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lunes, 28 de junio de 2010

Rape-aXe: el cazapenes de la Dra.Sonnet Ehlers

En Sudáfrica el 28% de los hombres reconoce haber violado a una mujer según datos de 2009 de Sanidad de dicho país. La doctora Sonnet Ehlers, una médica sudafricana, después de haber visto a una chica violada no cejó en su empeño en buscar algún sistema de "cazar" al violador y lo ha conseguido con el Rape-aXe, un artilugio aparentemente inofensivo como un condón pero capaz de atrapar al pene del violador. El dispositivo se lleva en la vagina como un condón femenino equipado con unas púas afiladas en su interior que causan un agudo dolor al quedar agarradas en el pene no pudiendo orinar y sólo andar con dificultad. Por tanto, a pesar de ser agredida, la víctima pueda liberarse del agresor o pedir socorro.

Es cierto que su uso plantea serias dudas en nuestro país por varias razones pero me ha parecido sumamente ingenioso y útil para aquellas mujeres que sean maltratadas sexualmente por su pareja y lo hayan denunciado a la policía se lo coloquen para estar protegida contra la penetración. También podría ser útil en chicas adolescentes por si son violadas en una fiesta después de que la hayan anestesiado con una droga (hecho ya comentado en este blog). Una chica o una mujer forzada por este método no evitaría la penetración pero podría "cazar" al agresor y ser detenido porque necesita ir a un hospital para curar los desgarros producidos por el Rape-aXe. Se me ocurre que todavía se podría sofisticar más para "destrozar" el miembro viril (?) del atacante.

Hace tiempo les hablé del aplicador de condones, premiado por su facilidad de uso, inventado por Willem van Rensburg y diseñado industrialmente por Roelf Mulder de la empresa sudafricana XYZ Design. El usuario mantiene el dispositivo con el pulgar y el dedo índice de ambas manos, tirando el condón hacia abajo sobre el pene en un rápido movimiento único. Se esperaba que fomentara el uso de condones, ayudando así a reducir la propagación del SIDA. No sé como ha finalizado la historia.

Espero que, con la celebración de los mundiales, estos objetos alcancen el estrellato como se merecen.

sábado, 22 de agosto de 2009

Máquinas expendedoras en lavabos de señoras

Una de las películas que he visto más veces es "La escapada" dirigida por Dino Risi en 1962 e interpretada magistralmente por Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant. Era una sátira tragicómica de la realidad de Italia en aquellos tiempos. Relataba el fin de semana de un vividor caradura que lleva a un inexperto y virginal estudiante a un tour por la disipada vida social de Italia, con un inesperado desenlace.... Un tímido estudiante de derecho llamado Roberto conoce a Bruno, un hedonista de 40 años, el cual se lleva al joven estudiante en su descapotable a dar una vuelta por el campo romano y también por la Toscana.

Tiene unos "gags" muy divertidos para los que todavía disfrutamos del blanco y negro -a los jóvenes de ahora les deberán parecer una chochez- y en uno de ellos, "urgidos por la necesidad" se meten en el lavabo de señoras con gran escándalo a la salida del mingitorio. Confieso que, acuciado por mi vejiga, en un par de ocasiones he hecho lo mismo pero vigilando que no hubiera ninguna dama estuviera en los alrededores. ¡Ah!, y sin salpicar la taza.

Últimamente el los lavabos masculinos es frecuente observar, con buen criterio, que hay máquinas expendedoras de preservativos. Con gran sigilo he entrado en los de señoras y ¡oh! sorpresa no había dicha máquina. Por este motivo ahora les pregunto a las mujeres que me leen, para no entrar más en lavabos de señoras, ¿es cierto lo que he visto? ¿Ustedes pueden comprar preservativos en lavabos públicos?

Cuenta un chiste que una sirvienta analfabeta encontró un condón encima de la mesilla de noche desplegado. Intrigada, lo cogió por un extremo e inquirió asustada a la señora de la casa: "¡Señora, señora, mire lo que me encontrado!". La señora tranquilamente le contestó: "Hija mía, ¿que no "folgáis" en vuestro pueblo?". La criada contestó muy seria: "Sí, pero hasta despellejarnos no".

Investigando un poco ya hay máquinas que parecen un Opencor en pequeño, como la de la foto, en la que se vende desde chocolatinas, pasando por Tampax y acabando en vibradores.

Justificar a ambos lados