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jueves, 6 de diciembre de 2012

El niño que muerde


Hace poco unos papás estaban preocupados porque su hijo empezaba a morder. Les prometí un comentario sobre este tema. Ahí va.

Morder a otros niños es una de las conductas agresivas menos aceptadas en nuestra sociedad. Los padres de un niño que ha sido mordido suelen sentirse muy molestos o estar preocupados por el riesgo de infección. Sí ocurre en una guardería pueden intentar que el el niño agresor sea expulsado. Si ocurre en casa de otro, lo normal es que no vuelva a la casa donde ha sido mordido. 

Casi todos los niños muerden en algún momento durante los tres primeros años de la vida. Por ejemplo, el 50 % de los niños pequeños en las guarderías son mordidos tres veces cada año. Las mordeduras constituyen el 6 °/o de las lesiones de los niños y el 3 % de las niñas en las guarderías. Como sucede con la mayoría de los comportamientos agresivos, es más probable que los que muerdan sean niños que niñas. El primer pico, en el momento de la erupción de los dientes; el segundo, ocurre alrededor de los 8-12 meses, cuando los niños muerden como expresión de excitación. A los 2 años, sus limitadas capacidades en la expresión verbal, su inexperiencia y su escasa capacidad manipulativa hacen que tenga frecuentes "enfados o arrebatos" cuando están con otras personas para expresar expresar su enfado o frustración. La mayoría de los niños aprenden a morder jugando con sus padres, pero es muy importante interrumpir esta conducta primitiva desde el primer momento. Hay que imponer desde el primer momento unas reglas claras:
  • El mejor momento para impedir el inicio de la costumbre de morder se convierta en un hábito es cuando se produce por primera vez
  • Nunca "juegue" a morder ni siquiera simulando a un animal querido
  • Establecer una norma. "No se debe morder las personas" con una explicación corta y simple "morder hace daño"
  • Si le ha mordido a usted no le muerda a él para enseñarle que hacer eso duele
  • Si muerde tendrá un castigo previamente estipulado
Aunque les parezca extraño esta conducta es bastante frecuente. No fomente el "ojo por ojo y diente por diente" diciéndole a su hijo "si te muerde, tú le muerdes más fuerte". Morder por encima de los 3 años de edad ocurriría sólo en circunstancias extremas (p. ej., si están perdiendo una pelea o perciben que su supervivencia está amenazada) A partir de esa edad un niño mordedor reiterativo debería ser visitado por un especialista.

jueves, 12 de agosto de 2010

Maneras de comunicarse

La comunicación adecuada, útil tanto en las relaciones laborales como en las familiares (padres-hijos), contribuye a:
  1. Reducir errores
  2. Reducir el estrés físico y mental
  3. Crear buenas relaciones
  4. Impulsar el trabajo en equipo para resolver los problemas rápidamente
  5. Promover la productividad y la creatividad
  6. Identificar los intereses y el grado de acuerdo entre las partes
  7. Mantener el interés en lo importante y "no irse por los cerros de Úbeda"
Los grados de comportamiento en la comunicación, descritos por Randall Hidalgo, son muy interesantes:
  • Agresivo: tiene opiniones e ideas muy firmes, no teme expresarlas, incluso si es a expensas de otros, a veces parecen guardar resentimiento, con frecuencia se comunican de manera autoritaria, sarcástica e incluso irrespetuosa, su lenguaje corporal tono de voz es agresivo e intimidatorio
  • Pasivo agresivo: evitan el conflicto, siempre tienen algo que decir pero lo hacen de manera inoportuna, rara vez hablan directamente, discuten los problemas con el que no está involucrado, guardan su ira y su frustración incapaces de expresarlas
  • Pasivo: rara vez se involucra, rara vez se queja ya que prefiere evitar el conflicto, se comportan de manera tímida e insegura, muestran fácilmente rasgos de comunicación no verbal de sumisión -tono de voz suave, titubeo al hablar, falta de contacto visual-, parecen felices pero tienen reacciones inesperadas cuando se les presiona
  • Asertivo: da la cara, parten con la idea de que los problemas se pueden resolver, expresa sus necesidades y preocupaciones de forma apropiada, usan el lenguaje corporal franco y abierto, mantienen el contacto visual, no temen preguntar: "¿por qué?", saben lo que quieren y distinguen lo relevante de los superfluo, son sinceros y respetuosos.
¿Por dónde anda usted en las relaciones con su pareja o con sus hijos? ¿Procura inculcarles el estilo asertivo?

jueves, 28 de enero de 2010

Me dicen que en el cole pega y muerde

Algunos niños son agresivos por naturaleza; en realidad, todos tenemos un punto de agresividad y a veces nos enfadamos desproporcionadamente por motivos nimios. No hay más que ver a algunos conductores que chillan como energúmenos a otros conductores y peatones o llevan permanentemente la mano en el claxon y lo aprietan sin cesar. En estos tiempos la agresividad ha aumentado y, por ende, la violencia. Empezamos a tener miedo de ir por las calles y no digamos por la noche. Constantemente los amigos te envían correos electrónicos con nuevos sistemas de robos ya sean violentos o no.

Los niños agresivos suelen empezar a manifestarse durante el segundo año de vida. Quieren controlar absolutamente todo lo que ocurre a su alrededor. Cuando no consiguen lo que quieren, transforman su energía en violencia, dando patadas, puñetazos y mordiscos a diestro y siniestro.

¿Se ajusta su hijo a esta descripción? En ese caso, deberían vigilarlo muy de cerca y fijarle unos límites firmes y consistentes por un lado y permitirle canalizar su energía de forma positiva a través del ejercicio o de juegos que impliquen una intensa actividad física. Y, cuando se relacione con otros niños, no le quiten la vista de encima para evitar problemas graves, y no se olviden de elogiarlo cuando no provoque ningún conflicto al jugar con otros niños.

En algunas familias se fomenta la agresividad, sobre todo en los niños de sexo masculino. Los padres dicen con orgullo que sus hijos son "duros", craso error, ya que éstos lo interpretan como que tiene que pegar y morder para "ser bien visto". En cambio, en otras familias, esta conducta agresiva, propia de esta edad, los papás lo interpretan como un mal presagio del futuro que tendrá el niño como delincuente; para frenar este este comportamiento lo antes posible, actúan "con mano dura" y castigan al niño continuamente e, incluso, le pegan Aquí viene, a veces, lo complicado ya que los castigos deben ser proporcionados y sin violencia; de hacer lo contrario, el niño cree ésa es la forma de tratar a los demás cuando a él no le guste como se comporten. Por lo tanto, este tipo de reacción puede acabar reforzando la agresividad del niño. La mejor forma de enseñarle es actuar con firmeza y coherencia cuando se porte mal y toda la familia, padres y hermanos, han de tener un comportamiento respetuoso con los demás.

No estoy de acuerdo en que el personal del colegio o de la guardería se queje a los padres con frases como esta: "dígale al niño que no pegue o muerda". Los adultos son los jefes de la "tropa" y han se saber controlar a los niños; es su profesión.