar o de ponerse al día en las habilidades que necesitan durante el verano.

Para encontrar un campamento adecuado para su hijo, haga listas de los elementos fundamentales que busca: una lista de objetivos, una lista sobre las prioridades de atención y cuidado de su hijo y una lista sobre otras consideraciones (como el precio) y, finalmente, considere qué tipo de campamento será el mejor para su hijo.

Permita que su hijo participe en el proceso de búsqueda del campamento;  esto le ayudará a asegurarse de que el campamento elegido encaja también en sus prioridades. Pregúntele:
• ¿Qué quieres “sacar” del campamento de verano?
• ¿Cuáles son tus preferencias?
• ¿Quieres ir a un campamento mixto o prefieres estar solo con niños o niñas?
• ¿En el campamento se llevan a cabo actividades que te encantaría probar?
• ¿Te sentirías más a gusto yendo a un campamento con niños que no tengan necesidades especiales?
• ¿Te parece bien pasar tiempo fuera de casa? Si te parece bien, ¿cuánto tiempo estarías dispuesto a pasar fuera de casa?
• ¿Tienes compañeros de clase que han ido a un campamento de verano? Si los tienes, ¿a qué campamentos han ido? ¿Les gustaron esos campamentos?

Si resulta que la idea de ir de campamento les impone un poco tanto a usted como a su hijo, tal vez prefieran empezar por probar un campamento de tamaño reducido durante breves períodos de tiempo.

Dudas que deben resolver:
• ¿Cuánto dura el campamento?
• ¿Cuánto cuesta? ¿Hay becas disponibles?
• ¿Es mixto, solo de niñas o solo de niños?
• ¿Cuáles son los límites de edad de los campistas?
• ¿Dónde se encuentra, a qué distancia de su casa?
• ¿Cuántos adultos hay por niño (ratio entre personal y campistas)
• ¿Qué edad tiene la mayoría de supervisores del campamento?
• ¿De qué tipo de formación y títulos disponen los supervisores del campamento?
• ¿Cuál es la tasa de repetición de los niños y del personal? ¿El personal y los niños van al mismo campamento en años consecutivos?
• ¿Cuál es la filosofía del campamento? ¿Encaja con los objetivos que usted tiene para su hijo?
• ¿Qué sistema de transporte utilizan en el campamento?
• Si la accesibilidad es un tema a tener en cuenta, ¿está bien diseñado el campamento? ¿Qué adaptaciones ha hecho (o tiene previsto hacer) el campamento para sillas de ruedas y muletas?
• Si su hijo necesita seguir una dieta especial, ¿podrá el campamento facilitarle alimentos apropiados? En caso negativo, ¿puede llevar usted la comida de su hijo?
• ¿Tienen los miembros del personal experiencia para trabajar con niños con necesidades especiales?
• ¿Los supervisores del campamento disponen de formación en primeros auxilios?
• ¿Qué tipo de personal médico hay en la enfermería y durante qué horas? ¿Puede el personal administrar a su hijo los medicamentos que necesita?
• Si su hijo tiene problemas de comportamiento, ¿cuál es la formación y la experiencia del personal del campamento para ayudarle? ¿Y cómo aborda el campamento los problemas de comportamiento?
• ¿Qué procedimiento se sigue si un niño presenta una complicación relacionada con sus problemas médicos? ¿A qué distancia se encuentra el hospital más cercano? Si su hijo necesita un tratamiento especializado, ¿dispone dicho hospital de ese tipo de tratamiento?

A pesar de que puede obtener parte de esta información a través de llamadas de teléfono, correos electrónicos, folletos informativos y sitios de Internet, los expertos recomiendan visitar el campamento. Puede hablar con el director, visitar el lugar y hacerse una idea general de dónde estará su hijo. Probablemente, la única forma de hacerse una idea real de cómo se encontrará su hijo en el campamento consiste en que ambos lo visiten a la vez. Esto es especialmente importante si su hijo va a asistir a un campamento por vez primera y evaluar la reacción del personal del campamento . Si no puede visitarlo,  el boca a boca es una de las mejores fuentes de información sobre las distintas opciones..

Seguro que, con estas recomendaciones, su hijo disfrutará  de un verano inolvidable.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Vacaciones "sin hijos"

Se acerca un puente vacacional. Muchas familias se preparan para cargar los trastos y pasar unos días de descanso…¿Descanso o estrés? Para muchos la segunda opción es la respuesta correcta. Atascos de salida, atascos de entrada, restaurantes llenos, imposibles paseos tranquilos con los niños, algún que otro grito… Delicioso.

Algunos papás tienen la suerte de tener abuelos generosos que les guardan a los retoños mientras la pareja se va de viaje sola. ¡Vaya chollo!, pensarán amigos de los papás. ¡Qué vergüenza!, pensarán otros; no tienen entrañas, abandonan a los hijos para disfrutar ellos.

Yo siempre les digo a los papás que uno de los periodos felices de la vida es cuando llega el verano y se pueden enviar a todos los hijos durante 15 días a unas colonias. Aaaaaaah! Que maravilla. Al fin solos. Antes de la llegada de esos preciados días hacen muchos planes: cenar fuera, ir al cine, museos, teatros. Pero me doy cuenta que a muchos les pasa como a mí. Hago muchos planes pero luego prefiero hacer el “perro” como dice un amigo mío. ¿Qué es hacer el perro? Pues eso, no hacer nada, estar tumbado a la Bartola y que te echen de comer.

Muchos padres no están de acuerdo conmigo. La familia ha de permanecer unida contra viento y marea. Si lo hijos se van de colonias sufren hasta la vuelta; temen que les pueda ocurrir algo.

Pienso que estas separaciones son saludables por diversos motivos. Es más, los que llevamos mas de un cuarto de siglo casados también es bueno que uno/a se vaya a cenar o hacer actividades con amigo/as. En plan sano, se entiende. Unas amigas casadas pueden irse juntas un puente a ver Londres, por ejemplo. Otros, hacer un viaje para una final deportiva y alargar la estancia para hacer turismo.

En fin, yo creo firmemente que “hacer vacaciones sin hijos” es honesto, justo y saludable. ¿Alguien no recuerda, cuando era pequeño, haberse quedado en casa porque los papás habían salido o ido de viaje y podías hacer lo que te diera la gana? También es bueno “hacer vacaciones sin padres”.