Una de las películas que he visto más veces es "La escapada" dirigida por Dino Risi en 1962 e interpretada magistralmente por Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant. Era una sátira tragicómica de la realidad de Italia en aquellos tiempos. Relataba el fin de semana de un vividor caradura que lleva a un inexperto y virginal estudiante a un tour por la disipada vida social de Italia, con un inesperado desenlace.... Un tímido estudiante de derecho llamado Roberto conoce a Bruno, un hedonista de 40 años, el cual se lleva al joven estudiante en su descapotable a dar una vuelta por el campo romano y también por la Toscana.
Tiene unos "gags" muy divertidos para los que todavía disfrutamos del blanco y negro -a los jóvenes de ahora les deberán parecer una chochez- y en uno de ellos, "urgidos por la necesidad" se meten en el lavabo de señoras con gran escándalo a la salida del mingitorio. Confieso que, acuciado por mi vejiga, en un par de ocasiones he hecho lo mismo pero vigilando que no hubiera ninguna dama estuviera en los alrededores. ¡Ah!, y sin salpicar la taza.
Últimamente el los lavabos masculinos es frecuente observar, con buen criterio, que hay máquinas expendedoras de preservativos. Con gran sigilo he entrado en los de señoras y ¡oh! sorpresa no había dicha máquina. Por este motivo ahora les pregunto a las mujeres que me leen, para no entrar más en lavabos de señoras, ¿es cierto lo que he visto? ¿Ustedes pueden comprar preservativos en lavabos públicos?
Cuenta un chiste que una sirvienta analfabeta encontró un condón encima de la mesilla de noche desplegado. Intrigada, lo cogió por un extremo e inquirió asustada a la señora de la casa: "¡Señora, señora, mire lo que me encontrado!". La señora tranquilamente le contestó: "Hija mía, ¿que no "folgáis" en vuestro pueblo?". La criada contestó muy seria: "Sí, pero hasta despellejarnos no".
Investigando un poco ya hay máquinas que parecen un Opencor en pequeño, como la de la foto, en la que se vende desde chocolatinas, pasando por Tampax y acabando en vibradores.
