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jueves, 12 de mayo de 2011

Vicky, Elena & Co, de la Oficina de Correos de Esplugues

Mi buen amigo Joan Mateu, nuestro querido 007, porque es el encargado de realizar los trabajos más complicados del hospital (ése justamente su número para localizarle) me ayuda en muchísimas ocasiones. Yo no le encargo misiones arriesgadas pero sí le doy bastante el latazo de enviar muestras, libros, ejemplares a otros médicos del resto de fuera del hospital. Y, como un auténtico James Bond, nunca falla. Uno de los lugares a los que acude regularmente; y no a tomar una copa, es a la Oficina de Correos de Esplugues que es la correspondiente a nuestro hospital . Siempre me habla maravillosamente de Vicky, Elena y sus compañeras, empleadas en ella, de lo bien que le tratan y lo diligentes que son.

Yo no las conozco pero puedo dar fe de que mis paquetes llegan con una precisión suiza al lugar escogido. Ni un retraso ni una pérdida. Da gusto trabajar con personas que hacen bien su labor diaria. Si todo el mundo fuera así, iríamos mucho mejor.

Desde aquí quiero hacerles llegar mi agradecimiento. Si pudiera se lo diría personalmente a su jefe que, si no es tonto, ya se habrá dado cuenta de que tiene unas colaboradoras excelentes.

domingo, 26 de julio de 2009

El anestesista ¡qué poco se le valora!

Tenía pensado escribir sobre un tema jocoso familiar pero la realidad me lo impide. Ayer tarde fui al tanatorio en donde está, de cuerpo presente, la esposa de un anestesista modélico. Creo que puedo decir su nombre para honrarle y no creo que se enfade conmigo. Se trata de Paco Sedó. Este médico honesto, capaz y trabajador incansable ha perdido a su esposa después de largos años de sinsabores. Yo sabía que no estaba bien de salud pero no conocía los detalles.

Justo hace dos días me hice una "ITV" con anestesia general. Mi esposa confía ciegamente en él y siempre le llama cuando nos han de anestesiar a uno de los dos. Jamás falla y vino; le vi poco animado pero me comentó que se iba enseguida porque su esposa estaba ingresada. Es cierto que estaba ingresada pero agonizando. Hoy por la mañana es su entierro.

Yo no tengo miedo a las anestesias y menos con él. A mi mujer ya le dan más respeto y por eso le suplica que esté si han de intervenirla. En medicina hay especialidades poco valoradas. El pediatra es una de ellas; estamos en la infantería de la medicina. Otros, en cambio, parecen dioses del Olimpo. Los anestesistas son de una raza especial, hacen su trabajo en silencio, están encerrados en los quirófanos, dependen del cirujano, no conocen mucho al paciente y mucho menos el paciente a ellos. Si hay un problema en la intervención el anestesista es el culpable mientras no se demuestre lo contrario. Parece estar solo ,como se ve en la imagen. Sin embargo, nadie se da cuenta que ya casi nunca hay problemas en las anestesias. Nadie se acuerda de ellos si todo va bien; nadie es capaz de mostrarles agradecimiento.

Yo desde aquí quiero rendir homenaje a los anestesistas y muy particularmente darle las gracias a Paco Sedó. Si todo el mundo fuera como él viviríamos mucho mejor.

sábado, 5 de julio de 2008

Agradecimiento a los Mossos d´Esquadra

Lo que les cuento no tiene nada que ver con la pediatría. Simplemente es un episodio banal ocurrido ayer pero no sé como dar las gracias a los Mossos d´Esquadra.

Érase una vez una comunidad autonómica que puso en marcha su propia policía desplazando a la Guardia Civil —a la que siempre admiraré y estaré agradecido—. Esta policía nacional de Cataluña, los Mossos d´Esquadra, no entró con buen pie. Debía ser la "nuestra" pero yo siempre he percibido en mi entorno cierta animadversión hacia este cuerpo policial. Se rumoreaba que muchos de los que se habían "enrolado en sus filas" eran hijos de enchufados. Además, corrió la voz de que eran unos prepotentes, pijos y arregladitos. En resumen, no "conectaron" con la población. Personalmente no he tenido nunca ninguna relación con ellos hasta ayer, de forma indirecta.

Mi hija llegó ayer tarde de Madrid con su esposo, Sir Henry, con el que me llevo fantásticamente y hacemos buenas migas, y sus dos perras. Al descargar lo que llevaban, un ser vestido elegantemente pero algo estrafalario, empezó a a hablar en voz alta con Sir Henry:"¿Italiani, italiani?"y con ademanes exagerados señalaba con su mano hacia las dos dobermanns que Sir Henry tenía bien sujetas. Él, abrumado por tan extraño personaje, le respondió: "Españoli, españoli", y el individuo se fue. La conversación no duró más de 10 segundos. Mientras el "pájaro" se alejaba, Sir Henry vio como otro individuo —un mosso vestido de paisano— se abalanzó sobre él y, tras derribarlo al suelo, lo inmovilizó con unas esposas. Justo en ese momento bajaba mi hija para recoger más trastos del coche y Sir Henry le explicó lo ocurrido mientras la gente se arremolinaba para ver este espectáculo digno de una película de "Harry, el sucio" con la llegada de coches policiales. Cuando abrió el coche para recoger el resto de las cosas, ya no había nada. Les habían robado todo. Lo más importante, un ordenador portátil, la americana con la cartera y el bolso de mi hija (y, por ende, toda la documentación). Ataron cabos rápidamente y corrieron hasta los policías, que todavía sostenían al individuo tumbado en el suelo, a explicarles lo ocurrido.

En resumen; fueron a la comisaría donde les trataron muy bien. Recuperaron todo lo que les había robado una pequeña banda de delincuentes, perfectamente entrenada y organizada, de la que el "pájaro" era el actor principal. Mientras escribo estas líneas a las 6: 45 am mi hija y Sir Henry están durmiendo como angelitos gracias a los Mossos d´Esquadra. Pueden entrar en su web pero verán que la Generalitat, con su proverbial cortedad de miras, la ha diseñado sólo en versión catalana. Pero eso ya es otra historia.