Mostrando entradas con la etiqueta desfibrilador automático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desfibrilador automático. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de agosto de 2009

Comentarios sobre el Ave

Un par de comentarios. Uno, en serio; el otro, jocoso.
  1. Como médico, y a raíz del incidente que tuve en mi viaje a Madrid (ver post anterior) se me ocurrió preguntar al Jefe de Tren si disponían de un Desfibrilador Externo Automático (DEA) y me respondió que el AVE sólo tiene un botiquín. A ustedes les sonará a chino pero les voy a explicar algo interesante sobre los DEA. El aeropuerto de Madrid-Barajas ha instalado 65 desfibriladores tipo Defibtech Lifeline and ReceiveR. Doctor, ¿para que sirve este trasto? El DEA es un aparato electrónico portátil que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria cuando es debida a la fibrilación ventricular (en que el corazón tiene actividad eléctrica pero sin efectividad mecánica) o a una taquicardia sin pulso (en que hay actividad eléctrica y en este caso el bombeo sanguíneo es ineficaz), restableciendo un ritmo cardíaco efectivo eléctrica y mecánicamente. La desfibrilación consiste en emitir un impulso de corriente continua al corazón más despolarizando simultáneamente todas las células miocárdicas, pudiendo retomar su ritmo eléctrico normal u otro eficaz. La fibrilación ventricular es la causa más frecuente de la muerte súbita cardíaca (tras un infarto mucha gente muere por la fibrilación posterior) . Yo creo que todos los medios de transporte con gran número de pasajeros deberían llevar uno o varios DEA ya que, si no estoy equivocado, tiene un coste alrededor de los 1500€. Cada año mueren en EEUU más de dos millones de personas por esta incidencia.
  2. Todo el que va en el AVE muestra su admiración porque a altas velocidades "no se mueve". Vaya que si se mueve, la prueba que les propongo sólo es válida para varones y muy sencilla de realizar, intentar hacer pipí y no salpicar alrededor de la taza del váter a velocidades superiores a 200 km/hora.
Esperemos que nuestra maltrecha economía aunque los políticos están "razonablemente" esperanzados permita poner muchos de estos aparatos en lugares públicos. Respecto a lo segundo es una discusión matrimonial eterna; "los hombres somos unos guarrindongos" y siempre salpicamos fuera.