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lunes, 27 de agosto de 2007

Vacaciones, la picota y la defensa de las madres que optan por la lactancia artificial

Este verano he hecho pocas vacaciones. Dos semanas. Una, de la que voy a hablar, ha transcurrido en un apacible y minúsculo pueblo de Castilla y León. Es tan pequeño que haber, no hay nada. No hay tiendas, quioscos, panaderías, farmacia, colmados... Sólo gente anciana y los hijos de esta que quieren mejorarlo. Hay un bar en un hostal donde cocinan unos "huevos estrellados" que están para morirse. Mi colesterol se habrá disparado hasta el infinito, pero tardaré un tiempo en hacerme un análisis de sangre. No les daré el nombre de ese pequeño rincón, no sea que me lo invadan. Les envío una foto con la capilla románica y una columna, de las mejor conservadas de España, llamada "picota". La picota fue instituida por Alfonso X el Sabio para castigar a los que realizaban pequeños delitos. Estos eran atados a la columna y, durante los días de mercado, estaban expuestos a la vergüenza pública. He escrito una carta al director de La Vanguardia en la que solicito su recuperación para el escarmiento de los gamberros incívicos, pero no me la han publicado.

A mi regreso de las vacaciones he leído con interés y comprensión el debate suscitado por mi entrada En defensa de las madres que optan por la lactancia artificial. La verdad es que estoy muy contento por las respuestas; unas razonadas; otras extremistas y algunas que apoyan mi postura. En algunas de ellas se intuye claramente que los padres me pondrían en la picota si pudieran. Yo creo que el que quiso entender bien lo ha expuesto maravillosamente. Otros o no comprenden mi postura o creo, sinceramente, que son algo extremistas. Pero en fin, el blog está ahí. Todos pueden opinar libremente y yo no veto ningún comentario.

De una tacada he hablado de mis vacaciones, de la picota y lo he enlazado con la lactancia artificial. Quería reiniciar este blog el primero de septiembre pero un padre me ha dicho con gran tino: si tardo mucho los pacientes pediátricos se convertirán en geriátricos. Y tendría razón.