Cuando lo franceses se cansan del tête-a tête hacen el ménage-à-trois. Este tema, doctor, es impropio de un caballero como usted. Gracias por lo de caballero pero estas dos frases han superado ya la connotación sexual de años ha.Como pediatra casi siempre tengo conversaciones telefónicas monógamas tête-a-tête con la mamá del niño y colgamos. En ocasiones las conversaciones son monógamas seriadas; son muy duras porque después de hablar con el padre se pone la madre para acabar de repetir lo que ha dicho su pareja, insistir en síntomas clave o desmentir todo volviendo a reiniciar toda la conversación. Una conversación telefónica por breve que sea dura como media unos 60 segundos. Si recibo unas 60 llamadas en un día sin darme cuenta me he pasado-mejor dicho, mi fiel colaboradora- una hora al día al teléfono como mínimo.
Lo peor son los ménages-a-trois de las cuales tengo dos variantes:
- Llama el padre para darme el "parte" de lo que le pasa a su hijo mientras su pareja le va rectificando, con los chillidos correspondientes, para que me informe bien. Frecuentemente oigo y entiendo el griterío siendo capaz de hablar y rectificar antes de que el padre pueda reaccionar. Esta modalidad es llevadera aunque alarga mucho la conversación. Si entre el padre y la madre se hicieran señales de humo yo caería fulminado por la lentitud.
- La segunda es que los padres tienen dos teléfonos fijos o uno con el accesorio manos libres. Esta es tremenda: uno inicia la explicación el en otro le va interrumpiendo constantemente para corregir imprecisiones. Eso no es lo peor; si se enzarzan a discutir entre ellos por teléfono es como si estuviera asistiendo a un late-show tipo La Noria o Dónde estás corazón. Aunque intente mediar como moderador no me hacen ni caso porque no me oyen.
Que triste es la vida telefónica de un pediatra...