La dentición de los niños ha sido objeto, desde la época de los sumerios, de debate y de la venta de toda una parafernalia antidolor. Los pediatras han hecho sesudos trabajos en los que se ha demostrado que no hay una relación causa-efecto entre la aparición de los primeros dientes y la presencia de otros síntomas como fiebre, irritabilidad, babeo, diarrea o infecciones respiratorias.
Ronald S Illingworth, un pediatra inglés cabal, con sentido común, mundialmente reconocido por sus aportaciones a la pediatría y al que al que tuve la suerte de oír en una de sus últimas conferencias, pronunció una sentencia lapidaria: "la dentición produce tan solo... dientes" y "debe considerarse como un proceso natural a veces doloroso y que no requiere administrar ningún tratamiento para el mismo... ningún trastorno debe atribuirse jamás a la dentición".
Pasarán miles de años y la primera dentición seguirá siendo objeto de interés, pasión, comentario familiar, preocupación y motivo de venta de más y más cachivaches antidolor y cremas analgésicas. Que al bebé "le duelan los dientes" es un negocio para unos cuantos.
Ronald S Illingworth, un pediatra inglés cabal, con sentido común, mundialmente reconocido por sus aportaciones a la pediatría y al que al que tuve la suerte de oír en una de sus últimas conferencias, pronunció una sentencia lapidaria: "la dentición produce tan solo... dientes" y "debe considerarse como un proceso natural a veces doloroso y que no requiere administrar ningún tratamiento para el mismo... ningún trastorno debe atribuirse jamás a la dentición".
Pasarán miles de años y la primera dentición seguirá siendo objeto de interés, pasión, comentario familiar, preocupación y motivo de venta de más y más cachivaches antidolor y cremas analgésicas. Que al bebé "le duelan los dientes" es un negocio para unos cuantos.