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viernes, 19 de marzo de 2010

Mi hijo tiene miedo, ¿qué hago?

Prometí consejos para el miedo en los niños si me lo pedían; como así lo han hecho ahí van. Debo decir que estas recomendaciones están avaladas por el servicio de psiquiatría de mi hospital. Eso no quiere decir que sea lo mejor pero, por lo menos, están revisadas por expertos en la materia.

¿Qué debemos hacer?
• no demostrar ni manifestar miedos delante de los niños
• seleccionar lecturas, películas infantiles adecuadas sin terror ni violencia
• fomentar la autonomía e independencia
• realizar cambios graduales en el entorno para acostumbrarlo a cosas nuevas
• reforzar comportamientos valerosos
• evitar la sobreprotección
• transmitir tranquilidad y autocontrol
• saber escuchar y dedicarles tiempo suficiente

¿Qué no debemos hacer?
• ignorar sus miedos
• asustar con historietas y cuentos
• reírse de sus temores
• mentirle acerca de sus miedos
• transmitirle más miedo del que ya tiene
• obligar a pasar al niño por situaciones que teme
• transmitir temores personales al niño
• ridiculizarlo o llamarle cobarde
• obligarle a afrontar el miedo en solitario
• darles demasiada importancia

Un miedo se convierte en patológico es porque se ha superado el límite de la normalidad y se acompaña de otros síntomas como ansiedad, obsesión o fobias.

lunes, 15 de marzo de 2010

Miedo en el niño, diferente según la edad

Todos tenemos miedo o por lo menos el instinto de protegernos. O miedos; es algo universal. El miedo es una sensación extraña del estado de ánimo que nos sirve para evitar el peligro o algo que nos lo parece, ya sea real o imaginario. No recuerdo haber pasado de pequeño un miedo a algo concreto; seguro que los tuve pero estoy convencido de que los niños de ahora tienen más por ver gran cantidad de imágenes de gran impacto desde pequeños si los padres no vigilan.

El miedo se aprende por el conocimiento, el comportamiento y por reacciones del propio organismo. Hay factores innatos y culturas que favorecen el miedo en muchas familias con tendencia a la ansiedad y/o padres que, con su conducta la pueden inculcar a sus hijos. El exagerar algunas situaciones hace que el niño pueda crear un miedo injustificado. El temor y su control es útil para su desarrollo intelectual y poder dominar las situaciones de la vida.

El niño va desarrollando diferentes miedos a medida que va creciendo debido a su progreso mental y emocional. Todos los niños tienen miedo y, aunque parece que las niñas tienen más tendencia que los niños a tenerlos, van apareciendo de una forma predecible según la edad:
  • 0 - 6 meses: ruidos fuertes, estímulos desconocidos, falta de apoyo
  • 7 -12 meses: miedo a extraños, separación de los padres, objetos que surgen bruscamente, estímulos desconocidos
  • 1 - 2 años: caídas, heridas, separación de los padres y miedo a hacer caca/pipí, ruidos
  • 1 -5 años: ruidos fuertes, truenos
  • 2 - 3 años: oscuridad, monstruos y fantasmas
  • 3 - 5 años: situaciones nuevas
  • 5 - 7 años: estar solo
  • 7 - 9 años: heridas, hacer el ridículo, rechazo por los demás, falta de habilidad, guerras o desastres naturales
  • 10 - 12 años: ladrones, exámenes escolares, aspecto físico, muerte, oscuridad, relaciones con los demás
Los miedos cambian delante de una misma situación dependiendo de la edad del niño. Cuando tiene tres años puede tener miedo a ir al médico por las vacunas y cuando es un adolescente porque tenga que mostrar sus parte intimas.

A veces la gente emplea indistintamente “miedo” y “fobia” pero no significan lo mismo. La fobia es un miedo irracional muy intenso siempre frente a la misma situación y que impide, en ocasiones, la vida normal de la persona.

¿Que hacer cuando un niño tiene miedo? Si les interesa, mañana sigo.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Miedo a la misa dominical de las 12

Ayer vino una pareja muy simpática de una población cercana a Barcelona. Su hijo presenta un síntoma muy curioso: tiene miedo a la misa de las 12 de los domingos. No quiere saber nada de ella; llora y se esconde.

¿Cómo es posible?, ¿es ateo tan pequeño?, ¿es un demonio y necesitará a un exorcista?, ¿odia al cura? No, querido Watson, no se trata de un fenómeno relacionado con la religión. Investigando y con la sagacidad que me caracteriza, (¡ejem!) los padres me dieron la pista... y el diagnóstico.

La explicación es muy sencilla: le aterra el sonido de las campanas. ¿Campanas? Sí, las campanas de la iglesia. La familia vive justo al lado del campanario. Por lo visto, es una iglesia preconciliar y el reloj toca las campanas normales día y noche en las horas y los cuartos. Los vecinos deben de estar encantados con el párroco.

Y ¿qué ocurre con la misa dominical de las 12? Pues que en el momento de la consagración, imagino, el párroco ordena poner en marcha todas las campanas en plan "Turbo GTI". Según el susodicho matrimonio, el ruido es ensordecedor. Tiemblan hasta los cimientos de la casa y nuestro pobre "pajarillo" se asusta ante tal estruendo y teme a las campanadas.

¿Qué solución hay, Sherlock? me pregunta el Dr. Watson. Yo le respondo que varias. Una sería comprar un bazuca y dar de lleno en el campanario, pero eso es delito. Otra, secuestrar al cura, pero es algo engorroso; habría que darle de comer y buscarle un escondrijo. También se podrían empapar los badajos con mucha silicona para amortiguar el sonido. Sin embargo, Watson, lo mejor es hacer una terapia de desensibilización al niño. Otro día les explicaré cómo se hace; ahora me voy a fumar una pipa.