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domingo, 26 de diciembre de 2010

Hospital earthquake


"Eterno no hay nada. El cementerio está lleno de imprescindibles". Esta acertada y acerada frase la pronunció recientemente un ladino y brillante político. y la pongo como introducción porque en nuestro hospital ha habido un terremoto de órdago a la grande del que no tengo datos. Sólo sé que dos reconocidos especialistas del mismo han decidido dejarlo por voluntad propia. Una marcha así, brusca, de una "saga" con una enorme trayectoria profesional - en la personal no puedo entrar como tampoco en su entorno de trabajo- desata todo tipo de comentarios, dimes y diretes,  y rumorología sin ningún fundamento Pero es lo que ocurre cuando la transparencia se vuelve opaca. Es más que probable que la salida haya sido pactada entre caballeros pero no sin tensión.

El refranero español hace referencia a la muerte con asiduidad: "Muerto el perro, se acabó la rabia", "Matar dos pájaros de un tiro", "Matar moscas a cañonazos" o "Matar el gusanillo". Estas citas se utilizan para decir que se termina con alguna situación concreta. Una  de ellas cae como anillo al dedo respecto a lo que voy a contar. Se dice "A Rey muerto, Rey puesto " cuando una persona se va de un sitio y la sustituyen rápidamente por otra. Como ha ocurrido en este caso, una vez enterrado el "imprescidible", ya tenemos al nuevo. Y, ¿quién es, doctor? recurriendo a fuentes fidedignas se trata de un especialista  en ORL en la Sección de Otología de un hospital de tierras lejanas: Sir James Saint-Cross que trabaja en la Universitas Studii Salamanticensis y cuyo lema es: «Quod natura non dat, Salmantica non praestat». Precioso, soberbio.

Como buen caballero, a mi próximo compañero de trabajo, le doy la bienvenida deseándole toda clase de éxitos en su nueva andadura por tierras catalanas. Y, a los que se van también, hasta que no sepa la realidad de su apuesta.

PS. No he podido averiguar el apellido verdadero del caballero en cuestión: Saint-Cross o Saintcross. Google los capta indistintamente. El segundo ya es más popularcillo: Ruiz...

sábado, 23 de agosto de 2008

Crónica salmantina

Ayer llegué a un hotel de ***** GL recomendado por la agencia que suelo utilizar por Internet para buscar alojamiento.
  • Hotel magnífico, barato, limpio y con detalles tecnológicos sorprendentes.
  • Me levanto muy pronto para escribir en el blog sobre la tragedia de Barajas.
  • Para el ahorro de energía eléctrica, hay sensores automáticos en la habitación. Muy bien; hay que dar ejemplo de ahorro energético. Sólo me he encontrado con un pequeño inconveniente: si te estás quieto se apaga la luz al cabo de 1 minuto y si te mueves se enciende. A mí me gusta sentarme en el "trono" y leer un buen rato. Si alguien me hubiera visto por un agujerito, hubiera pensado que estaba como una cabra. Al poco de estar sentado y leer, ¡zas!: luz apagada. Tenía que hacer movimientos de aspavientos con los brazos para que la luz se encendiera de nuevo. Una vez en la ducha ocurría lo mismo; a oscuras y periódicamente nuevos aspavientos y se hacía la luz. Me estoy haciendo unas reformas en casa y ya sé de algo de la domótica que falla.

  • Salgo a pasear después de un opíparo desayuno. De golpe, noto algo mojado y maloliente, en mi camisa y brazo derecho; una diarreica paloma me ha bombardeado dejándome hecho un pingo. Me limpio como puedo y prosigo mi camino.

  • Un poco mas allá, un camarero limpia el suelo de un bar a manguerazos. Sin querer, se le escapa el pitorro y el chorro de agua va a parar a mis pies. Mis zapatos y pantalones dan pena pero prosigo mi marcha.

  • Visita en plan turista. Mucha gente y mucho calor. Todo muy bonito. Y con los pies hechos polvo.

  • Entro en una gran librería con una parte dedicada a publicaciones de la Universidad Pontificia. Al lado, en un lugar destacado, hay una oferta de uno que me llama la atención "The Big Penis Book". Envuelto en celofán parecería un libro X pero no, está editado nada menos que por Taschen de reputación contrastada. Y está escrito por una mujer; lógico. No lo compro por si me da una depresión.

  • Doy por finalizada mi visita a Salamanca. Compro unos hornazos de regalo para la vuelta y me voy a despedir de Fray Luis de León.

  • Hoy salgo rumbo a Cotos de Monterrey. Me he dado cuenta de que ser turista con un sol abrasador y mi barriga cervecera no son una buena conmbinación. He de reconocer que muchísimos turistas eran grupos de jóvenes con gran interés. La adolescencia no es tan mala como la pintan.

La próxima vez que salga de viaje intentaré hacer caso a Camilo José Cela. Viajar (sin pasar por la Alcarria) con un Rolls-Royce conducido por una choferesa negra.

jueves, 21 de agosto de 2008

"No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18)

Hombre, eso pasó hace unos cuantos años cuando Dios creó al hombre. La idea fue buena, nadie lo niega, lo que ocurre es que en los tiempos actuales, de vez en cuando, uno necesita su "espacio personal" — chorrada de moda para encontrarse "a sí mismo"—.

Estoy en Madrid, sí en Madrid, a pesar del tripartito político apoltronado que es el lugar donde reside mi hija. ¡Vade retro, Satanás!, ¿cómo permite que su hija catalana viva en semejante lugar? Pues porque está felizmente casada con Sir Henry, madrileño de pro y trabajador incansable.

Estoy aquí en los madriles con mi esposa, la bienamada Lady Carmen, que "ha dejado" la perrita en Barcelona al cuidado de millares de sirvientes y cuidadores. Como no puede vivir sin el contacto con los animales nos hemos venido aquí: están mi hija, Lady Christine, y Sir Henry, y además están sus dos dobermans que son preciosas (siguiendo los mandatos del Génesis) pero unas bestias de mucho cuidado.

Así que hoy me tomo la libertad de irme a Salamanca durante dos días para escuchar la frase que retumba desde hace siglos por las paredes de la universidad salmantina pronunciada por Fray Luis de León: "Dicebamus hesterna die...". Pasaré dos días en la soledad más absoluta para "encontrarme a mí mismo". Lo más seguro es que me pierda por el camino...