Yo creo que es uno de los males de las familias de nuestro país: el miedo a dar trozos de comida sin triturar. Me cuesta convencer a los padres que, a medida que crece el niño, usen menos la batidora, el minipimer o la Babycook y empleen en tenedor o el pasapurés para que el bebé se acostumbre a un alimento más sólido. Pero es superior a sus fuerzas; el miedo al atragantamiento - hecho que por supuesto hay que vigilar - les paraliza. Darle la comida siempre triturada le acostumbra a no aceptar "tropezones". Más valen imágenes que palabras y ahí van; fíjense cómo disfrutan.
Sin palabras. El niño que come "cheerios" tiene 7 meses y seguro que no es de estas tierras porque este "sí me come". Un día ya les hablaré de la "neofobia".
Y éste tiene un añito: